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Experimento, mona se hace prostituta

Artículo publicado en el New York Times por Stephen J. Dubner y Steven D. Levitt.

SI TE DA PAJA LEE SOLO LAS PARTES RESALTADAS

“la idea esencial era darle un dólar a un mono y ver qué hacía”. Chen entregaba pequeñas piezas redondas a los monos; después, les mostraban bandejas con hasta 12 elementos (uvas, galletas o malvaviscos) que podían canjear por sus monedas.

Más tarde introdujo el concepto de reducción de precio. Cuando por ejemplo, hacían caer el precio de la gelatina (les daban dos por una sola moneda) los monos compraban menos uvas y destinaban más a la gelatina.Poco después les enseñó un par de juegos ‘tragamonedas’. En uno de ellos, primero le daban al capuchino una uva y luego una moneda que, dependiendo de si caía de cara o cruz, podía hacerles ganar una uva extra.

Experimento, mona se hace prostituta

En el segundo de los juegos, al mono comenzaba poseyendo ya la uva extra, que dependiendo del lanzamiento de la moneda podía perder o finalmente comer.

Pese a que el juego es intrínsecamente igual en ambas variedades, los monos demostraron cierta irracionalidad prefiriendo el juego en el comenzaban con las dos uvas a la vista.

Para sorpresa de Chen, cuando el experimento se llevó a cabo con humanos, las preferencias irracionales del Homo sapiens resultaron en casi la misma proporción que las de los capuchinos.

Pero, ¿entendían los monos realmente el concepto de dinero? Para descubrirlo Chen se propuso aprovecharse de su apetito sin fondo. Cuando en un experimento se les dio a los monos pepino cortado en rodajas (hasta ese momento se les daba en cubos) un capuchino intentó hacer pasar su rodaja por una moneda para comprar algo más dulce(prefieren lo dulce). (El primer mono tramposo).

Parecía indicar que en efecto los capuchinos conocían el poder del dinero, aunque al parecer desconocían el concepto del ahorro ya que en toda ocasión canjeaban sus monedas de forma inmediata por comida.