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Inteligencia colectiva: El malthusianismo.

Inteligencia colectiva: El malthusianismo.

Para volver un poco a los orígenes de T! donde la gente entraba realmente a aprender algo, hoy les dejo un post sobre el Malthusianismo, que tiene ideas que son aplicables a diferentes áreas, pero no por todas las personas, sino solamente por aquellas con la capacidad de despojarse de todas las concepciones actuales que tenemos, de que quién sobrevive es aquel con mayores recursos sino que considerando la lucha de la existencia como medio de control de la población.

AVISO: Es un post largo, si son vagos o no tienen ganas de aprender, en vez de bardear, les recomiendo que se dediquen a leer craps por ahí.



El malthusianismo es una teoría delineada por el célebre pastor anglicano y profesor de economía e historia llamado Thomas Robert Malthus (1766-1834). Sin embargo, una parte notable de las ideas que Malthus desarrolló ya habían sido expuestas, o cuando menos sugeridas anteriormente.

“El impacto del primer Ensayo no se debió a su originalidad. Al menos dos siglos antes, el italiano Giovanni Botero ya había puesto de manifiesto la oposición entre virtus generativa y una virtus nutritiva, señalando igualmente una suerte de frenos positivos y preventivos. Giammaria Ortes, Richard Cantillon, William Petty, James Steuart, Arthur Young, Benjamín Franklin, Joseph Townsend, Otto Diedrich Lütken, Robert Wallace, Adam Smith, David Hume… Son tantos los autores anteriores a Malthus en los que podemos encontrar no ya una anticipación de su modelo, sino prácticamente el modelo al completo, que resultaría injusto llamarles precursores de Malthus, sino que más bien hay que pensar en Malthus como un simple coordinador y reformulador de tesis”.

Malthus era un pastor anglicano y un profesor de economía. De esta doble faceta profesional van a quedar huellas interesantes en su Ensayo sobre la Población. Su interés por la demografía estuvo subordinado a sus objetivos de investigación en el área de la economía política, pero también como hombre religioso, poseedor de una conciencia moral, sensibilizado ante los problemas del prójimo. No cabe duda que para Malthus el gran problema que afectaba a la mayor parte de sus compatriotas era la pobreza. Esta sensibilidad moral y social, que le reclamaba a hacer algo para remediar semejante problema, está presente, al menos intencionalmente en su obra. Para algunos autores, Malthus se dedicó con ánimo filantrópico a investigar las causas que paralizaban el bienestar social y las posibilidades de eliminar total o parcialmente tales rémoras.

En esta perspectiva arriba a un planteamiento, en mi parecer erróneo, cuando afirma que la pobreza no está tanto en la escasez de bienes, cuanto en el exceso de población entre quienes repartir dichos bienes y en consecuencia, no pudiendo aumentar estos en la debida proporción, disminúyase la población para así remediar la pobreza. Su argumentación es como sigue:

“Cuando se averiguó que el gas oxígeno o el aire vital puro, no curaba la tisis, como se creyera en un principio, si no que más bien agravaba los síntomas de la enfermedad, ensayose un aire dotado de distintas propiedades. Propongo pues aplicar a la cura de la pobreza igual procedimiento filosófico. Supuesto es de toda evidencia que, aumentando el número de obreros, no hacemos más que agravar los síntomas de esta funesta enfermedad, yo desearía que se ensayase ahora el disminuir su número” Thomas Malthus

Malthus publicó en el 1798 su obra Essay on the Principe of Population (Ensayo sobre el Principio de la Población), convirtiéndose ésta en el estímulo más prolongado en el tiempo y mas relevante en el espacio científico para los planteamientos demográficos de sus contemporáneos y de las teorías demográficas de inspiración económica, que le siguieron y también sirvió de inspiración a modernas tendencias más ideológicas que científicas, que llegan hasta el presente, amparadas en la denominación de neomalthusianismo. Tanto la primera edición del Ensayo (1798) como las posteriores seis ediciones, que siguieron durante 30 años, han constituido el soporte teórico de la más influyente argumentación de cuantas han tratado de poner en relación el crecimiento demográfico y sus consecuencias sociales. Al menos así sucedió hasta tiempos muy recientes.

