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Fundamentación de un odio

Fundamentación de un odio

Hace un rato me enteré que odio a Alejandro; lo supe de golpe, mientras iba caminando, sin pensar en nada concerniente a él. Esto, que llegó en un principio como intuición, pasó más tarde por el filtro de la razón, lo que me permitió sistematizar el odio en cinco argumentos:

.Argumento 1:

Alejandro descubre mis auto-imposiciones (las cuales yo instauro en clave lúdica con la intención de suplir mi falta de voluntad) y las destruye; destruyendo a su vez los pocos resquicios que tengo de voluntad y que ocupo precisamente en la creación de estos juegos-imposiciones para suplir su falta.

Fundamentación de un odioViene a mi memoria un ejemplo (entre tantos) muy ilustrativo al respecto: Hace media década me propuse dejar de fumar, o al menos reducir el consumo. Pero no me bastaba con decidirlo, ya que mi energía en estos casos es floja. Tuve que inventar el siguiente juego: Todos los negocios que comercializaran tabaco estarían cerrados para mí. Alejandro no tardó en percatarse de mi no-fumar y adivinó que esta no-acción nacía de un juego. Caminando juntos una tarde, pasamos por las afueras de una tabaquería. Alejandro me instó a comprar cigarrillos; le dije que no tenía dinero y que aunque tuviese no podía comprar, ya que la tabaquería estaba cerrada. Murmuró un “Comprendo” y entró de golpe al local. Salió al rato con un atado de Marlboros, que me estiró cordial, con malicia, y me dijo que si yo estaba pasando por una mala situación económica, él, como buen amigo, me podía ayudar. Y agregó que para él las tabaquerías estaban abiertas y que le pidiera a él que me comprara cigarrillos cada vez que yo lo necesitara.

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.Argumento 2:

Alejandro me repite, incesante, frases de la cultura popular que funcionan, por su persistencia, como consejos que se integran en mi inconsciente; consejos que acepto de manera mecánica -a veces con resultados nefastos- debido al hábito que promueve la repetición.

literaturaHace ya un buen tiempo, me enamoré de una enfermera, mientras ella me controlaba la presión arterial. Quizás pueda resultarles excesiva la palabra “enamorarse” en una situación como la que les planteo, sobre todo para aquellos que estiman que el amor es una cosa que surge recién después de un largo proceso de conquista, de conocimiento mutuo, de compartir tiempo e intereses. Pero las características, a mi gusto, más elementales del amor, son totalmente opuestas a las recién mencionadas. Lo que yo entiendo por ‘amor’ posee los siguientes elementos: nacer-desde-la-nada, duración mínima, pasión máxima y diferencias notables de intereses intelectuales y de personalidad.

cuentoMe enamoré, en fin, mientras me tomaba la presión arterial. Luego me invitó a subir a la balanza para controlar mi peso. Quedó su semblante frente a mí, y en pocos segundos capté de golpe que ella representaba todo lo que es bello en el mundo, que su mirada reflejaba esa cantidad justa de inocencia (es decir, era lo suficientemente inocente como para no dañar al prójimo con acciones infames, pero también para disfrutar del sexo con lujuria y creatividad). Todavía frente a ella, tuve el impulso de invitarla a salir, y a los segundos después, el impulso de abandonar el impulso de invitarla a salir. El episodio debería haber terminado allí, pero luego de ambos impulsos, imaginé, resonante, la voz de Alejandro diciéndome “¿Qué pierdes con invitarla a salir? Nada se pierde con intentarlo”, frase que me venía parloteando desde años atrás. Le hice caso a la voz e invité a salir a la enfermera. Ella dijo que no y continuó tranquila en su tarea. Salí perplejo de la sala y me di cuenta de lo poco atinado que era el consejo encubierto de atinado, en su disfraz de lo masivo. ¿Qué perdí con invitarla a salir?, pensé después: Perdí la eterna y hermosa duda. Perdí las mil ensoñaciones posteriores, esas recreaciones de la escena -recreaciones posibles sólo si no hubiese habido resolución en la escena original- en donde yo le pregunto a la enfermera si quiere salir y ella me dice que sí.

