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Franco Macri: “Si no sabés manejar una empresa, no sabés…

Anoche en Odisea Argentina el padre del Presidente lanzó varias declaraciones fuertes. Habló de su relación con Bergoglio y contó que se enfermó por la presidencia de Mauricio.

Franco Macri:
El empresario Franco Macri, padre del presidente Mauricio Macri, hizo varias declaraciones fuertes anoche en Odisea Argentina. En un diálogo de media hora con Carlos Pagni y Nicolás Dujovne, conductores del programa, dijo que casi no hay diferencia entre administrar una empresa y conducir un país, que la candidatura de Mauricio le hizo perder el 80% de su sangre y que antes de que Bergoglio fuera nombrado Papa mantenían charlas con frecuencia.

“Un país es una empresa”, aseguró Franco Macri, tras ser consultado sobre la diferencia entre administrar una empresa y gobernar un país. “Los elementos están todos, la magnitud es lo que cambia. Si no sabes conducir una empresa no sabes conducir un país”, agregó. Pensar la respuesta le llevó tan solo un segundo y no dudó al contestar, a pesar de que desde la política muchos consideren esa asimilación como un paso en falso.

Sobre la presidencia de Mauricio se mostró orgulloso. Años atrás había apostado a un sucesor de Cristina que fuera kirchnerista. “El próximo presidente tiene que salir de La Cámpora”, declaró contundente a la revista Noticias en 2014. Pero anoche en Todo Noticias, dijo que “Mauricio se hizo a él mismo” y contó que estaba preocupado con la presidencia de su hijo porque “ha heredado un país difícil”.

“Me habían dicho que había tipos del otro lado, que si ganaba lo íban a matar, estaba Lilita, que también decía eso”, explicó. Y señaló: “Perdí el 80 por ciento de mi sangre”.

Otra de las declaraciones polémicas llegó cuando el empresario dijo “yo voté a Nestor Kirchner”. Dijo que lo hizo porque “no había nadie” y para poner un “basta con Menem”. “De Frondizi en adelante el país ha sido destruido por todos los gobiernos”, concluyó.

Franco Macri también contó que tenía una relación fluida con Jorge Bergoglio, cuando todavía no era Papa. “Una vez por mes almorzábamos y cenábamos. Me pedía que le hablara de cómo era la mentalidad de los empresarios”, recordó.