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Fortines del norte

Fortines

Los recortes de libros y de la historia oficial, labrada y escrita por los ganadores, niegan muchos hechos de armas que ocurrieron en nuestras tierras , tal vez por insignificantes o tal vez porque la opinión publica había inclinado la balanza al excesivo asedio y asesinato que cometía el ejército con los pueblos originarios, el coronel Rostagno muchas veces hace omisión a los muertos; o directamente los combates pasaron a engrosar la estadística que solo miraba cuanto de “territorio” se había ocupado , descartando las tribus, las familias , las culturas los rastros arqueológicos o simplemente la historia de los originarios.

Eran arrasados con el único fin de ampliar la “patria” sin razones que lo contraríen .

A mi juicio personal no entiendo como los gobernadores en el siglo ante pasado supieron ocupar la lanza del aborigen para (justamente) hacer patria, están los casos de San Martin o Belgrano que entendían que el enemigo era siempre extranjero.

Pero al estar los gobiernos aunados en carne y uña con los “extranjeros”, supieron convencer que el enemigo era el de piel diferente a la blanca europea.

En este caso quiero presentarles un recorte extraído del diario La Mañana del 8 de Abril de 1979.

Pertenece a los recuerdos de José Marcos Arias. Un soldado que abrió picadas en el monte, perseguido por la sed los insectos y el temor de los ataques de los aborígenes que defendían su tierras. Las distintas miradas de la historia obedecen siempre desde el punto de vista de los observadores, en mi caso siempre (siempre) me pondré del lado de los humanos, que aunque tengan diferentes colores o religiones siguen siendo HUMANOS.

Fortines del norte

Por aquellos años 1979, Don Arias estaba pronto a cumplir 92 años, pero sus recuerdos estaban muy frescos y a medida que transcurre la entrevista, deja de ser un anciano para convertirse en un soldado, un joven soldado lanzado a la “conquista” del desierto norte.

Y comienza diciendo:

El 19 de marzo de 1909 me aliste en el Caballería de Línea, se comentaba por esos tiempos que algunos soldados murieron en un accidente cuando el tren estaba haciendo maniobras…continua diciendo: Salí a los fortines. Estuve en el “General Lamadrid” , “Comandante Bouchard”, “Campo Grande” para volver al primero donde trabaje de estafetero. Llevaba la correspondencia del fortín a Formosa a lomo de mula. Tardaba 5 o 6 días sin ver otra cosa que monte y campos. Los fortines como los imaginamos (con una cuadra para la tropa, un alojamiento para oficiales, mangrullo, pozo de agua, corrales y palos a pique rodeando el caserío) es mentira Arias dice: “eran apenas unos ranchitos”

Comenta:


La primera lucha que intervine fue en abril de 1909 , en ese entonces hubo un ataque de aborigen en el kilómetro 609 (desde embarcación), cerca de la horqueta del Pilaga. Teníamos fusiles Reminton de un solo tiro, cuando sucedió eso yo era recluta y me llevaron igual por conocedor del chaco. Yo era muy baqueano en el monte y se debía a que trabaje como empleado de “Gemetro” quien compraba plumas a los aborigen.



Prosiguió Don José diciendo :


…en esta oportunidad me dieron una carabina que tiraba 5 tiros y allí fuimos en busca de los aborígenes. Cuando llegamos al sitio donde se había producido el ataque, empezamos a encontrar trozos de tela de las que habían robado en el asalto. Al medio día subí a un árbol y me pareció ver una casa (toldería) a lo lejos, en la cual ondeaba un trapo rojo como bandera. El teniente que me acompañaba también subió al árbol y observo con larga vista, luego ordeno acampar en inmediaciones del rancho. Esperamos a la orilla de un estero hasta las tres de la madrugada, ni siquiera desensillamos. Los tacurúes grandes como un hombre nos servían de trinchera. Los aborígenes que habitaban aquel rancho comenzaron a carnear una vaca, nosotros tomamos posiciones y el teniente (Miguel Fernández) ordeno “no tiren hasta que yo de la orden “

Me coloque detrás de mis compañeros y se dio la voz de alto, de inmediato comenzaron los disparos desde el rancho y toco el trompa “atención” durante tres veces y ahí nomás empezó el griterío, los aborigen salieron como hormigas negras.