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.Argumento 3:

El gil me hace, lo que podríamos llamar -por analogía- “spoiler”, aplicado a la vida real. Esto, gracias a sus facultades de adivinación o extrema buena intuición o soberbia capacidad de razonamiento probabilístico; los “spoilers” no me permiten disfrutar los momentos venideros, ya que pierden su factor sorpresa.

bourdieuEn un principio, Alejandro recurría a trampas para sus predicciones (Trampa 1: Me decía cosas con excesiva ambigüedad, por ejemplo “Mañana te ocurrirán cosas” // Trampa 2: utilizaba enunciados lógicos circulares aplicados al futuro, por ejemplo “Mañana Gabriel será soltero, siempre y cuando no se case” // Trampa 3: afirmaba hechos aplicados a sistemas matemáticos perfectos dentro de su propio sistema (como el calendario) , por ejemplo “Mañana será jueves”, diciendo esto un día miércoles).

lacanPero se ve que fue perfeccionando sus habilidades, llegando con el tiempo a lograr predicciones sumamente concretas. Me dijo un día: “El sábado, a las 15:27 horas, tropezarás, dando dos pasos hacia adelante, luego de lo cual recuperarás el equilibrio y sonreirás, no porque sientas genuinas ganas de reír, sino como un método de ocultación o sublimación de la vergüenza que te producirá el haber tropezado ante el público presente”. Tal cual, así ocurrió, y desde ese entonces no aflojó en sus predicciones. Podía ya predecir no sólo mis actos, sino también mis sensaciones surgidas a partir de los actos. Me liquidó, por lo tanto, grandes ilusiones, anticipando mis fracasos con morbosa precisión.

amorDebo consignar, eso sí, que en una ocasión se equivocó. Predijo que se iba a equivocar con la predicción que había hecho anteriormente sobre un partido de fútbol: “Estos terminan 3 a 3” había anunciado. Y terminaron 3 a 3.

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.Argumento 4:

El pelotudo fue estableciendo, desde el germen de nuestra relación, una atmósfera competitiva. Homologa con reiteración la escena en donde Carlos Villagrán, luego de examinar detenidamente la nueva adquisición de Chespirito o de María Antonieta de las Nieves, entra a su casa y sale más tarde con otra versión de la misma cosa, pero optimizada.

los redondosSin ir tan lejos, la semana pasada le comenté a Alejandro que logré, la noche anterior, hacer una interpretación bastante consistente de la canción “Salando las heridas” de Los Redondos; interpretación que expuse mientras almorzábamos. Él me felicitó y manifestó que estaba muy de acuerdo con mis conclusiones. Pero al día siguiente, el conchudo me dijo en el almuerzo lo que ya me veía venir; me dijo que había hecho una interpretación de todo el álbum “La mosca y la sopa”, canción por canción. La sobremesa se alargó durante horas y horas y horas, con sus sendas interpretaciones del álbum, basadas en teorías de Bourdieu, Lacan, Adorno y Walter Benjamin.

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.Argumento 5:

El forro de mierda hijo de tres mil quinientas noventa y cinco putas se las da de librepensador pero es un dogmático de mierda que cree en la idea de progreso y va por la vida defendiendo las instituciones y promulga discursos pedorros por ejemplo “el trabajo dignifica” y una sarta de discursos pelotudos más que me dan ganas de mandarlo a la recalcada concha de su madre.

patricio reyAisudc mdczn fasd sdfag hhjsdfn nbvmjjb dfhj hfdst yfvuibvjhvujv thct gxygkuuh obcdfxuh bhubhbub huyggyu ddrtfhjft yuidop ksdf.

Alexis González



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