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John Lennon ”cumple” 75 años

MÚSICA Aniversario

John Lennon ‘cumple’ 75 años

John Lennon ''cumple'' 75 años

El próximo viernes John Lennon llegaría a los 75, un aniversario que lleva irremediablemente a pensar en cómo habría evolucionado la persona, el músico, el activista y el amigo si siguiese entre nosotros.

JULIÁN RUIZ

Actualizado 04/10/201512:01

Según versión de la propia Yoko Ono , el último día de John en la Tierra comenzó muy temprano. A las siete y media de la mañana desayunaba en el café La Fortuna, su favorito, un restaurante italiano que ya no existe. A las nueve se cortaba el pelo al estilo antiguo de los Beatles en Hamburgo en la peluquería Veez a Veez. A las diez y media concedió una entrevista a RKO. Y a las dos de la tarde la fotógrafa Annie Leibovitz les hizo la famosa sesión en la que Lennon, desnudo, aparece en posición fetal, besando a Yoko.

Sobre las tres y media, al salir de los Dakota, John le firmó un autógrafo al asesino Chapman en la portada de su nuevo disco. A las cuatro y media de la tarde llegaron al estudio Hit Factory para seguir con el trabajo en ‘Walking on thin ice’, el tema que John producía para Yoko. Al anochecer había llamado a David Geffen, el magnate de su sello discográfico. Yoko estaba preocupada por las bajas ventas del último álbum que acababa de salir de John y ella. ‘Double Fantasy’ no era un éxito como se esperaba. Aunque Geffen calmó algo la situación al decirles que ya era disco de oro en Inglaterra, que era algo que ilusionaba a Lennon. John y Yoko acabaron la sesión sobre las diez de la noche. Iban a cenar en un ‘deli’ pero prefirieron volver a los Dakota para comprobar cómo se encontraba su hijo Sean.

Chapman, el asesino, había estado todo el día a las puertas de los apartamentos Dakota. Incluso se hizo amigo del portero, un cubano llamado José Perdomo, con el que estuvo hablando, sobre todo, de Fidel Castro.

A las once menos diez de la noche llegó la limusina de John y Yoko. Ella salió primero. Al pasar cerca de Chapman, John le clavó una mirada aguda, como si lo grabara en su mente. John siguió andando, Chapman se puso en posición de disparo y al decir “Mister Lennon” le metió cinco disparos. El primero ya fue fatal.

Dos policías, Bill Gamble y James Moran, fueron los primeros en atender al moribundo Lennon. Cuando le preguntaron por su nombre, dijo: “Soy Lennon, John Lennon de los Beatles”. Murió unos 15 minutos después.

Cuando se le pregunta a la viuda por el asesinato y el asesino siempre quebranta su amabilidad, se le desencaja la cara. Asegura que siempre intentará que no le permitan la libertad provisional. Según Yoko, Chapman, simplemente, quiso que lo conocieran -¡a qué precio!- en medio de un grave problema de personalidad.

John Winston Lennon ha ganado la carrera de la inmortalidad, aunque haya terminado siendo un icono, como Gandhi, Martin Luther King o Kennedy . Es decir, otro «santo muerto», como los llamaba. Lo que nunca quiso ser. Pero su final estaba repleto de referencias a la santidad, a la religiosidad.

¿Por qué Yoko no ha querido nunca dar a conocer las dos últimas canciones que compuso John? Por la sencilla razón de que ‘You saved my soul’ (‘Tú salvaste mi alma’) , aparentemente una canción de amor para Yoko, era, en realidad, la confesión de que en esos días Lennon se había cristianizado. Incluso quería asistir a la iglesia. “John entraba por un camino malo, equivocado”, decía “Madre”, como John llamaba a Yoko Ono.

La última canción que escribió el ‘ex-beatle’ la terminó de grabar, exactamente, el 14 de noviembre de 1980. Pocos días antes de su asesinato.

John canta con cierta sencillez una confesión. Algo de lo que no nos habíamos enterado. Primero: dos intentos de suicidio. Uno en el hotel de Okura de Tokyo, sobre el año 1977, y un segundo en uno de los primeros apartamentos que tuvieron cuando llegaron a Nueva York. Exactamente, en Bank Street, en el Village.

John Lennon se comportaba como un moralista. Utilizaba una frase de Goethe -“Todos mis poemas son versos ocasionales”- para contentar también a ‘Madre’, John le decía que ellos dos eran la justa reencarnación de Robert Browning y Elizabeth Burret Browning, los poetas victorianos. Así nació, de un verso suelto de Robert (o sea, John) ‘Grow old along with me’, un descarte que se aprovechó en el álbum ‘Milk and honey’.

La referencia es siempre “Madre”. El último encuentro con ella fue en el hotel Mandarin de Londres -en el que cenaba cada noche Howard Carter, el descubridor de la tumba de Tutankamón- antes de su exposición en Hyde Park.

Misteriosa geisha

El aspecto de Yoko sigue siendo espectacular. Increíblemente conservada a sus 82 años, escote incluido, casi siempre descalza, nerviosa, complaciente, como una extraña y misteriosa geisha.

Le gusta vestir trajes de Armani, colecciona ‘magrittes’ y ‘warhols’ y sigue recibiendo en ultimo piso del edificio Dakota, el barroco edificio donde Polanski filmó ‘La semilla del diablo’ y donde cayó asesinado John. En el último piso sigue conservando el famoso piano blanco, el original, donde John compuso Imagine.

