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Facundo, Civilización y barbarie

Buenas, les traigo mi monografía que funciona como resumen y análisis (todo en uno) de la obra Facundo, Civilización y barbarie de Sarmiento. Espero que les sirva, cualquier duda pregunten, dejo abierto los comentarios. Aclaro, la hice yo la monografía de Literatura nada de copy paste.

Pasaje de Quiroga de la barbarie a la civilización en Facundo, de Domingo Faustino Sarmiento

IIntroducción

Sarmiento escribió en 1845 la novela Facundo durante su segundo exilio en Chile. En la obra analiza los principales conflictos que surgieron en Argentina luego de la Independencia declarada en 1816, a partir de la oposición entre civilización y barbarie. Escribe este libro con la intención de dar fin al gobierno de Rosas y preparar el camino para otro nuevo. A su vez, quiere demostrar que personas bárbaras como Facundo también pueden ser educadas. En un comienzo él era la antítesis de la educación, la cultura y el orden civil. Sin embargo, a medida que avanza la novela, es dominado por la civilización. Si Quiroga fue educado, ¿por qué el resto de los hombres del interior no pueden serlo?

Según Sarmiento, existe una lucha constante entre civilización y barbarie a lo largo de la historia argentina. La civilización se identifica con la ciudad, el continente europeo, la educación y el partido unitario. Sarmiento menciona a Paz o Rivadavia como ejemplos de personas civilizadas. Desde su punto de vista, ellos habían recibido una buena educación, vivían en la ciudad, formaban parte de la clase social burguesa y defendían las ideas del partido unitario. Por otro lado está la barbarie, la cual se manifiesta mediante el campo, el gaucho y el partido federal. Facundo y Rosas son ejemplos de barbarie según Sarmiento, no aceptaban la creación de la Constitución ni de la República.

Sarmiento pensaba que Facundo Quiroga era un hombre representativo de la época, las miserias vividas por la nación podían resumirse y explicarse por hombres como él. El escritor explica la génesis de los grandes caudillos federales aplicando la doctrina escrita por Victor Cousin acerca del influjo natural, racial e histórico.

Nuestra hipótesis es que en la novela Facundo, Quiroga pasa de la barbarie a la civilización.

Los subtemas a desarrollar son: Facundo como hombre bárbaro y Facundo como hombre civilizado.

Facundo como hombre bárbaro

Sarmiento afirma que ciertas actitudes de infancia o juventud muestran rasgos de carácter que van a seguir existiendo en el adulto.

Facundo “en la escuela era altivo, huraño y solitario.” Un día escucha que el maestro compra un látigo nuevo para estrenarlo en él. Al oír esta amenaza, trata de poner a prueba al maestro.

En su lección comete cuatro errores y, cuando el maestro está por dar uso a su látigo, Facundo le da un golpe y el hombre cae de espaldas. En el alboroto, Facundo escapa y se esconde por tres días.

Quiroga golpea a su maestro y abandona la escuela. Esto demuestra su oposición a la autoridad, el maestro. Facundo no muestra respeto hacia el maestro en lo más mínimo. Tampoco lo ve como una autoridad, sino que lo golpea como si fuera cualquier niño. A su vez, demuestra su oposición a la escuela como institución. Parece no importarle su educación ni su futuro.

A la edad de once años ya demuestra estas características, las cuales acentuará y se destacarán en el futuro. “¿No es ya el caudillo que va a desafiar, más tarde, a la sociedad entera?”

Es un hombre salvaje, no puede ser domado por la sociedad. No quiere ser dirigido por nadie, ni obligado a hacer algo que no quiere.

Facundo vivió su pubertad “oculto unas veces, perseguido siempre, jugando, trabajando en clase de peón, dominando todo lo que se le acerca y distribuyendo puñaladas”. Su carácter salvaje toma forma, no se somete ante nadie y evade a las autoridades. Si aparece un problema, lo soluciona violentamente como un animal, no hablando civilizadamente.

