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Goebbels? Na, Schopenhauer: Gana todas las Discuciones

Consejos para ganar una discusión según Schopenhauer

Goebbels? Na, Schopenhauer: Gana todas las Discuciones

¿Qué es una discusión y cuál es la finalidad de ésta?

¿Se trata de encontrar la solución o respuesta objetiva a algo, o es más bien un momento en el que se se busca imponer una idea sobre el otro para convertirla en una verdad?

Goebbels? Na, Schopenhauer: Gana todas las Discuciones

Para Arthur Schopenhauer (1788-1860) la introspección era esencial para acceder al conocimiento del yo, es decir: la voluntad. La voluntad existe en todos los niveles y es primordial para el hombre; podría decirse que la voluntad es un deseo, un impulso o un afán por conseguir algo. En este sentido, carece de motivos y fundamentos; se trata de un capricho que el hombre persigue ciegamente.

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El filósofo alemán, autor de obras como El arte de tener siempre razón fue uno de los filósofos más relevantes del siglo XIX. Utilizando la dialéctica erística, expresó con claridad lo que para él significaba discutir y tener la razón.

Si hoy nos preguntamos qué es la verdad y quién tiene la razón, podemos encontrar una gran variedad de respuestas. ¿Es la verdad absoluta? O quizá sólo dependa de los argumentos que se den para respaldarla; entonces ¿son estos los que hacen que algo sea veraz?

Porträt des Philosphen Arthur Schopenhauer, 1852



Según Schopenhauer, para defender una razón no importa si se trata de algo subjetivo u objetivo, lo importante es saber discutir y defender lo que se cree. En palabras del filósofo “es el arte de discutir, y precisamente el arte de discutir para tener siempre la razón”. Esto surge cuando el contrario, al que se le presenta una afirmación, la rechaza y entonces abre una puerta a nuevas posibilidades.

En muchas ocasiones nos hemos encontrado con alguien que refuta todo lo que decimos, que a todo le busca un “pero” y busca contradecirnos en lo que hemos presentado o dicho. Es en estos casos cuando esa persona quiere ante todo imponer su razón y demostrar que estamos equivocados. No se trata de demostrar una verdad objetiva, sino de hacer ver su razón subjetiva como única y verdadera. Cabe aclarar que ésta puede ser falsa.

Con motivo a aclarar estos puntos y diferencias, Schopenhauer escribió El arte de tener siempre razón, una obra que demuestra el poder que tienen las palabras, pero sobre todo el poder de la dialéctica. Se trata de descubrir la verdad a través de la confrontación de razonamientos y argumentos que se oponen. Se trata de una lucha verbal, en la que los argumentos son la clave para ganar.

Goebbels? Na, Schopenhauer: Gana todas las Discuciones

1.- Lleva la afirmación de tu adversario más allá de los límites naturales, exagéralos. Mientras más general sea la afirmación de tu oponente, más objeciones podrás hacerle. Si están más restringidas y estrechas sus proposiciones, será más fácil para él o ella defenderlas.

2.- Utiliza diferentes significados de las palabras de tu oponente para refutar su argumento.

3.- Ignora la proposición de tu oponente, que tenía la intención de referirse a una cosa en particular. Más bien, entiéndela en un sentido diferente y luego refútalo. Ataca algo distinto a lo que se había afirmado.

4.- Oculta tu conclusión de tu oponente hasta el final. No dejes que ésta se prevea, procura que el adversario admita las premisas una a una.

5.- Utiliza las creencias de tu oponente en su contra. Si tu oponente se niega a aceptar tus premisas, utilízalas en tu beneficio.

6.- Otro plan es confundir el problema cambiando las palabras de tu oponente o lo que él busca probar.

7.- Indica tu propuesta y muestra la verdad mientras le haces al oponente muchas preguntas. Al hacer muchas preguntas de amplio alcance a la vez, es posible ocultar lo que deseas y admitirlo. Entonces puedes proponer rápidamente el resultado de las admisiones del oponente.

8.- Haz que tu oponente se enoje. Una persona enojada es menos capaz de usar el juicio o percibir donde están sus ventajas.

9.- Utiliza las respuestas de tu oponente para tus preguntas y alcanzar conclusiones diferentes u opuestas.

10.- Si tu oponente responde a todas tus preguntas negativamente y se niega a conceder ningún punto, pídele que busque contradecir tus premisas. Esto puede confundir al oponente a tal grado que dude hasta dónde estás dispuesto a ceder.

11.- Si el oponente te otorga la verdad en algunas de tus premisas, no le pidas que acepte tu conclusión. Más tarde, introduce tu conclusión como un hecho establecido. Tu oponente puede llegar a creer que tu conclusión fue admitida.

12.- Si el argumento gira en torno a las ideas generales sin nombres particulares, utiliza un lenguaje o una metáfora que es favorable en tu proposición.

13.- Para que tu oponente acepte una proposición, debes darle algo opuesto, una contra-proposición. Si el contraste es evidente, el oponente aceptará tu propuesta para evitar ser paradójico.

14.- Trata de impresionar a tu oponente. Si ha respondido a muchas de tus preguntas sin respuestas a favor de tu conclusión, muestra tu conclusión triunfante, incluso si la niega. Si tu oponente es tímido o estúpido, y tú posees una gran cantidad de descaro y una buena voz, el truco puede tener éxito con facilidad.

15.- Si deseas avanzar en una propuesta que es difícil de probar, déjala de lado por un momento.

16.- Cuando tu oponente pone adelante una proposición, resultará incompatible con sus otras declaraciones, creencias, acciones o falta de acción.

17.-Si tu oponente ha tomado una línea argumental que terminará en tu derrota, no debes permitir que él o ella lo lleve a una conclusión. Interrumpe la disputa, rompe con él por completo, o lleva al oponente por un tema diferente.

18.- En caso de que tu oponente te desafíe para producir cualquier objeción en algún momento definitivo de su argumento, y no tienes nada más que decir, trata de hacer que el argumento sea menos específico.

19.- Si tu oponente ha admitido a todas o la mayor parte de tus premisas, no le preguntes directamente que acepte tu conclusión. Más bien saca la conclusión como si fuera muy difícil admitirlo.

20.- Cuando tu oponente utilice un argumento que es superficial, refuta exponiendo su carácter superficial. Pero es mejor enfrentar al oponente con un contra-argumento que sea igual de superficial, y así disponer de él. Porque es con la victoria que están preocupados, y no con la verdad.

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