En Essay on the Principle of Population, Malthus propone el principio de que las poblaciones humanas crecen exponencialmente (es decir, se duplican con cada ciclo) mientras que la producción de alimentos crece a una razón aritmética (es decir, mediante la adición repetida de un incremento uniforme en cada intervalo de tiempo uniforme). De este modo, mientras era probable que en una serie de intervalos de veinticinco años la producción de alimentos aumentara en la progresión aritmética 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, etc., la población podía aumentar en la progresión geométrica 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, etc. Este argumento del aumento aritmético de los alimentos con un crecimiento geométrico simultáneo de la población humana predecía un futuro en el que las personas no tendrían recursos para sobrevivir. Para evitar tal catástrofe, Malthus sugirió con ahínco que se implementaran controles en el crecimiento demográfico. (Consulta aquí los gráficos que muestran esta relación).

Sobre la base de una población mundial hipotética de 1000 millones de personas a principios del siglo XIX y un medio de subsistencia adecuado para aquel tiempo, Malthus sugirió que existía la posibilidad de que la población aumentara a 256 000 millones en el lapso de 200 años, pero que los medios de subsistencia solo podían aumentar lo suficiente para alimentar a 9000 millones en el nivel prevaleciente al comienzo del período. Por consiguiente, consideró que el aumento de la población debía mantenerse en un nivel bajo en el que pudiera sostenerse mediante diversos controles del crecimiento demográfico, que categorizaba como controles “preventivos” y controles “positivos”.

El principal control preventivo concebido por Malthus fue el de “restricción moral”, que se vio como una decisión deliberada por parte de los hombres de refrenarse de seguir el dictado de la naturaleza de comprometerse afectivamente con una mujer en forma temprana, es decir, la decisión de casarse a mayor edad que la habitual y solo cuando pudiesen sostener una familia. Se previó que esto daría lugar a familias más pequeñas o probablemente a menos familias, pero Malthus se opuso rotundamente al control de la natalidad dentro del matrimonio y no sugirió que los padres intentaran limitar la cantidad de hijos concebidos después del matrimonio. Malthus era claramente conciente de los problemas que podrían surgir a partir de la prolongación de la soltería, como un aumento en la cantidad de nacimientos ilegítimos, pero consideró que probablemente estos problemas fueran menos graves que los resultantes de la continuación del rápido crecimiento poblacional.

Por otro lado, consideró a los controles positivos en el crecimiento de la población como cualquier causa que contribuyera al acortamiento de la esperanza de vida. Incluía en esta categoría a las condiciones de vida y trabajo deficientes que podían causar una baja resistencia a las enfermedades, como también factores más obvios como las enfermedades en sí mismas, la guerra y la hambruna. Algunas de las conclusiones que pueden sacarse de las ideas de Malthus tienen, por lo tanto, connotaciones políticas, y esto explica en parte el interés en sus escritos y, posiblemente, la mala interpretación de algunas de sus ideas por parte de autores como Cobbett, el famoso inglés de ideas radicales a temprana edad. Algunos autores posteriores modificaron sus ideas, al sugerir, por ejemplo, la implementación de una medida gubernamental sólida para garantizar los matrimonios tardíos. Otros no aceptaron el criterio de que el control de la natalidad no debía considerarse después del matrimonio, y un grupo en particular denominado la Liga Malthusiana abogó firmemente a favor del control de la natalidad, pese a que esto iba en contra de los principios de conducta por los que abogaba Malthus.

Neomalthusianismo

Hubo discípulos de Malthus que moderaron la doctrina del maestro, otros fueron mucho más allá de lo que éste se proponía, dando lugar con ello a que se viera en el malthusianismo una doctrina que, no sólo aconsejaba reflexionar antes de contraer matrimonio, sino que exigía que sólo se tuviera un pequeño número de hijos, amenazando a los que así no lo hicieran con la miseria, la muerte prematura y la pérdida de los hijos, y declarando que la sociedad no sería responsable de su imprevisión y permanecería indiferente a su desgracia.