Trabajaba de peón en Mendoza en la hacienda de una señora. “Facundo se hacía notar, hacía un año, por su puntualidad en salir del trabajo y por la influencia que ejercía sobre los demás peones.”

Facundo demuestra la capacidad de liderazgo que tenía sobre los otros peones. No era un peón más, era líder, dirigía, daba órdenes.

Al finalizar el año, recibió setenta pesos de salario. Montó su caballo y se dirigió a una pulpería, jugó sus setenta pesos y lo perdió todo. Montó de nuevo, sin dirección hasta que un juez lo frena para pedirle su papeleta. Quiroga afectó a buscar algo en su bolsillo y mata al juez de una puñalada.

Facundo quiere saciar su rabia de gaucho malo contra la autoridad civil, era enemigo de las autoridades, las desafía constantemente. El juez no tenía la culpa de que Quiroga haya perdido en la pulpería, pero el hombre salvaje se desquita sin razón alguna. Una vez más enfrenta sus problemas con violencia. No piensa en ningún momento en las consecuencias que le podrían traer sus acciones y lo hace sin culpa alguna. “Estas venganzas sobre el primer objeto que se presentaba son frecuentes en su vida.”

“Facundo reaparece después, en Buenos Aires, donde en 1810 es enrolado, como recluta…” . Por sus dotes salvajes de batalla y valentía, Facundo logró destacarse en la carrera de armas. Pero el ejército obligaba a sus subordinados a mantener cierta disciplina y orden, lo cual no era compatible con Quiroga. Cuando es reclutado para el ejército de los Andes y enrolado en los Granaderos a caballo, el hombre decide desertar.

Si bien parece que logra encaminar su vida a través de la carrera de las armas, su lado salvaje de gaucho malo vuelve a renacer llevándolo a abandonar el ejército. Es un ser impulsivo, a la larga su peor lado muestra la cara y gana sobre la civilización.

Enfrenta a las autoridades, en este caso el teniente, al cual abandona. A su vez, se opone al ejército como institución y deserta, acción que caracteriza al gaucho malo o matrero. “Facundo rechaza, en principio, toda sumisión a la autoridad social constituida.”

En su camino de deserción, asesina a cinco personas. Se dirige rumbo a Tucumán con un puñado de hombres para destruir los restos de la República y del orden civil que todavía quedaban en Los Llanos. La intención de desafiar a la civilización y a las instituciones que forman parte de ella es constante de parte del gaucho.

Existe una anécdota de Facundo con su padre, cuya veracidad Sarmiento no certifica pero igualmente la narra.

Una vez que Quiroga abandona Buenos Aires, reaparece en los Llanos, en la casa paterna. El caudillo le pide a su padre una suma de dinero, este se niega, lo que lleva a Facundo a amenazar con prender fuego la casa mientras sus padres dormían la siesta.

Su padre pidió al Gobierno de La Rioja que arrestaran a su hijo para que no siga cometiendo crímenes.

“…Facundo, antes de fugarse de los Llanos, fue a la ciudad de La Rioja, donde a la sazón se hallaba aquél, y cayendo de improviso sobre él, le dio una bofetada…” . Facundo, impulsivo y salvaje, golpea a su propio padre sin pensarlo a pesar de haberlo criado. Así como enfrenta a la autoridad de la escuela, el maestro, enfrenta a su padre, la autoridad de otra institución, la familia. No tiene compasión ni con su propio padre.

Un año más tarde, Quiroga se reencuentra con su padre y reestablecen la paz. Su relación con su familia es inestable debido al salvajismo de Quiroga.

