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Jiu Jitsu brasileño, el arte marcial que crece en Argentina

El fenómeno por dentro de una disciplina que tuvo gran expansión en los últimos años.

Jiu Jitsu brasileño, el arte marcial que crece en Argentina
“Quando você tem mais confiança em si mesmo, você é automaticamente mais tolerante. Você tem condição de meditar de se pôr no seu devido lugar sem precisar lutar, e isso assusta os valentões”. (Hélio Gracie)

Hablan de triángulos, raspadas, definiciones y palancas, pero no en el sentido que el oído común entendería. Tampoco la imagen de dos cuerpos trenzados en lucha carga con la dureza que el ojo poco acostumbrado al arte cree ver. Puede parecer y verse extraño, pero en el tatami –piso donde se practican artes marciales- hay sólo buena onda, risas y concentración.

Hombres, jóvenes y alguna que otra mujer, se calzan la ropa especial –a partir de aquí, kimono- y se prestan a aprender y repetir técnicas. Se lucha, pero sin competir. Y la prioridad de quienes lo hacen es clara: cuidar al compañero. Es un día de entrenamiento de Jiu Jitsu Brasileño (BJJ, por su sigla en inglés) en la academia Team 360 de Belgrano, al que accedió Clarín.com (Ver video).

El BJJ y el concepto de “familia”

‘Primo hermano’ del Judo, el BJJ es el arte marcial más expandido de los últimos años y fue popularizado mundialmente por la familia brasileña apellidada Gracie, a principios de los 90’. En esa época se estableció como una de las bases fundamentales del pujante estilo de lucha y espectáculo de las Artes Marciales Mixtas (MMA, en inglés), tras una serie de victorias de uno de los Gracie (Royce) en los primeros UFC.

El clan brasileño perfeccionó conceptos del jiu jitsu tradicional -japonés-, y lo focalizó en la lucha en el piso. Ya desde su formación, en el seno Gracie -que siguen a la cabeza de la práctica-, el concepto de la academia como una gran familia, perdura.

“Lo que más me gratifica es la amistad, el grupo, la preocupación por el que necesita algo y el estar atento al compañero. Yo creo, de verdad, que el jiu jitsu y la amistad van de la mano”, detalló Eduardo Pope Amarante, profesor del Team 360 Belgrano.

“Como cuando practicamos luchamos, metemos palancas y estrangulaciones, es mucho más lindo y tranquilizador saber uno está en manos de un amigo, o alguien en quien confía. Si uno está luchando, y piensa que con el que entrena compite, lo quiere lastimar o no está seguro de su intención, no es muy agradable”, explicó .

En coincidencia, Ariel Rebesberger, de la misma academia, confesó que el BJJ “es su vida”. “Es levantarme a la mañana, ir a trabajar un rato, volver a entrenar y sumar la mayor cantidad de técnicas para seguir mejorando. Son mis amigos, mi segunda familia, el tatami es dónde quiero estar además de en mi casa”, detalló.

Secretos del “arte suave”

“Lo más difícil cuando empezás es entender que por algo se le dice “arte suave”, contó Rebesberger. “Hace la diferencia cuando una persona es pequeña y una es más grandota. Es el único deporte de combate donde existe una categoría libre, donde una persona de 50 kilos puede luchar con una de 100 y le puede ganar. Hay muchas luchas donde eso pasa, incluso a nivel profesional”, explicó.

En tanto, Pope Amarante agregó que el BJJ permite que una persona de cualquier edad y cualquier tamaño “pueda, en muy poco tiempo, desarrollarlo y ser efectivo para una defensa personal”. “Aunque yo siempre digo que para defenderse de una situación es mejor evitarla”, aclaró.

Fenómeno en Brasil con crecimiento en Argentina

Dudu Duarte llegó al país desde su Brasil natal por trabajo, y en paralelo puso una academia de BJJ en 2007. Ahora, Nova Uniao Jiu Jitsu creció para convertirse en su única fuente de trabajo. “Se puede decir que la gente que sobrevivía con esto, ahora está viviendo”, le dijo a Clarín.com Duarte.

“Cuando empecé, había solamente dos torneos sin kimono en los cuales se anotaban 100 personas. A partir del 2009, después de un laburo de un año, organizamos la primera Copa Mercosur que convocó a más de 400 atletas. Desde ahí, el número de eventos se quintuplicó y en este año ya vamos para los diez”, relató sobre la expansión.

Se dice que en Brasil es el segundo deporte más practicado –obviamente, después del fútbol-, y, sin bien no lo pudo afirmar, sí corroboró que muchísima gente es adepta y “aún sigue creciendo”. “Tomó envión con la llegada del MMA a los EE.UU. Argentina está cazando esta onda. El trabajo de BJJ acá empezó hace 13 años. Sukata, que es brasileño, está hace esa cantidad, pero realmente explotó en los últimos años debido a una tendencia mundial liderada por EE.UU.”

Uno de los primeros “faixa preta” (cinturón negro) argentinos, Sebastián Muñoz de Gracie Buenos Aires, coincidió en que el crecimiento del BJJ “es muy grande”. “Creo que, en primer lugar, por la cantidad y calidad de los profesores que hay. La mayoría con una trayectoria muy extensa de BJJ, que han viajado a Brasil, a competir o entrenar. Eso te abre la cabeza, no sólo en cuestiones técnicas, sino también organizativas”, explicó.

Organización

Este año se creó la Liga BJJ de Argentina, que integran varias academias y se encuentra en etapa experimental. Gracias al empuje de este deporte en terreno argentino, este año se logró hacer en Buenos Aires una etapa eliminatoria del campeonato mundial de Abu Dhabi 2012, la primera fuera de Brasil en Latinoamérica.

“Como todo, creo que el primer año fue difícil, de mucho trabajo y exigencia”, relató Muñoz. “No sólo para la organización -siguió-, sino también para los competidores, que pasaron de hacerlo una o dos veces por año a todos los meses, y eso requiere una preparación diferente, hay más riesgo de lesiones, etc. Pero, también es cierto, que es en la competencia donde está el laboratorio, donde las técnicas van surgiendo, surgen nuevas situaciones y estrategias que hacen que el deporte siga evolucionando”, concluyó.

En tanto, Dudu explicó que la idea “fue hacer tipo una cooperativa donde cada profesor iba a organizar un evento y apoyar con sus atletas los de los demás”. “Hay un potencial de material humano muy bueno en Argentina, es un país bastante deportivo. Mi objetivo personal es crear tantos torneos, tantas competencias y cosas buenas para estos atletas que en un año o dos tengamos argentinos conocidos en torneos internacionales grandes”, se permitió soñar.

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