En realidad, Malthus sólo aconsejó como único medio preventivo de la superpoblación, el celibato honesto, declarando que entendía por constricción moral, la que un hombre se impone respecto del matrimonio, por un motivo de prudencia, cuando su conducta, durante este tiempo, es estrictamente moral, y que su objeto práctico era tan sólo mejorar la suerte de las clases inferiores de la sociedad. Sin embargo de estas declaraciones, algunos malthusianos, creyendo que era una cándida ilusión esperar de los célibes una estricta moralidad, buscaron otro medio más práctico para evitar el incremento de la población. Unos propusieron ahogar a los recién nacidos, sometiéndolos a una asfixia sin dolor (painless extinction); otros solicitaron el apoyo de los Gobiernos para impedir el matrimonio a los jóvenes sin recursos, o por lo menos para retardar la época de los casamientos, y lo lograron en algunos países como en Berna y en Mecklemburgo-Schewerin, y otros no vacilaron en hacer un llamamiento a los vicios más vergonzosos, tendencia esta última que caracteriza al moderno, malthusianismo. Ya Stuart Mill sostuvo que debía considerarse a las familias numerosas con el mismo desprecio que a la embriaguez u otro exceso corporal, y Garnier habló de la necesidad de la previsión conyugal. Las tendencias materialistas de los tiempos modernos, la guerra al espíritu religioso, y el deseo de goces, han conducido a preconizar y a desarrollar en la práctica la esterilidad voluntaria. Los principales iniciadores de esta teoría han sido Francisco Place, reformador francés, autor de la obra Ilustración y pruebas del principio de población (1822), Robert Dale Owen, autor de una Fisiología moral (1831), en que estaban expuestos los distintos métodos para impedir la concepción: los hermanos Drysdale, que fundaron en Inglaterra (1877) la Liga Malthusiana (Malthusian League), que tiene su órgano, en la prensa, The Malthusian.

El mal se ha extendido por Holanda, donde existe también una liga malthusiana, que publicaba en La Haya un periódico titulado Het Glukkig Huisgezin y ha llegado hasta Alemania fundándose la liga neomalthusiana alemana, cuyo órgano es la revista Sozial Armoni, de Stuttgart. Los socialistas, si bien no son malthusianos en la organización social actual, creen que la doctrina habrá de aplicarse en el futuro estado socialista, ya que entonces, habiendo desaparecido la necesidad y la guerra y suprimidos todos los obstáculos y trabas naturales, el acrecentamiento de la población será harto rápido y excesivo. Así lo dice Ziegler (La cuestión social es una cuestión moral, Barcelona 1904, tomo 2º, pág. 109), y fundado en ello atribuye Hertzka al Estado socialista la intervención en el acrecentamiento de la población, y quiere Schäffle un matrimonio que produzca el número de hijos que sea posible mantener, tanto más cuanto que la restricción legal del número de hijos sería necesaria en el Estado socialista para evitar la desigualdad en el reparto de las riquezas. A su vez, muchos [572] anarquistas preconizan el neomalthusianismo como medio de hacer la guerra a la actual sociedad burguesa.

Así Luis Bulffi en su obra Huelga de vientres (Oporto 1906), cree que con ello no se fomentaría la explotación del hombre por el hombre, y se negarían elementos a la producción capitalista, al militarismo y a la miseria, obteniéndose la inmediata ventaja de mejorar la situación económica de los trabajadores, disminuir el número de éstos, rebajar las horas de trabajo y llegar hasta la abolición del salario. Esta tendencia (que desconoce el que la organización social actual no depende del número de individuos), ha encontrado una gran aceptación en Francia, donde se distinguió por su actividad en propagarla el célebre médico Paul Robin, que formó numerosos grupos neomalthusianos, fundó la Liga de la regeneración humana, para enseñar las prácticas anticoncepcionistas, publicando una revista mensual con el título de Regeneration, en París, y un folleto denominado Generation volontaire, con el mismo objeto. La propaganda ha pasado también a España. Mateo Morral tradujo la obra de Robin repartiéndola gratis entre las obreras y haciendo propaganda por España, y si bien Grave, Malato, Bonafulla y Federico Urales combatieron la teoría, ésta ha producido la llamada Liga de la regeneración humana, que tiene su centro en Barcelona, donde publica una revista semanal Salud y Fuerza, que, convertida en empresa editorial, divulga descarada e impunemente la infecundidad voluntaria y los métodos prácticos para obtenerla.

Los resultados de esta propaganda neomalthusiana se observan principalmente en Francia, en donde el aborto provocado (defendiéndose el derecho a él sin consideración a que el concebido es un ser humano y convirtiéndose su provocación en una profesión; Ver Aborto y Delincuencia), la ovariotomía [acerca de la cual declaraba en 1896 el doctor Canu que se había practicado en París 30 o 40.000 mujeres, y que existían en Francia 500.000 de ellas sin ovarios (citado por Fonsegrive, Mariage et union libre, París 1904, pág. 220)], y el onanismo y demás prácticas neomalthusianas, cuya difusión asustaría si pudiera ser conocida, han logrado disminuir la natalidad de tal manera, que es inferior a la mortalidad, haciendo que hombres de las más distintas tendencias (como Zola, en Fecondité; Bertillon, en la Depopulation de la France, y Leroy Beaulieu en La question de la population), hayan dado la voz de alerta, previendo la desaparición de Francia de la categoría de las naciones, hecho que, de seguirse por el mismo camino, señala el diario japonés Taiyó, de Octubre de 1904 (citado por Castan, La crisis del matrimonio, Madrid 1914, pág. 558), para fines del siglo actual.