Sarmiento finaliza el capítulo de la vida privada de Quiroga describiéndolo. “Es el hombre de la Naturaleza que no ha aprendido aún a contener o a disfrazar sus pasiones, que las muestra con toda su energía, entregándose a toda su impetuosidad”. Con estas palabras quiere transmitir que las acciones de Facundo son impulsivas. Lo que quiere hacer lo hace, sin pensar en un tercero. Si todos los hombres se dejaran llevar por sus impulsos, la sociedad sería un caos. Es un hombre natural, salvaje que no se ve afectado por la civilización construida a su alrededor, actúa como un animal.

“Facundo es un tipo de la barbarie primitiva…la melena de sus renegridos y ensortijados cabellos caía sobre su frente y sus ojos, en guejedas como las serpientes de la cabeza de Medusa; su voz se enronquecía, y sus miradas se convertían en puñaladas.” Medusa, la única Gorgona mortal, era hija de las divinidades marinas, Forcis y Ceto. Su cabeza estaba rodeada de serpientes, tenían grandes colmillos, y su mirada era tan penetrante, que al que miraba quedaba convertido en piedra. Su mirada era un objeto de espanto no solo para los mortales, sino también para los inmortales.

Sarmiento utiliza el término Medusa para hacer más gráfica la mirada de Facundo. La relaciona para demostrar que la mirada de Quiroga transmitía horror. Cuando Medusa miraba a alguien, lo convertía en piedra. Facundo no lo convertía en piedra, pero sí intimidaba mucho a quien estuviera frente a él. Era letal como las serpientes en la cabeza de Medusa.

La relación con su mujer e hijos no era muy diferente de la que llevaba con las autoridades o sus padres, por ejemplo. Cuenta Sarmiento que Quiroga le arrancó ambas orejas a su amante por no haberle prestado dinero y también abrió la cabeza de su hijo Juan, de un hachazo, para callarlo. La violencia del caudillo también la lleva a su hogar, no tiene consideración ni por su amante ni por su hijo. Su impulso animal lo lleva a golpear a su hijo para que se calle, quiere callarlo y quiere lograr su objetivo sin importar las consecuencias.

Facundo quería ser temido por la sociedad, no le interesaba ser admirado ni estimado. Disfrutaba generar terror y ser temido, hasta el punto de que todo lo que hacía de su vida era para producir terror en torno suyo, sobre los pueblos como sobre los soldados, tanto sobre la víctima que iba a ser ejecutada como sobre su mujer y sus hijos.

Facundo como hombre civilizado

Durante la primera etapa de su vida, Quiroga estuvo en contra de cualquier tipo de organización civilizada sobre el territorio argentino. Nunca apoyó el orden ni la civilización. Su objetivo era desbaratar cualquier gobierno que se aproximaba a las provincias. Facundo dominaba las provincias utilizando la violencia, generaba terror en los ciudadanos con sus acciones y anécdotas. Asesinaba ferozmente a los dirigentes políticos de turno para concentrar todo el poder.

En su viaje a Buenos Aires cambia de parecer y quiere que se elija a un Presidente para que maneje la República. La capital lo transformó, esta era la mayor exponente de civilización en el país.

“Facundo habla en Tucumán, con desprecio, de la soñada federación: propone a sus amigos que se fijen para Presidente de la República en un provinciano; indica para candidato al Dr. D. José Santos Ortiz.”

Sarmiento creía que el camino correcto para el país era tomar la cultura, la educación y las ideas políticas provenientes de países como Francia o el Reino Unido y tratar de imitarlas en suelo argentino lo mejor posible. El escritor veía negativamente a España porque se relaciona con el pasado, con la etapa anterior a la independencia. No apostaban a la civilización, al futuro o la educación. Toma a Francia como modelo porque de allí provenían las últimas novedades culturales en política, arte y literatura. Para Sarmiento las provincias debían tomar a la ciudad como ejemplo para poder alcanzar la civilización en el interior del país.

La sociedad argentina comenzó a transformarse gracias a estas influencias. Facundo fue uno de los que cambió, pasó de tener un pensamiento bárbaro a uno civilizado. Sin embargo, no quería que cualquiera tome el mando en las provincias, Facundo indicó a un amigo suyo para que gobierne, de este modo podría seguir teniendo el control.

