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Estudiar Edición en la UBA: Una triste realidad

Primero quiero dejar en claro que el post brinda mi experiencia como alumno de la Universidad de Buenos Aires. No es que intento desmerecer a la institución, solo contar qué cosas me han disgustado estos años.

Estudiar Edición en la UBA: Una triste realidad
Sobre la UBA

No voy a hablar específicamente de todas las sedes de la universidad, pero sí de la sede en donde curso mi carrera: UBA – Facultad de Filosofía y Letras.

Estudiar Edición en la UBA: Una triste realidad

1. La fachada deplorable

Verdaderamente la sede de Puán —caracterizada de esa forma por encontrarse en dicha calle— deja mucho que desear en cuanto a imagen. No es raro ver el techo cayéndose, puertas que hay que trabarlas con una silla para que no se abran, baños perdiendo agua, la visita de alguna que otra paloma mientras se dicta una clase, gente fumando en los pasillos, bicicletas ocupando lugares que no deben —como el hecho de estar atadas a la barandilla para bajar la escalera—, sillas rotas, pasillos y aulas inundadas de carteles políticos.

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2. Las interrupciones en clase

Cuando entras a la UBA, no solo te encontrás en un ambiente universitario, sino también un lugar cargado de política. La imagen habitué de la facultad es: gente repartiendo volantes políticos, afiches tapando paredes en aulas y pasillos (hoy anti gobierno, ayer pro gobierno), jóvenes militantes de grupos políticos sentados esperando que alguien se acerque a preguntar que joraca hacen.

En el punto 1 ya me quejé de esto como parte mala de la fachada, pero mal que mal te la bancas. Ahora viene un factor que me genera mucha molestia y son las interrupciones en clases.

Por lo general las materias tienen una carga horaria extensa —lo más común 4 horas de teórico y 2 de práctico por materia—, lo cual lleva a que se dé mucha información en un solo día de clases. Esto genera que uno deba estar concentrado para no perder el hilo de lo que esté diciendo el profesor. Pero siempre las clases se ven interrumpidas por dos o tres personas que quieren hablar sobre temas políticos —en el 95% de los casos— y terminan descarrilando tu concentración al carajo. La excusa es “solo les robamos un minuto de su atención”, pero ese minuto se convierte en 3 o 4 a veces. No obstante, después viene OTRO grupo de jóvenes a dar su charla política y brindar folletitos para difundir más el mensaje.

En una clase del 2015, recuerdo que se tuvo que interrumpir 5 veces para que estos pibes pudieran “robarnos un minutito de nuestra atención” y poder darnos su breve charla con tintes políticos.

En otros casos quienes interrumpen una clase no son jóvenes que intentan engancharte a su causa, sino que son personas ajenas a la institución que piden caridad —algunas monedas— a quienes estamos estudiando. O que pasan para hablar de algún centro de rehabilitación y que necesitan de nuestro apoyo para seguir en la lucha.

Voy a ser claro en ambos casos:

En el primero no me molesta que quieran hablarte sobre política, pero siempre y cuando que sea en un momento en el cual no estés ocupado. Entiendo que mucha gente en los pasillos no les brinda atención, pero no da derecho a avasallar una clase para acaparar si o si la mirada de la gente.

En el segundo caso puede que mi pensamiento le choque a más de uno, pero, que te interrumpan una clase para pedir monedas banco por banco… molesta también. Sé que hay gente que la pasa mal, la realidad se ve todos los días. Pero para todo hay un límite. Me tocó ver como una persona se negaba a salir del aula a menos de que le dieran algo de dinero. Tuvo que ser la profesora quien le dé algún billete para que se retirara. Me hace un poco de ruido también el hecho de que cualquier persona ajena a la facultad pueda recorrer los pasillos lo más campante.

Estudiar Edición en la UBA: Una triste realidad

Opinión final:

Parece que todo fuera malo en la UBA por como describo la situación. También da la sensación de que me estuviera agarrando con profesores y alumnos. Pero la realidad, es que la culpa de todo esto viene de una mala administración por parte de quienes están arriba y dan las órdenes.

Hace rato que Púan se cae a pedazos, pareciera que el abandono es cada vez más grande y no hacen nada para revertir la situación. Los profesores ganan miserias y muchos de ellos dan las clases sin recibir un sueldo.

Muchos pensaran “el pibe que escribe esto se hace el exquisito” o “no debería quejarse, si la finalidad es estudiar”, pero la realidad es que no es así. Cuando vamos a estudiar a la facultad, ese lugar se convierte como en una segunda casa. En el cual uno pasa muchas horas de su vida y comienza a quererla extracurricularmente. Y no es algo usual que una persona vaya a cursar y no le interese el ambiente en el que se encuentra.

La UBA es una institución que siempre fue prestigiosa a nivel mundial y que, al ser pública, le abre las puertas a quienes quieren estudiar pero no pueden pagar las cuotas excedidas de las universidades privadas.