Buscando los autores las causas que han podido producir esta aceptación de los principios neomalthusianos, la escuela de Le Play lo ha atribuido al móvil de conservar el patrimonio familiar, dado el régimen legal de partición hereditaria; pero esta explicación no basta, porque el hecho se da incluso en aquellas clases que carecen de bienes. Otros encuentran la explicación en las condiciones económicas de la sociedad moderna, que hacen pesada la paternidad e incierto el porvenir de los hijos, razones que si podrían tener aplicación tratándose de las clases burguesas, no la tienen en cuanto a la clase proletaria, en la cual los cuidados que se dedican a la infancia son bastantes sumarios y poco costosos, y los hijos comienzan pronto a aportar ingresos a la familia. Vacher de Lapouche encuentra la explicación en la tendencia del homo alpinus, y, sobre todo, del mestizo de alpinus y europeus, el individualismo, que le lleva a no sentir la necesidad moral de perpetuar su raza y a no sentir sino el aguijón material del placer (Les selections sociales, París 1896); mas tampoco esta teoría explica cómo los pueblos más prolíficos son actualmente los que tienen menor genio político, y como en el Oeste de Europa, asiento del espíritu nacional, es donde el fenómeno de la despoblación parece estar especialmente localizado. Spencer, Zola, Ellis, Leroy Beaulieu y otros, sostienen ser la civilización lo que disminuye la fecundidad; pero la causa no se encuentra en la civilización en sí misma, sino en los caracteres de egoísmo, feminismo, amoralismo e irreligión de la civilización actual.

En demostración de esta tesis alega Castán (obra cit., págs. 563 y sigs.): 1º El espíritu democrático, por virtud del cual, como escribe Arsenio Dumont, «el menor átomo de la plebe procura subir hasta la cúspide social, para lo que constituyen los hijos un obstáculo»; 2º El feminismo, que al emancipar a la mujer e igualar al hombre arrojándola en la lucha por la vida y el empleo, hace que no esté dispuesta a aceptar las molestias y la carga de la maternidad, y 3º El abandono de la religión y de la moral católicas, como lo prueban las observaciones de Etienne Rey (Maximes morales et inmorales, 2º ed., París 1914), Bertillón, Ellis (El sexo en relación con la sociedad, Madrid 1912), Tallquist (Investigaciones estadísticas sobre la tendencia a una menor fecundidad en los matrimonios, Helsingfors, 1886), Lacassagne (Les actes de L’Etat civil, Lyón-París), Perin y otros muchos, que prueban que los países más religiosos han sido siempre y son los que han tenido y tienen más hijos, y que el número de los matrimonios religiosos está en relación con el aumento de la natalidad.

En cierto sentido este sistema es el lógico resultado del Malthusianismo. Aunque Malthus se hubiera horrorizado de las prácticas de la más nueva teoría, sus propias recomendaciones eran mucho menos eficaces como medios para el objetivo común de ambos sistemas. Los Neo-Malthusianos comprenden mejor que él, que para restringir la población deliberadamente a la magnitud deseada, además de una casta abstención o del aplazamiento de matrimonio otros métodos son necesarios. Por ello, instan a los matrimonios a usar dispositivos artificiales e inmorales para evitar la concepción. Algunos de los líderes más prominentes de este movimiento eran Robert Dale Owen, John Stuart Mill, Charles Bradlaugh, y Annie Besant. Con ellos merecen ser asociado muchos economistas y sociólogos que implícitamente defienden las mismas prácticas, ya que ellos defienden un nivel de vida confortable que crezca indefinidamente, e instan a la limitación de descendencia como el medio seguro con que la labor los obreros pagados más pobres puede ser hecho más escaso y estimado. Algunos de los líderes del Neo-Malthusiananismo en Inglaterra sostuvieron que ellos estaban simplemente recomendando a los pobres lo que los ricos denunciaban pero que en secreto practicaban.