He podido hablar con ella en varias ocasiones, porque he pasado las aduanas personales que ella impone. Sólo te permite conversar tras conocer al personaje a través del Tarot, con tu fecha de nacimiento incluida. Al parecer, soy uno de los pocos privilegiados que admite en su extraño círculo de esoterismo, el sentido de su vida.

Una vez me llegó a decir que siente un enorme apego a todo lo egipcio. Tiene una colección de piezas maravillosas y mi álbum favorito de Yoko es, precisamente, ‘Feeling the Space’, en el que ella aparece como la “diosa del mal”, como la Esfinge de Guiza.

Yoko me ha repetido varias veces que jamás dijo que la música de los Beatles era pura basura comercial. Simplemente, eran unas canciones pobres con respecto a lo que ella sentía. Su preparación musical la tuvo en Nueva York, nada menos que con La Monte Young, músico vanguardista en la línea de John Cage. El primer marido de Yoko fue Toshi Ichiyanagi, amigo de Cage y quizá el más grande músico japonés de vanguardia, autor de ‘Kaiki’, una sinfonía que mezclaba instrumentos japoneses con occidentales. Yoko Ono estuvo casada con él desde el año 1956 hasta el año 1962. Justo el año en que arrancaron los Beatles discográficamente.

Siempre ha tratado de convencerme que John era un ser encantador. Muy normal, sencillo, amante de todo lo que le rodeaba. Y que estaba muy orgulloso de su hijo Sean. Para Yoko, Sean es igualito que su padre. Tiene las mismas maneras de expresarse. Los mismos enfados. El mismo carácter.

Su confesión recurrente es que ella no se cargó a los Beatles, pero reconoce que para el resto de los mortales, es la “bruja puta” que acabó con el grupo más importante de la Tierra. Yoko tiene otra versión sobre lo que ocurrió, por ejemplo, con Paul Mc Cartney. Tras la muerte del mánager Brian Epstein, unos meses después, Paul se hizo pasar por el líder del grupo, el amo, el que decidía. Cuando se presentaba Paul con su primera mujer, Linda y la hija de ésta, Heather, John decía: “Míralos, aquí llegan, la familia real, pavoneándose”. John estaba muy dolido, porque Paul quería robarle su liderato. El grupo que John había creado, su grupo, pesara lo que le pesara a Paul. A finales de los 60, John no podía ni verlos. A ninguno de ellos. Y para Yoko todo eso fue el proceso de descomposición de la banda.

Para ella , Paul siempre fue un amigo celoso de John. Cree que, para Paul, ella es la culpable de todo lo malo que le ocurre a él con relación a los Beatles. Según versión de Yoko, Paul pidió hace unos años en Apple el permiso para utilizar algunas de sus canciones de amor que había escrito en tiempos de los Beatles para una nueva recopilación. Por supuesto, incluía ‘Yesterday’, ‘All my loving’, ‘And I love her’… ese tipo de canciones. Y como siempre que hay algo de los Beatles de por medio es imprescindible que exista un consenso de las cuatro partes, incluida Olivia, la viuda de George Harrison. Pues, bien, antes de que le preguntaran a Yoko para conceder el permiso, Ringo ya había dicho que no. Paul , al conocer la negativa, inmediatamente le dijo a Neil Aspinall, director de Apple, que Yoko era la culpable del fracaso del proyecto. Yoko siempre se ve como “el fracaso de Paul”.

Niega que le tuviera restringidas las visitas a Paul en los Dakota. Me reconoció que sí le negó la entrada un par de veces a Mick Jagger, que era un pesado. Pero con Paul, jamás. Era consciente de que Paul era el amigo de John de toda la vida. De hecho, Paul estuvo varias veces en los Dakota, hasta que John le tuvo que decir: “No puedes presentarte aquí cuando quieras, sin avisar, sin llamar, como si fuéramos los críos de antes”. Eso le sentó muy mal a Paul y, otra vez, culpó a Yoko.

La fortuna actual de Yoko Ono y el John Ono Lennon State, según las últimas estimaciones de la revista ‘Fortune’, se acerca a los 1.100 millones de dólares. Pero crece y crece , a medida que la figura de John se agiganta como uno de los iconos más poderosos del siglo XX.

Yoko siempre recalca que se casó con John en Gibraltar y que para ella Gibraltar siempre será España. También asegura que está segura de que es descendiente de un marino español jesuita. Y que John jamás tuvo bulimia, por la cocinera gallega que tuvieron en los Dakota. Rosaura López Lorenzo, que estuvo a su servicio en los años 70, contaba que John sólo tomaba té, mucho té, a veces hasta diez tazas. Su mayor proeza fue que le enseñó a fabricar pan y eso a John le fascinaba. Intentó que comiera empanada gallega y John la probó, pero dijo que eso engordaba mucho y que “‘mother'” se iba a enfadar. También contaba que John se hinchaba a comer frutos secos para no engordar. Toda clase de ellos: pipas, cachuetes, higos secos, pistachos, etcétera. A John nunca lo vio enfermo; además el ‘ex-beatle’ tenía un miedo cerval a los médicos.

Lo que si es cierto es que John Lennon siempre tuvo un interés inusitado por la cocina. Al fin y al cabo, su padre , el mismo depravado que lo abandonó cuando su madre Julia se quedó embarazada, era cocinero en los trasatlánticos donde trabajaba. Los genes…

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