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¡Hola alegría!

”El hombre tiene corazón, aunque no siga sus dictados.” -Ernest Hemingway



Y ahí estaba yo, sentado con una resaca que se sentía maravillosamente torturante, unas gafas para ocultar y un café para renacer y la vi.

Tenía unos ojos preciosos, negros, lindos, podrías perderte en esa profundidad, un caminado sexy, vaya que sabía como mover ese culo privilegiado y se sentó a un lado…

Y ahí estaba de nuevo yo, perdido en esos cabellos dorados que caía cual cascada de oro en esas hermosas tetas, que para la ocasion eran unas hermosas rocas, llenas de vida…

Y ahí estaba otra vez yo, con una playera vomitada, amarillenta por el sudor y una erección en mis pantalones de segunda mano, pensando en hacer mil marranadas. Y luego pensé, mierda, para cuando llegue al baño se me habrá olvidado su cara y con que mierda me voy a masturbar, mierda volví a pensar.

Y ahí estaba el nuevo yo, debatiéndose sobre que tan hombre iba a hacer y lo decidí, aún no sé que paso por mi mente, pero lo hice…

-Hola, ¿qué tal?

-Hola, bien ¿Y tú? Tienes una resaca que ni los dioses podrían tener ¿verdad?

¡Vaya, pensé, hoy mi vida esta por cambiar!

-Oh, si nena ¿Puedo?

-Por favor

y me senté

Mido 1,80, tengo 25 años, mi cara esta cacarisa como la mierda gracias a las espinillas y sin embargo aceptó ir a mi casa, beber unos tragos y joder…

Platicamos, bebimos y jodimos, jodimos de verdad durante horas…

Todo fue de maravilla, desperté al día siguiente, me sentía con resaca pero como un joven, un niño con juguete nuevo, pensé ¡Oh mierda Romis, eres un jodido galán!

La vi a mi lado, no recordaba casi nada, su aliento apestaba a alcohol, con semen, entre otras cosas raras, me levante y ella siguió acostada.

Mi casa estaba llena de botes de cerveza, vino barato y whiskey vacíos, un día maravilloso pensé.

Ella se llama Betty, alcoholica, puta y mi novia o como la llamo yo, alegría.

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