Inteligencia colectiva: El malthusianismo.

En común con la teoría más antigua de la cual toma su nombre, el Neo-malthusianismo asume que la población sin restricciones excederá el sustento, pero por sustento se indica una nivel de confort liberal, e incluso progresivamente ascendiente. Con toda probabilidad esta disputa es correcta, por lo menos, en la última forma; pues todas las indicaciones están en contra de la suposición de que la tierra puede dar un nivel de confort ascendiente indefinidamente de consuelo para una población que continúa aumentando hasta el límite de su capacidad fisiológica. Por otro lado, las prácticas y las consecuencias del sistema son más fútiles, engañosos y desastrosas que los del Malthusianismo. Las prácticas son intrínsecamente inmorales, implicando la perversión de las facultades y funciones naturales, por no decir nada de su efecto injurioso sobre la salud física.

La condición tenía como objetivo a, a saber, la familia pequeña o sin niños en absoluto, desarrollando un grado de egoísmo y de autoindulgencia que disminuyen muy considerablemente la capacidad por el servicio social, el altruismo, y toda forma de logro industrial e intelectual. Por ende, los economistas, sociólogos y médicos de Francia condenan la baja tasa de nacimientos y las familias pequeñas como un grave mal nacional y social. En el lado industrial, neo-malthusianismo pronto derrota su propio fin; pues el egoísmo acrecentado y el disminuído estímulo al trabajo es seguido naturalmente por un rendimiento más bajo del producto. Si la restricción de descendencia se confinara a las clases más pobres, la mano de obra se volvería de hecho relativamente escasos en relación con los tipos más altos de trabajo, y sus sueldos subirían, dado que su productividad no se disminuía por la deterioración de carácter. Es un hecho, sin embargo, que las clases acomodadas adoptan el método mucho más que las pobres, con el resultado que el suministro excesivo de mano de obra no cualificada se aumenta en lugar de disminuir. Donde todas las clases se entregan a la práctica, la sobreoferta de mano de obra no cualificada permanece relativamente inalterada. Los sueldos de todas las clases en Francia son más bajos que en Alemania, Inglaterra, o los Estados Unidos (cf. Decimoquinto Informe Anual del Comisionado de Mano de Obra). Finalmente, un nivel de confort constantemente creciente afianzada por las prácticas y la atmósfera moral de los medios del neo-malthusianismo no significa un nivel de vida más alto, sino uno más bajo; no conlleva cultura más genuina o valores morales más altos, sino placeres físicos más abundantes y un materialismo más refinado

Personalmente creo que ciertas implicancias pueden tomarse de todo esto que se manejaba tanto tiempo atrás. Claramente es una teoría desarrollada por personas de altos recursos que tenía acceso a la educación, y su desprecio por las clases más bajas es notable, aunque en mi opinión, no es aceptable.

Si destaco que la forma de controlar la población es evitando el crecimiento exponencial debido a la reproducción “masiva” si se quiere decir de alguna forma, y también creo que desde los desarrollos de la medicina, el ser humano comenzó a luchar contra la “selección natural” que afecta a todos los seres vivos. Ahora no sobrevive el individuo capaz de superar las presiones del medio, sino aquel que tiene los recursos económicos necesarios para garantizar una vivienda, educación y más que nada salud, volviendo así esto en una presión artificial.

Una sociedad que dependa de los recursos económicos más que de los naturales, siempre va a tender a tener estas brechas sociales en las que los ricos y los pobres no sólo se comportan de maneras diferentes, sino que tienen prioridades o luchas diarias completamente distintas.

Desde mi punto de vista, lo principal es educar a todas las clases por igual, con los mismos valores, explicándoles las ventajas de cosechar su propio alimento, así sea en una maceta, los distintos sistemas anticonceptivos, métodos para ser autosuficientes, y la educación básica para poder tener un oficio digno y valerse por sí mismos. Que luego cada persona pueda tomar sus decisiones, pero sabiendo que más hijos, son más recursos necesarios, lo que implica tener que trabajar mucho más, pero también un impacto mayor al ambiente, por lo que creo que una consciencia ecológica también es básica para la educación.

Fuentes:

http://04malthusianismo.blogspot.com.ar/

http://cgge.aag.org/PopulationandNaturalResources1e/CF_PopNatRes_Jan10ESP/CF_PopNatRes_Jan10ESP8.html

http://04malthusianismo.blogspot.com.ar/2009/04/23-el-neomalthusianismo.html

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