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Hazañas fuerza aerea en Malvinas

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Aviones argentinos en la guerra de las malvinas

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DOUGLAS A-4C SKYHAWK

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MIRAGE

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PUCARA

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HERCULES

PRIMER AVIÓN ARGENTINO QUE ATERRIZÓ EN LAS ISLAS

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A partir de las cuatro de la mañana del 2 de abril de 1982, comenzó el embarque del personal y material que daría comienzo a la fase de Asalto Aéreo del Plan Aries 82.

Debía cumplirse en el aeropuerto de Puerto Argentino con aeronaves del tipo Lockheed C-130 (H) Hércules del Escuadrón Uno y aviones del tipo Fokker F-28 “Fellowship” del Escuadrón Dos, ambos con asiento en la I Brigada Aérea de El Palomar.

El despegue del primer avión se realizó a las 5.15 desde la pista de la IX Brigada Aérea con asiento en Comodoro Rivadavia, el avión era un C-130 (H) Hércules matricula TC-68 con el indicativo Litro Uno, transportando 108 pasajeros y material para la Terminal Aérea de Cargas de Malvinas.

A las 6.15 despegaba de Comodoro Rivadavia el C-130 (H) TC-63, Litro Dos, trasladando personal del Ejército Argentino.

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A las 6.55 despegó el Hércules TC-64, Litro Tres, trasladando cien efectivos del Ejército Argentino y un vehículo.

Luego el plan de asalto siguió ejecutándose con el despliegue de aviones Fokker F-28 “Fellowship” del Escuadrón Dos, trasladando personal desde el continente a Malvinas.

Tres aviones C-130 (H) ya se encontraban en vuelo, mientras el Litro Cinco, Fokker F-28 TC-53 iniciaba el rodaje en Comodoro Rivadavia para despegar.

Las 517 millas náuticas que separaban a Comodoro Rivadavia de Puerto Argentino, eran cubiertas por los Hércules en 1.50 hora de vuelo, mientras que a los F-28 les demandaba un tiempo relativamente menor.

Después de permanecer en vuelo de espera, hasta que la pista de Malvinas pudiera ser habilitada, el C-130 (H) TC-68, Litro Uno, aterrizó en Puerto Argentino a las 8.45.

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Antes del mediodía del 2 de abril, la fase de Asalto Aéreo del Plan Aries 82 había finalizado con éxito. Considerándose cumplida la recuperación de las islas, los vuelos siguientes ya no se considerarían de asalto aéreo, sino regulares de traslado de tropas y material de todo tipo para las tres Fuerzas Armadas.

Desde los primeros minutos del desembarco argentino en las islas Malvinas, se incorporó a la trama un personaje que no dejaría la escena sino hasta horas antes del trágico final, el 14 de junio de ese mismo año. Y cumplió su vital papel a pesar de tener que actuar en notoria inferioridad de condiciones.

Solitario y sin defensa posible. Desde el primero hasta el último minuto. Esa fue la actuación de los C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Argentina en la guerra de Malvinas.


Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina



El 1 de Mayo de 1982, la Fuerza Aérea Argentina tuvo su bautismo de fuego participando por primera vez en un conflicto bélico. Entre las misiones lanzadas en ese día, la “OF1105″ le daría a la escuadrilla “TORNO”, formada por tres IAI M5 Dagger del Grupo 6 de Caza, el privilegio de ser los primeros en realizar una misión de combate.

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Los Dagger de la escuadrilla “TORNO” averiaron al destructor HMS-Glamorgan con impacto de 30mm del avión de Aguirre Faget mientras que según los dichos de los Ingleses explotaron a muy corta distancia sobre el mar y causaron algunos daños en los timones y el casco, la fragata HMS-Arrow había sido alcanzada por disparos de 30mm del avión de Dimeglio y la HMS-Alacrity fue atacada por Román, luego de este ataque las unidades Británicas suspendieron el bombardeo, que a partir de allí solo fue nocturno y el destructor se retiró despidiendo humo, al anochecer se vio una fuerte explosión en dirección de donde se habían retirado los buques. Ninguno de los tres aviones fue averiado pese al pesado fuego antiaéreo que debieron sortear.

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La audacia de los pilotos argentinos en los combates del Atlántico Sur

Actúaban en condiciones extremas con el objetivo a quinientos kilómetros y el carburante justo para estar sobre él tres o cuatro minutos y regresar. Un ojo puesto en el blanco, el otro, en la aguja del depósito, olvidándose de los misiles que llegan por todas partes, de los barcos, de los aparatos enemigos, de las baterías de tierra.