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FT: Cualquier resultado es mejor que Cristina Kirchner

Financial Times: Elecciones argentinas: Cualquier resultado es mejor que Cristina Kirchner

La primera dama deja un verdadero desastre para el próximo presidente en Buenos Aires.

FT: Cualquier resultado es mejor que Cristina Kirchner

Cualquiera que tenga éxito en suceder a Cristina Fernández, el 25 de octubre en las elecciones presidenciales heredará una serie de problemas económicos

Argentina está pasando de una era de cómoda prosperidad al mando de la presidente Cristina Fernández de Kirchner hacia años más miserables sin ella. Desde 2004, el país atravesó un ciclo virtuoso de crecimiento económico y progreso social. La década ganada, tal como a la estridente CFK le gusta proclamar el período, se debe en gran parte a un default de deuda soberana que sigue sin solución, y un beneficioso auge en los precios de los commodities que ha llegado a su fin. ¿Cómo lidiar con la llegada recesión, el legado del default de 2002 y el elevado populismo que la Sra. Fernández deja atrás, son los principales desafíos que enfrenta el vencedor de las elecciones presidenciales del domingo (la Sra. Fernández no puede postularse para un tercer período). La lección universal es que el ajuste que Argentina tiene que hacer es mejor hacerlo con rapidez; retrasos sólo aumentarían los costos, sobre todo para los pobres.

FT: Cualquier resultado es mejor que Cristina Kirchner

Dos candidatos lideran las encuestas. Ambos han subrayado, aunque en términos deliberadamente vagos, la necesidad de abordar los crecientes problemas económicos. Estos incluyen a las restricciones cambiarias y el 20% de inflación y “llegar a un acuerdo con los holdouts. Estos fondos de cobertura con sede en Nueva York, por si mismos han envuelto a la teología de la ley de contratos y ganaron un dictamen técnico que prohíbe legalmente a la Argentina participar en los mercados internacionales de capital, precisamente cuando el país necesita apoyo financiero externo adicional.

El primero (en las encuestas) en la carrera (presidencial) es Daniel Scioli, el “candidato de continuidad”, ha insistido durante campaña, que efectuará un programa de cambio gradual. Como alma del partido peronista gobernante, también tiene la bendición de la señora Fernández. Eso hace que su posición sea similar a la de Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, que ganó el poder en 2010 después de que ella también fuese ungida por su predecesor. Al igual que Rousseff, el mayor atractivo del Sr. Scioli es “gobernabilidad”: la idea de que, como peronista, puede gestionar mejor el Congreso. Sin embargo, ése también es el mayor inconveniente del Sr. Scioli, al igual que para Rousseff, en el vecino Brasil. Hoy, es su partido el que está bloqueando las medidas económicas que el país necesita para hacer frente a la caida en el precio de los commodities.

Muy cerca en las encuestas, está Maurico Macri, el candidato que podría dar vuelta los resultados de las encuestas. De centroderecha, el alcalde (jefe de Gobierno) de la Ciudad de Buenos Aires hace campaña con una plataforma parecida a un tratamiento de shock; y su principal ventaja, como no peronista, es la credibilidad. Pero ese es también su mayor inconveniente: por venir de afuera podría tener menos capacidad para aprobar reformas. Una vez más, Brasil ofrece un espejo: la posición del Sr. Macri es similar a la de Aécio Neves, el candidato de centro-derecha que perdió la elección en 2014, en parte porque su mensaje económico de terapia de shock resultaba distante a sus votantes, a pesar de que Rousseff más tarde adoptó muchas de sus ideas.

Scioli puede ganar suficientes votos el domingo como para triunfar directamente, en lugar de enfrentarse a una segunda vuelta en noviembre. Pero el que llegue a la presidencia, se enfrentará a la necesidad de cambios apremiantes. El gasto público se ha duplicado en sólo cinco años hasta alcanzar el 40 por ciento. Sin embargo, por mas progresista que sea, Argentina ya no puede darse el lujo de continuar con gastos populista, tal como lo demuestra su ampliación y el déficit fiscal sin financiación.

La acción económica decisiva puede ser políticamente dolorosa. Pero es el mejor rumbo a tomar. Aceleraría la inversión y el crédito para la desinvertida y poco explotada economía argentina. Fortalecería a Buenos Aires en su negociación con los holdouts. Y significaría que Argentina tiene una mayor chance de evitar el destino de Brasil, donde un gobierno golpeado por escándalos colocó al país en una profunda recesión y convirtió en cenizas su propio mito de “década ganada”. Argentina puede aún evitar ese condenatorio juicio histórico, algo que todos los peronistas, incluso la heterodoxa CFK, seguramente preferiría eludir”.

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