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Gana tus discusiones: Arte retórico

Gana tus discusiones: Arte retórico

¿Sueles verte acorralado en debates /discusiones? Usa el arte retórico.

Gana tus discusiones: Arte retórico

¿Qué es el arte retórico?

El arte retórico de la persuasión es un conjunto de habilidades útiles y sutiles que tienes que dominar. Las pautas siguientes te ayudarán a tratar una cuestión y a convencer a tu oponente, ya sea que te guste discutir por diversión o si constantemente te ves involucrado en debates complicados.

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Elige tu argumento

Piensa en muchas razones por las que un enunciado particular pueda ser falso o verdadero.

Piensa en todos los argumentos posibles a favor y en contra para justificar un tema en particular, ya sea que lo elegiste, te lo asignaron o si simplemente quieres discutir sobre el asunto por ninguna razón en particular. Al final deberás tener un argumento complejo y matizado sobre el tema.

Sin embargo, antes de hacer esto deberás tener una noción del ámbito lógico del tema:

Imagina que estás discutiendo con alguien la cuestión general del control de armas. El nivel básico de la discusión es si estás a “favor” o en “contra” del control de armas como política gubernamental, aunque en realidad la cuestión es mucho más complicada. Antes de que elijas un “punto de vista”, comienza a pensar en algunas preguntas de exploración que delimitarán la cuestión y te obligarán a definir algunas condiciones.¿Qué significa el “control de armas”? ¿Cuál es el alcance de la discusión a nivel legal y geográfico? ¿Qué significa “estar a favor”? ¿Qué significa “estar en contra”? ¿Por qué motivos una persona estaría a favor? ¿Por qué alguien estaría en contra?

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Comienza a respaldar estas razones con evidencia.

Quizás te preguntes: “¿por qué debería buscar evidencia para respaldar enunciados que no he hecho?”. Buscar evidencia para todos los puntos de vista de una cuestión será una parte integral de la comprensión, la estructuración y la creación del argumento, sin importar cuál “perspectiva” vayas a defender. En este punto, piensa que este ejercicio se trata de investigar el tema en vez de discutirlo.

Imagina que discutes con tus padres sobre el hecho de que no te permiten salir por la noche y uno de los argumentos que pensaste a favor es que si te quedas en casa por la noche, podrás descansar mejor. Tus padres creen que necesitas descansar bien todas las noches para que estés físicamente sano y que si no sales por la noche, conseguirás el descanso suficiente. En ese caso, es buena idea que busques estadísticas sobre las horas de sueño necesarias para las personas en tu grupo de edad junto con otra información que recopiles sobre los efectos sociales y psicológicos de no salir por la noche.

Aprende a preguntar “¿por qué” y “¿cómo”.

Califica cada enunciado que generes preguntando el cómo funciona y el por qué lo hace. ¿Por qué aparece una referencia al control de armas en la constitución nacional? ¿Cómo funciona dicha referencia al día de hoy? ¿Por qué esta consideración es importante?Utiliza las respuestas a estas preguntas para añadirle complejidad a tu argumento.

En el ejemplo anterior, puedes decir: “aunque se trate de garantizar el descanso adecuado de una persona impidiendo que salga por la noche, se debe saber que el impacto negativo en su desarrollo social supera en importancia al impacto físico del sueño”.

Estructura tu argumento

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Convierte tus razones en un argumento.

En primer lugar debes crear una buena lista de razonamientos y evidencias. Después tienes que usar la evidencia para calificar tus enunciados y al final debes delimitar estos últimos para formar una discusión. Cuando termines este proceso podrás comenzar a seleccionar las razones más fuertes para convertirlas en un argumento.Por regla general se establecen tres puntos principales, aunque en realidad no hay una “ley” que asegure que estos tres puntos forman un argumento sólido. Elige los razonamientos más fuertes que tengas. Si tienes cinco razonamientos, elígelos. De esa manera fortalecerás tu argumento.

Califica cada enunciado con evidencias, garantías y respaldo.

El filósofo británico Stephen Toulmin dijo que en todas las discusiones buenas se ofrecían evidencias objetivas que soportaban cada uno de los enunciados hechos por las partes. Un ejemplo de evidencia es: “los adolescentes de entre 16 y 18 años solo necesitan dormir 6 horas para mantener un estado de salud óptimo”. La “garantía” es la conexión lógica entre la evidencia y el enunciado (también conocido como tesis).

Un ejemplo de garantía es: “como puedes ver, una restricción para salir temprano en la noche impide innecesariamente el desarrollo social”. Se deben detallar las garantías para cada uno de los enunciados.El “respaldo” en este caso hace referencia a la suposición que plantea la garantía. Por ejemplo: “fijar la restricción de salir por la noche a una hora más alta asegurará el desarrollo social”.