Nosotros éramos 60 y 5 habían quedado a cuidar los caballos y las mulas .Yo miraba a mi alrededor y lo único que veía eran aborigen por todas partes , eran pilagás al mando del cacique “caballero”

Fortines del norte

Los aborigen según nuestro entrevistado, eran muy baqueanos para pelear, no solo lo hacían con lanzas y flechas sino también con Mauser de procedencia boliviana y paraguaya además de poseer carabinas argentinas. Además usaban machetes filosos como navajas. En esa oportunidad murieron varios, pero varios aborigen escaparon por el riacho pilagá, que estaba detrás del rancho y tolderías. Cuando todo terminó encontramos como 200 caballos, mulas, vacas, ovejas y chivos. Hasta estaba entre la tropilla un caballo propiedad del Coronel Rostagno, que le habían robado los aborigen; porque con excelente maestría solían sacar los animales de los fortines

La confirmación de este relato las encontramos en el Telegrama emitido el 14 de Julio desde Puerto Bermejo y publicado en el diario La prensa del día 15/07/1911, pág. 12: Maldonado 1991 pág. 48 que dice: …”Después de un largo tiroteo –informa el Teniente Menendez-resultaron cinto ochenta aborigen muertos y un soldado herido se les quito ademas 31 caballos 6 mulas,30 burros 156 vacunos y 450 entre ovejas y cabras “ …

También don Arias hace mención de el Km 531 y dice:


… que enviado desde Buenos Aires, llego el Mayor Bogarín su misión era encontrar una ubicación de un fortín que se ubicara al frente del fortín Dorado que estaba al otro lado del Pilcomayo en Paraguay. En esta travesía recorrimos “Loro Cue”, la casa de Don Baylon Benítez, este último Sr., fue el que sugirió el lugar del asentamiento, una hermosa lomada que era ideal. Recuerdo que limpiamos el lugar y alambramos, fabricamos un mojón marcando con las letra “c” y el numero “9” y metimos el palo en la tierra .

Acá hago un paréntesis del relato y comento que en la escuelita vieja de Pirané Formosa, la 35-36 y luego 181 existía el mismo puntal , quedan documentos fotográficos que prueban que este hecho era algo cotidiano para las diferentes comisiones de los fortines , teniendo en cuenta que el movimiento de tropas , eran de diferentes regimientos, avenidos de otros lugares y recorriendo el mismo terreno, se dejaba constancia el hecho simbólico e histórico de esta manera, también y hablando de los símbolos, y fechamiento se pueden mencionar que los rieles del ferrocarril tienen en sus lados la fecha de colocación, de igual manera los elementos de señalización son poseedores de las empresas que los fabricaban y las fechas de colocación.

Fortines del norte
Continuando con el relato de don Arias dice:


…en una circunstancia salimos d comisión dos soldados y luego de cruzar el riacho Tatú Pire escuchamos tiros de rifle, el autor era Gregorio Galeano un empleado de Enrique Badia , un comerciante de plumas y cueros. Este hombre fue el que nos aviso que a 200 o 300 metros estaba una toldería de aborigen. El conocido de los habitantes convenció a los cabecillas que nos dejaran pasar, el hombre temía por nuestras vidas. Muchas veces atropellamos el inacabable monte, soportando los mosquitos, tábanos, polvorines y toda clase de insectos. Cuando cruzábamos las lagunas o esteros siguiendo nuestras brújulas no le temíamos a las ñacanina, ni a las curiyú, pasábamos horas y días cortando los camalotes y todo tipo de plantas que enredaba las patas de los caballos y las ruedas de los carros . Pero el temor más grande no eran los insectos, ni las bestias ni el clima… el miedo más grande era la presencia del aborigen que siempre –…siempre, asechaba.

Nota :

Alguien vendrá en el futuro buscando estos textos, por esa razón quiero dejar en estos medios electrónicos y cibernéticos, para que la accesibilidad a la información sea más corriente. Se pueda ubicar los sucesos de fecha y orden, de debe en todos los casos reconocer los recuerdos de un abuelo y soportar su verdad.

Solamente he corregido el texto en aclaraciones puntuales, con pequeña modificación de reemplazar la palabra indio por la de aborigen.

Mi Pirané – Cien años del Puganagay –

Páginas: 237

Palabras: 123.022

Fotos e imágenes: 319

Tamaño de papel: ISO A4 21,0 x 29,7 cm.

Autor: Edgardo Adrián Scheihing

Impreso: Primera Autoedición.

Impreso en: Pirané – Formosa – Argentina

Dirección General del Derecho de autor – Expediente 5015292 – fecha 16/05/2012

I.S.B.N. 978-987-33-2136-8

Fecha de catalogación 26/04/2012

Scheihing Edgardo – 22907294 – Pirané – Dpto. Pirané – Provincia de Formosa.

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