Facebook Twitter RSS Reset

Esquizofrenia y presión social.

“Esquizofrenia y presion social” de Ronald D. Laing.

Esquizofrenia y presión social.

Hace un tiempo, buscando libros por Mercado Libre, me encontré con un ejemplar que me llamó la atención inmediatamente. Lo compré.

Cimientos

Al terminar de leerlo, me sentí confundida. Como si algo que se da por sentado sin preguntar nada al respecto, debería ser cuestionado. La idea de que se pueda tratar a un enfermo metal en otro lugar que no sea una institución hospitalaria, o psiquiátrico, parece alejada de la realidad.

Aunque no sea algo que nos detengamos a pensar, muchas veces los “enfermos mentales” son maltratados y marginados por casi toda su vida.

Desde la infancia se notan diferentes, y hasta los chicos en jardín pueden notarlo. La primaria puede ser la peor tortura, y el secundario la última gota que rebalsa el vaso y le hace creer a quien padece la enfermedad, que no tiene talento en lo social, que nunca va a conseguir quien lo entienda, o que su vida carece de sentido. No digo que en todos los casos sea así, hay excepciones, pero en la mayoría se ve a las instituciones como agravantes en la condición, y al entorno en general como un problema estresante y aparentemente sin solución .

Laing desafía la psicología tradicional y genera controversia al proponer algo completamente distinto a lo que se practicó por décadas. Personalmente, lo encuentro sumamente interesante. Entiendo quienes no creen en los métodos que propone, ya que no son para todos, pero creo que es genial saber de ellos al menos y preguntarnos las cosas. Cuestionar lo establecido, formar el pensamiento crítico. Dicho esto, voy a recopilar partes del libro e ideas principales.

“No me satisface en absoluto usar el término esquizofrenia. Pero sería de cierta manera caprichoso eliminarlo de mi vocabulario ya que está en los labios de tantas personas”

“Creo que es justo generalizar que mientras, por un lado, hay casi un acuerdo total en que existe una condición patológica llamada esquizofrenia de la que sufren los esquizofrenicos , por otro, hay poco acuerdo sobre lo que es esta condición.”

Casas

En los ultimos años en Londres se ha podido establecer tres casas, dirigidas por los que viven en ellas a su discrecion. Han vivido más de cien personas en esas casas, más de la mitad de las cuales ya no estan allí. No hay ni staff ni pacientes,nadie es psiquiatra ni esquizofrenico.

Se ha demostrado que personas que se comportan de forma típicamente esquizofrenica en ciertos contextos, lo hacen de forma muy diferente en estas casas.

En esta casa ciertamente hay reglas, no hay ninguna regla contra la reglas, pero hay la regla de que todas las reglas están abiertas a examen y revisión constantes.

En la vida todo es movimiento, por ejemplo, se puede estar alto o bajo, cerca de sí mismo, adelantar, salirse más hacia afuera, dar vueltas en círculos, retroceder o quedarse quieto. Estos dos ultimos en particular, tienden a ganarse la atribución de esquizofrenia. En nuestras casas, este movimiento no ha sido detenido. Si se permite que siga hacia adelante , se revela un proceso que parece tener una socesion natural, comienzo, parte intermedia y fin. En vez de las connotaciones patológicas alrededor de términos tales como “crisis esquizofrenica aguda” sugiero el término “metanoia” (cambio de opinión) para nombrar a toda sucesión.

Sus familias y las clínicas tradicionales, les impiden embarcarse en la salida metanica de su intrincado embrollo. El comienzo del proceso metanico es temido por todos, incluido el paciente. Se ve a menudo como el comienzo de una enfermedad esquizofrenica, cuando es el posible comienzo de recuperación.

“Hay razón para creer que una sociedad que considera como enfermos metales a algunas personas, las llama y trata de esta forma, agrava con estos actos la condicion que llama enfermedad mental.” K. Gribran.

“Lo único cierto sobre la enfermedad mental es que algunas personas afirman que otros las padecen”

Kingsley Hall

Es el nombre de un edificio en el East End de Londres. Fue edificado hace unos sesenta años, tiene tres pisos de altura, tiene capacidad para alojar comodamente a 13 personas.

El edificio se habia ultilizado como centro comunitario para reuniones de varias clases y como centro de asistencia social. Tambien como lugar de culto. Mahatma Gandhi se alojó en Kingsley Hall cuando visitó Londres en 1931.

Esquizofrenia y presión social.
“Los miembros fundadores esperan realizar en la comunidad su idea original de que las almas perdidas podían curarse volviendose locas entre personas que ven la locura como una oportunidad de morir y renacer.” dice Laing.

Esquizofrenia y presión social.
Residentes de Kingsley Hall

En Kingsley Hall se pretende ayudar a los pacientes sin la violencia y maltrato que ocurre en las clínicas mentales, en las que los pacientes se sienten encerrados, presionados y tratados como enfermos. Este tipo de trato no hace más que empeorar su condición, y aislarlos, además de hacerlos sentir insignificantes.

Al tener un ambiente de comunidad y libertad, al no tener enfermeras, médicos, etc llamados como tales, el “enfermo” puede continuar con sus procesos hasta encontrar la tranquilidad o la mejoría por si mismo, sin reprimir sus impulsos naturales y los “ataques” que en una clínica serian mas que suficiente para proceder a medicar al paciente, sacándolo de la realidad y dándole una vida miserable, sin oportunidad de realmente estar consciente de lo que le pasa.

Quitando esta presión externa, el paciente puede mejorar realmente, y no vivir una mentira. En la que le prometen mejoría y lo único que se hace es drogarlo continuamente.

“Soy consciente de las razones clínicas y jurídicas a favor de imponer límites claros que prohíban un comportamiento del tipo caótico poco después de haber comenzado. También soy consciente de todas las cosas nuevas que una persona puede aprender si se le permite que se desarrollen situaciones difíciles.”

¿Consigue Kingsley Hall lo que se propone? Una pregunta irrelevante: no perjudica, no “cura”, permanece silencioso, poblado de fantasmas, tan silencioso que, con tiempo y suerte, ellos puedan escuchar el latido de sus corazones y dilucidar su ritmo.

No comments yet.

Leave a Comment