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Historia de las finales clasicas (2da parte)

Historia de las finales clasicas (2da parte)

Buenas gente, bienvenidos Les dejo un clásico para ambientar mientras ven el post.

Historia de las finales clasicas (2da parte)

La definición del Campeonato Uruguayo quedó reservada para los grandes, como hace siete temporadas no acontecía. Si bien parece mucho tiempo, no lo es en comparación a los 76 años que transcurrieron desde la primera final clásica, con anécdotas jugosas y un período de 26 años sin enfrentarse en ese tipo de encuentros.

Historia de las finales clasicas (2da parte)

HISTORIA DE LAS FINALES CLÁSICAS

Tricolores y aurinegros acapararon la mayoría de títulos a lo largo de la historia del fútbol uruguayo, y se enfrentaron 11 veces en finales. La primera de ellas por el campeonato de 1933, aunque curiosamente el partido que definió el campeón fue ¡el 18 de noviembre de 1934!

Los grandes empataron en el primer lugar de la tabla en 1933, y como no se ponían de acuerdo en el nombramiento del árbitro para el choque decisivo, el mismo se demoró hasta el 27 de mayo del año siguiente.

Ese día ocurrió el famoso “gol de la valija”, convertido por Braulio Castro tras recoger el rebote de una valija que estaba al lado del palo del arco tricolor. El balón rebotó en ella, y el delantero aurinegro abrió el score. El juez del partido, Telesforo Rodríguez, validó la conquista y recibió dos tremendos golpes de Nasazzi y Labraga.

Los futbolistas albos fueron expulsados, y el línea suspendió el compromiso “por falta de luz”. Nacional se quejó en el tribunal, en una época en donde los fallos arbitrales podían ser cambiados, y allí se estableció que el gol no valía, pero sí las expulsiones.

El encuentro se reanudó recién el 25 de agosto, y el bolso aguantó el segundo tiempo y dos alargues de 30′ con el marcador 0-0. Luego, ya en igualdad numérica, volvieron a igualar sin goles en setiembre, y finalmente el tricolor se impuso el 18/11 por 3-2.

En 1939 Nacional impidió lo que hubiera sido el primer quinquenio de la historia de Peñarol e inició el suyo, nada menos que en una final. Los carboneros se habían consagrado desde 1935 al 38, y cayeron derrotados en la final de ese año por 3-2 en alargue, luego de igualar 1-1 en el tiempo reglamentario.

En 1944 la historia se dio vuelta y Peñarol obtuvo su primera final en lo que hubiera sido el sexenio albo, pues dio la vuelta olímpica entre 1939 y 1943. Los mirasoles perdían 2-0 y ganaron 3-2, con uno de los tantos convertidos por Obdulio Varela.

En 1952 volvieron a verse las caras tras igualar en puntos, y la alegría se fue para el Parque Central con triunfo 4-2 que pudo ser más abultado, luego de terminar 4-1 el primer tiempo.

En el año 59 nuevamente se dio un hecho curioso: luego de compartir la punta del certamen, los grandes definieron el campeón en marzo de 1960. En el medio, hubo una Copa América para la cual Peñarol no cedió sus jugadores, para preparar mejor a los suyos de cara al cotejo decisivo.

La gestión de Washington Cataldi fue fundamental para estirar la definición e incorporar a Spencer y al argentino Linazza, quienes fueron “extrañamente habilitados” para disputar el partido y contribuyeron al 2-0 de Peñarol, que terminó 9 contra 9 en una batalla campal.

Luego, pasaron 27 años sin finales entre los equipos más laureados del fútbol uruguayo. Como no podía ser de otra manera, la siguiente final también tuvo curiosidades. Fue en 1986, cuando los tricolores finalizaron el torneo un punto arriba de Peñarol. ¿Y entonces, por qué jugar una final? Por el pacto que hicieron a principio de temporada, cuando resolvieron no presentarse a la primera fecha por cuestiones de deudas y el sorteo quiso que Nacional tuviera libre y el mirasol enfrente a Huracán Buceo.

Para la segunda etapa todo se arregló, pero los aurinegros ya habían perdido puntos que no iba a perder su tradicional rival. Esa es la explicación del pacto que llevó a esa final, jugada el 6 de enero de 1987 y que terminó con victoria manya por penales.

El resto de la historia es más reciente y conocida. En 1995 y 96, en pleno quinquenio de Peñarol, Nacional no pudo con su eterno rival. Tampoco en el año 99, recordado por el gol de Marcelo Romero en el segundo compromiso, que quedará en la memoria colectiva como “el gol que se comió Nicola”.

En el 2000, 48 años después, Nacional se impuso en la final tras dos encuentros. Ganó 1-0 el primero con un penal de Sergio Martínez, e igualaron el segundo 1-1, nuevamente con gol del Manteca para los albos.

La última definición entre manyas y bolsos fue en 2003, recordada por la palomita de Joe Bizera luego del rebote que dio Jorge Bava tras un potente tiro libre de José Luis Chilavert. En esa oportunidad, el sistema de disputa era igual al que habrá en esta temporada.

A Peñarol le alcanzó con ganar un solo partido para consagrarse, pues había sido campeón de la Anual. Este año, quien obtenga dicha tabla, tendrá el mismo beneficio y dará la vuelta olímpica si se impone en el primer enfrentamiento.

En resumen, bolsilludos y carboneros definieron el título entre sí 11 veces, con siete victorias mirasoles y cuatro tricolores. ¿Podrá Peñarol duplicar a su eterno rival en la final que se viene, o Nacional achicará la ventaja?

Parte 1

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Historia de las finales clasicas (2da parte)

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