Discute los contraargumentos y las refutaciones.

Familiarízate con todos los argumentos de la discusión para que tengas la oportunidad de presentar toda la información que investigaste. Si investigaste todas las perspectivas de la discusión, podrás presentar el punto de vista de tu oponente antes de que él lo haga. De esa manera fortalecerás eficazmente tu argumento al evitar que tu oponente tome la ventaja.

Siguiendo el ejemplo anterior, puedes decir: “quizás afirmes que las interacciones sociales no son tan importantes como el descanso adecuado y que todo el contacto social que necesito lo encuentro en la escuela. Pero como puedes ver, los hechos simplemente no concuerdan”.

Ataca el argumento de tu oponente

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Identifica las falacias lógicas en el argumento de tu oponente.

Las falacias lógicas son fallas en el razonamiento que se usan generalmente para hacer que un argumento débil parezca más sólido. Estudia las falacias lógicas y aprende a reconocerlas rápidamente para que puedas refutar sin problemas los argumentos débiles. También debes aprender a evitar las falacias lógicas que pueden debilitar tus propios argumentos. Estos son algunos ejemplos de falacias lógicas comunes:

  • La falacia del “hombre de paja” involucra tergiversar el argumento del oponente para hacerlo parecer más débil.

Un ejemplo de esta falacia es: “si apoyas las restricciones a salir de casa por la noche, supongo que también quieres quitarme todos mis videojuegos y enviarme a un campamento de educación liberal fascista”.

  • La falacia “ad hominen” involucra atacar de manera personal al oponente como una manera de socavar su argumento. Por ejemplo: “papá es un tonto. ¿Por qué tenemos que escuchar lo que tiene que decir sobre mi vida social?”.
  • En la falacia de la “pendiente resbaladiza” se trata de presentar como evidencia una relación falsa de causa y efecto. Por ejemplo: “si tengo que estar en casa a las nueve de la noche, lo que sigue es que tampoco podré comer hamburguesas en un restaurante”.En la falacia “anecdótica” se utiliza una sola anécdota como evidencia para una política universal. Por ejemplo: “José puede quedarse afuera hasta media noche”.

Ataca el razonamiento del oponente.

  • Ahora que planeaste y presentaste tu caso, también puedes encontrar las fallas en el argumento de tu oponente. Recuerda lo que aplicaste cuando tratabas de desarrollar tu propio argumento. Preguntar “¿cómo?” y “¿por qué?” es la manera más efectiva de identificar rápidamente las fallas en un enunciado particular. Aplica lo mismo al argumento de tu oponente. Tendrás una ventaja si tu oponente no analizó cuidadosamente su argumento, tal como tú lo hiciste de antemano.
  • Juega a ser Sócrates. Sócrates era un experto en llevar una conversación desde algunas afirmaciones sencillas hasta temas complejos y ambiguos mediante el uso de preguntas agudas. Hacer preguntas capciosas cuyas respuestas ya conoces puede ser una manera excelente de llevar la ventaja en una discusión. Por ejemplo, puedes decir: “¿así que afirmas que si no salgo de casa por la noche me iré a dormir temprano? ¿Por qué? ¿Estar en casa significa que tengo sueño?”.
  • Identifica los puntos débiles del argumento del oponente y hazte el ignorante para pedir explicaciones. Si parece que tu oponente no tiene estadísticas que respalden una cuestión en particular, pregúntale si tiene evidencia que soporte su enunciado.

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Consejos finales


  • Mantén la calma. Cuando discutas, mantén la calma y presenta tu punto de vista de una manera organizada. Cuando tu oponente plantee un punto, refútalo siempre que tengas algo relevante que te respalde.
  • Evita la condescendencia. Asegúrate de permitir que tu oponente termine sus frases y hazle saber que escuchas lo que dice. Si estás hablando y tu oponente trata de interrumpirte, trata de terminar tu frase sin alzar la voz ni hablar más rápidamente, pero siendo firme.Si tu oponente no deja de hablar y sigue tratando de interrumpirte, indica calmadamente que tuviste la cortesía de dejarlo terminar sus frases y que te gustaría que te tratara de la misma manera. Evidentemente parecerás ser más cortés y maduro, lo cual a menudo ayuda a ganar las discusiones.
  • Pierde con gracia. Acepta rápidamente las fallas en tu razonamiento o los puntos débiles de tu argumento y sigue con otros asuntos. Aprende a identificar rápidamente los puntos que te hacen perder la discusión y muévete a otros argumentos más fuertes. Concéntrate en el marco general y no te dejes involucrar en trivialidades.

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