Además de querer un Presidente para la República, Quiroga solicita una Constitución, algo que años atrás hubiera sido imposible. Argumenta que los políticos de Buenos Aires no querían crear una Constitución. La Constitución es símbolo de justicia, civilización y orden, por lo tanto, planteaba que en la ciudad no querían que eso suceda, así se repartían el poder entre los principales políticos. “Los amigos de abajo no quieren Constitución.” (Cuando Sarmiento habla del “Pueblo de abajo” se refiere a la ciudad de Buenos Aires)

Facundo viaja a Buenos Aires junto a su escolta y Barcala una vez terminada la expedición al sur. Sarmiento expone algunas razones por las cuales cree que el caudillo se presenta de nuevo en Buenos Aires. “¿Es otra invasión que, como la de Mendoza, hace sobre el centro del poder de su rival? El espectáculo de la civilización ¿ha dominado, al fin, su rudeza selvática, y quiere vivir en el seno del lujo y de las comodidades?”

Facundo parece haberse olvidado de su pasado y adopta la vida civilizada. Ya no se conforma más con la vida rústica que llevaba en las provincias, las comodidades y el lujo que ofrece la ciudad lo atraparon. Buenos Aires contaba con un gran puerto que la conectaba constantemente con el mundo a diferencia de las provincias.

Quiroga ya no viaja a Buenos Aires por motivos políticos solamente, lo hace por gustos personales. Al poco tiempo de establecerse en la ciudad, Facundo empieza a mostrar cambios radicales en su persona. “Facundo se establece en Buenos Aires, y bien pronto se ve rodeado de los hombres más notables: compra seiscientos mil pesos de fondos públicos; juega a la alta y la baja…” En la primera etapa de su vida el ex-rebelde solía verse rodeado de gauchos salvajes y rebeldes con los cuales destrozaba todo tipo de civilización que se les cruzara en su camino. Asesinaban, maltrataban y dominaban sin culpa alguna, como simples animales. Ahora, se muestra junto a hombres cultos, respetables y adinerados, se siente identificado con este tipo de personas. Se convirtió en lo que alguna vez él mismo odió. Invierte su dinero en lugar de apostarlo todo al azar y perderlo en tan solo pocos minutos.

Los cambios no eran solamente superficiales, su forma de pensar en términos de política ya era otra. “…habla con desprecio de Rosas; declárase unitario entre los unitarios, y la palabra Constitución no abandona sus labios.”

Durante muchos años luchó contra el unitarismo para que su partido predilecto, el federalismo, triunfe en el país. Facundo, López y Rosas tenían un objetivo en común y peleó junto a ellos para lograrlo. Con el paso de los años su relación con ambos se volvió cada vez menos amigable. Una vez asentado en Buenos Aires, el caudillo habla con desprecio de su ex-compañero, Rosas. “Ambos se detestan, se desprecian; no se pierden de vista un momento, porque cada uno de ellos siente que su vida y su porvenir dependen del resultado de este juego terrible.” Facundo se hace conocer como unitario y defiende la idea de República. Habla sobre una Constitución, mientras que pensar en ello en sus años en las provincias hubiera sido una locura. Siempre se mostró a favor de la barbarie y en contra de la organización que tenía la ciudad. La actitud rebelde que adoptó en su juventud en las provincias la perdió totalmente a esta altura.

Elogia a los hermanos Varela, dos escritores que exponían sus ideas unitarias. Lee sus libros y da sus opiniones acerca de ellos ya que se muestra como un hombre culto. “Si se habla de escritores, ninguno hay que, en su concepto, pueda rivalizar con los Varela, que tanto mal han dicho de él.”

