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Ganar ”A lo Peñarol”

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Los hinchas carboneros muchas veces nos aferramos a esta frase, que mas que eso es un lema que se ha forjado a lo largo de nuestra rica historia y que resume de manera perfecta la forma en la que se han conseguido imponentes triunfos.En mas de una oportunidad todo parecía perdido…la historia parecía sentenciada…las copas parecían ya tener sus dueños…muchos creían que la derrota era ineludible. Pero en esos momentos, quienes tenían el orgullo de vestir la casaca amarilla y negra a rayas tenían previsto otro futuro, creían en su fuerza, sentían el empuje de los miles de hinchas y se juraban regalarle a estos la victoria.Son innumerables los ejemplos que se han sucedido a lo largo de la vida de nuestro club, a continuación recordaremos los mas sobresalientes…como forma de agradecimiento a aquellos que entregaron todo por el equipo…muchos de los cuales ya no están, pero de los cuales siempre, como buenos hinchas carboneros que nos sentimos, estaremos profundamente orgullosos.







Copa Libertadores de América 1966

La Hazaña de Santiago…



Ganar ”A lo Peñarol”



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Peñarol ya era bicampeón de América, así lo decían las copas de 1960 y 1961…pero el 20 de Mayo del año 1966 se dio una hazaña difícil de igualar. Se jugaba la decisiva tercera final, Santiago de Chile fue la sede elegida, el Estadio Nacional de Santiago veía como durante los primeros 45 minutos del juego los argentinos eran el único equipo en el campo, vencían por 2 a 0 y según narra una de nuestras fuentes (Revista El Gráfico) “Si al finalizar esos primeros 45 minutos, alguien hubiese insinuado la posibilidad de un cambio en el juego, de una derrota de River, podía ser considerado un humorista o un atrevido. En ese momento River ya podía brindar con la copa.



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”Pero la historia tenia preparada un vuelco total. En el minuto 67 del partido Spencer marca el descuento y comienza el predominio aurinegro…se consigue el empate mediante un autogol de Matosas luego de un remate de Abbaddie y el partido se definiría en el alargue.El alargue tuvo color amarillo y negro, Spencer a los 13’ y Rocha a los 18’ disiparon dudas, con un 4 a 2 Peñarol era el campeón de América.

“River había perdido el partido imposible…había regalado una copa después de haberla apretado entre sus manos setenta minutos de los noventa reglamentarios”.Para la leyenda quedará la “sobrada” de Amadeo Carrizo, portero de River Plate, cuando el marcador estaba a su favor paró con el pecho una pelota que iba a su arco. Los aurinegros lo interpretaron como una burla y allí se inició lo que se describe como “huracán de amor propio, de un equipo que desbordaba casta, empuje y dignidad”.