Sobre la carrera de EDITOR

Edición es una carrera relativamente nueva —unos 22 años o un poco más—, la cual intenta brindar un sólido conocimiento del proceso editorial, de la industria y el comercio del libro. En este momento solo la UBA dicta la carrera en Argentina y la realidad es que muy pocos llegan a terminarla.

Comencé a transitar en el sendero de esta carrera hace un tiempo ya. Y a medida que va pasando el tiempo, vas escuchando las vivencias, las experiencias que tienen los que hace años que trabajan en el mundo editorial. Y esto comienza a generarte dudas respecto a tu futuro como editor profesional.

¿Por qué es así?

No es raro ver que quienes comienzan esta carrera, no saben muy bien definir la función del editor en el campo laboral. Por eso la primera pregunta que siempre vas a escuchar de los profesores cuando cursas una nueva materia es “¿Quién sabe qué funciones cumple un editor?” De los muchos alumnos que se encuentran en el aula, dos o tres puede que levanten tímidamente la mano para dar una definición que siempre termina errada o incompleta.

Esto no llama la atención de los profesores que, ya acostumbrados, comienzan a definir a un editor y todo el ambiente que rodea a dicho profesional. Y en esta parte es donde comienzan las incertidumbres.

En todas las materias que cursé, SIEMPRE escuché cosas negativas por parte de los profesores. Nunca muestran sorpresa ante el silencio que promueve preguntar sobre la función que cumple un editor, pero si muestran extrañeza y desconcierto cuando ven tantos alumnos anotados para la carrera. Entonces su “speech”, al comenzar la cursada, en vez de ser positivo y entusiasta, siempre es negativo y tiende a restar mérito. Como si haber elegido la carrera hubiese sido la peor decisión de sus vidas. Entonces cada vez que entro a cursar en nuevo cuatrimestre, voy con desanimo sabiendo que voy a tener que ver a personas desganadas —y al parecer frustradas— dar una clase.

Algunas de las muchas cosas que escuché por parte de profesores, fueron las siguientes:

“Edición es la carrera con más alumnos inscriptos este año, ganándole a Letras —por ejemplo— que siempre es da las más concurridas. Y la verdad es que no entiendo cómo es posible, dado que la salida laboral es muy pequeña”

“La Edición no es una profesión, sino que es un oficio. Lo cual no hace falta ser un graduado para poder ejercer como editor”

“Edición debería ser un posgrado, ahí si cumpliría una función para un profesional graduado en una carrera de grado. Como carrera en sí, no está cumpliendo una función específica”

“De los cientos que hay hoy en este curso, solo un puñado va a tener suerte de trabajar en editoriales”

“El campo editorial no solo es muy pequeño en Argentina, sino también en el resto de Latinoamérica. Lo cual hace que el terreno laboral se vea reducido considerablemente. Hoy, España es el más fuerte en campo editorial hispanoparlante. Pero con la crisis que está atravesando, más que tomar editores los manda hacia el extranjero”

“No esperen ganar mucho como editores, es una profesión mal pagada. Si pueden armen sus propias editoriales”

Opinión final:

No me parece dar este tipo de bienvenida a quienes aspiramos a convertirnos en editores. Está bien que muestren un poco la realidad del profesional, pero ¿Es necesaria tanta crudeza?

El otro día un profesor después de tirar muchas frases similares a las de arriba, dijo: “son muy pocos los que se reciben, por eso la carrera está en crisis. Al no crecer, no llama la atención en el mercado”. Después de esto, miré los rostros de mis compañeros y solo veía incertidumbre, enojo y ganas de irse en ese mismo instante. Ahora, si de entrada en vez de motivar a los alumnos les dicen que la carrera no sirve para nada, que lo más probable es que terminemos sufriendo en el campo editorial y que nos vamos a morir de hambre ¿Cómo esperan que la carrera crezca y comience a ser más importante en los mercados? ¿Cómo esperan que la gente se sacrifique para recibirse si saben que tanto esfuerzo no da frutos?

Si he de decir algo bueno de la carrera, es que tiene materias muy interesantes como por ejemplo: Edición Electrónica y Multimedia, Derecho de Autor, Edición Editorial y Registro y Organización de Materiales Editoriales.

EN FIN…

Si vas a ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras, arriba tenes un pequeño resumen de cosas con las que te vas a encontrar. Si encima de eso vas a cursar la carrera de Edición, informate bien de todo. Andá sabiendo lo que representa un verdadero editor y el mercado laboral que hay. Uno siempre apunta a estudiar lo que le gusta para vivir de ello. Pero, si el campo de trabajo es casi nulo, vivir de esto es muy difícil. Lo más probable es que termines siendo profesor en la UBA y por los carteles que hay pegados en los pasillos, a la mitad de los profesores de la carrera no les pagan.

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