Facundo Quiroga en su juventud estaba en contra de la educación. La última vez que se presentó en el colegio fue cuando golpeó a su maestro y huyó, burlándose de la autoridad y la institución. En cambio, a sus hijos los lleva a los mejores colegios, le importa la educación y bienestar de los mismos, no quiere que sigan el camino que él eligió. Los viste de manera elegante, mientras que años atrás no les daba importancia. No quiere que su hijo empiece la carrera de las armas, sino que siga estudiando para lograr ser un profesional, en lugar de ser un general como él. “Sus hijos están en los mejores colegios; jamás les permite vestir sino de frac o levita, y a uno de ellos, que intenta dejar sus estudios para abrazar la carrera de armas, lo pone de tambor en un batallón hasta que se arrepiente de su locura.”

Facundo se encontraba caminando por las calles cuando observa que un hombre, con cuchillo en mano, no quería entregarse a un sereno. Se acerca a la escena e inmoviliza al sujeto. Le quita su arma y lo lleva a la policía. Quiroga no muestra identificación, sin embargo, es reconocido por el oficial. Al día siguiente, este suceso ya es conocido por todos los ciudadanos. Un boticario habla con desprecio de los actos de barbarie de Facundo en el interior. El caudillo se dirige a su botica y lo interroga. El boticario se impone y le dice que ya no está más en las provincias, que no puede atropellar a alguien impunemente. La policía entra al cuarto de Facundo en persecución del huésped de la casa. Al notar que la policía no muestra atención ni respeto ante la presencia de Facundo, extiende su brazo y recoge un puñal, se endereza en la cama donde está acostado y en seguida vuelve a reclinarse y abandona lentamente el arma. Quiroga piensa que puede ser encarcelado por este acto, por esto no lo hace. Sarmiento explica que esta anécdota demuestra que tiene respeto por las autoridades, no se opone a la policía ni a la justicia. En otro momento, posiblemente Facundo hubiese atacado salvajemente a los oficiales. Pero esa faceta ya no existía más en él, la ciudad lo había transformado completamente.

Facundo es enviado a “apagar las chispas” en el norte. En su primera etapa, él era quien generaba los conflictos, y ahora él es el elegido para tratar de calmar las aguas. Desde sus inicios se lo catalogó como un rebelde y en estas instancias debe desempeñar una misión de paz. Su rol en la República es totalmente diferente al de años atrás. “Invítase a Facundo a ir a interponer su influencia, para apagar las chispas que se han levantado en el norte de la República; nadie sino él está llamado para desempeñar esta misión de paz.”

A fines de 1834 estalló una guerra civil entre las provincias de Salta y Tucumán, cuyos gobernadores, Pablo Latorre y Alejandro Heredia, se habían enemistado por la autonomía de la provincia de Jujuy. El general Quiroga es enviado por el gobernador porteño Manuel Vicente Maza, con instrucciones especialmente escritas para él por Rosas. En el viaje de ida tuvo varios avisos de que sus enemigos tenían intenciones de matarlo, él desoyó sus consejos y siguió camino. Una vez que llega a la provincia de Santiago del Estero, le comentan que Latorre había muerto y que la guerra había finalizado. En su camino de vuelta a Buenos Aires, antes de llegar a la posta del Ojo de Agua, un joven sale del bosque y se dirige hacia la galera, pidiéndole al conductor que se detenga. El joven le comenta al doctor Ortiz que en las inmediaciones de Barranca Yaco se encontraba Santos Pérez con la misión de matar a Quiroga y a todos sus acompañantes. El doctor, asustado, le comunica al general esta información para que haga algo al respecto. Facundo interroga al joven y le da las gracias por el aviso. “No ha nacido todavía – le dice en voz enérgica – el hombre que ha de matar a Facundo Quiroga. A un grito mío, esta partida, mañana, se pondrá a mis órdenes y me servirá de escolta hasta Córdoba. Vaya usted, amigo, sin cuidado.” Sarmiento expone la idea de que Quiroga tiene una obstinación en ir a desafiar a la muerte. El orgullo y el terrorismo lo tienen siempre atado. No intenta evitar el peligro, su personalidad lo lleva a la muerte.

Al día siguiente, el doctor interroga al maestre de posta y averigua que Santos Pérez y treinta hombres armados habían estado allí, empeñados a acabar con la vida de Quiroga y sus compañeros. Esta noticia confirma lo que anteriormente había dicho el joven. Ortíz despierta al caudillo e intenta convencerlo una vez más de evitar conducir hacia Barranca Yaco. Responde diciendo que hay mayor peligro en contrariarlo que lo que aguarda en aquel lugar.

El 16 de febrero de 1845 finalmente la galera que transportaba a Facundo es envestida por el capitán de milicias cordobés, Santos Pérez. Los soldados se echan sobre la galera, asesinan a los caballos, descuartizan al conductor, a los correos y al asistente. Quiroga asoma la cabeza y pregunta qué significaba todo eso, a lo que le responden con un balazo en un ojo que lo deja muerto.

El verdadero motivo por el cual Facundo es enviado al norte es para matarlo. Quiroga se encontraba indefenso y sin capacidad de luchar cuando es asesinado.

Sarmiento sostiene que Rosas mandó a matar a Quiroga porque este se volvió civilizado. Rosas apoyaba a Facundo mientras este era bárbaro y federal. Le convenía que el caudillo tenga ese pensamiento ya que tenía como objetivo destruir la civilización. Mientras esto sucediera, Rosas se mantendría en el poder por más tiempo. Facundo quería que las provincias como La Rioja, fueran gobernadas por caudillos como él y que no dependieran de Buenos Aires. A medida que la novela avanza, Quiroga se va volviendo cada vez más civilizado, esto hace que el Gobernador de Buenos Aires ya no apoye más al caudillo. Facundo Quiroga es un hombre políticamente muy importante, Rosas lo manda a matar ya que con vida, puede peligrar su continuidad en el poder. 

Conclusión

En conclusión, podemos afirmar que Facundo pasa de la barbarie a la civilización. En su infancia o juventud, muestra rasgos de carácter que seguirán existiendo en su adultez. No respeta a las autoridades ni a las instituciones que representan a la civilización, las desafía constantemente.

Quiroga demuestra capacidad de liderazgo desde sus comienzos. Es un hombre salvaje, no quiere ser dominado por la sociedad. La mayoría del tiempo vive escapando de las autoridades. Facundo es muy compulsivo, si se enfrenta a un problema lo resuelve siempre con violencia.

El caudillo no quería ser ni admirado ni querido, su objetivo era causar terror en la gente que lo rodeaba. Disfrutaba que se difundieran historias sobre las atrocidades que había hecho en otros territorios para generar más miedo en los ciudadanos.

En la segunda etapa de su vida, Facundo comienza a acercarse cada vez más a la civilización. En su viaje a Buenos Aires, dice que quiere que se elija un Presidente para que maneje la República. Habla de la federación con desprecio y solicita la creación de una Constitución. Existe una evolución psicológica en Facundo, que a su vez se presenta como una evolución en su pensamiento político.

Quiroga se presenta repetidas veces en la ciudad de Buenos Aires. Los lujos y comodidades que la ciudad ofrecía controlaron su lado rebelde. El espectáculo de la civilización dominó al salvaje.

El hombre ahora se ve rodeado de las personas más notables, antes se reunía solamente con rebeldes como él. Invierte su dinero en fondos públicos, ya no lo apuesta todo al azar.

Habla con desprecio de Rosas, se declara unitario entre los unitarios y la palabra Constitución no abandona sus labios. Durante mucho tiempo luchó en contra del unitarismo junto a Rosas, pero esta etapa había terminado.

Es enviado a desempeñar una misión de paz, él, que en algún momento fue el que generaba los conflictos.

Por todo lo dicho, podemos confirmar que nuestra hipótesis es correcta.

Espero que les haya servido, comenten cualquier duda.

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