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Esperando nuestro cometa

Esperando nuestro cometa

Estadísticamente un cometa espectacular nos visita cada siglo.

Esperando nuestro cometa

ISON levantó muchas expectativas, hasta el punto de que algunos hablaron, de forma precipitada como después vimos, de que estábamos a las puertas del cometa del Siglo, ya que era tan brillante aún más allá de la órbita de Júpiter que, si este seguía aumentando a medida de que se aproximara al Sol, el resultado sería un espectáculo celeste para el recuerdo. Pero la naturaleza imprevisible de estos visitantes de las profundidades jugó en contra todas estas expectativas, y finalmente de desvaneció sin dejar rastro al pasar por su Perihelio.

Aunque ISON finalmente no mereció ese título, otros si lo han merecido y así los menciona la historia. En cada siglo como mínimo un gran cometa brindó un espectáculo celeste que quedó gravado en la retina de todos aquellos que tuvieron la suerte de ser testimonios de su llegada. Son los “cometas del siglo” del pasado, que nos recuerdan que algún día, aunque en esta ocasión todo terminara en nada, también nosotros tendremos la ocasión de disfrutar de semejante acontecimiento.

1) Siglo XVI – El gran cometa de 1577

Esperando nuestro cometa

Este cometa pasó a solo 6.9 millones de Kilómetros del Sol el 27 de octubre, pero no fue visto hasta 5 días más tarde, cuando desde Perú se describió la presencia de un objeto excepcionalmente brillante, mientras que observaciones contemporáneas hablaban de que se podía verse a través de las nubes. El 8 de Noviembre observadores japoneses hablaban de una “estrella escoba”, tan “brillante como La Luna”, con una cola que se extendía más de 60º en el firmamento (como referencia el puño cerrado con el brazo extendido mide unos 10º). El famoso astrónomo Tycho Brahe lo vio por primera vez como un reflejo en el estanque de su jardín el 13 de Noviembre, y comparó su brillo de Venus.

El cometa tenía un brillo equivalente a una estrella de Magnitud 0 en Diciembre, antes de que finalmente se redujo por debajo del límite de visibilidad a simple vista el 26 de Enero de 1578.

2) Siglo XVII – El gran cometa de 1680

Esperando nuestro cometa

El entusiasmo que acompañó al anuncio del descubrimiento del ISON en parte se debía a que en un principio su órbita parecía sorprendentemente similar a la de este espectacular cometa del siglo XVII, por lo que se esperaba que tal fuera o bien su retorno, o por lo menos el de una fragmento de cierto tamaño, aunque cálculos posteriores demostraron que esto no era así.

El astrónomo alemán Gottfried Kirch se convirtió en la primera persona en descubrir un cometa mediante la utilización de un telescopio cuando lo avistó el 14 de Noviembre de 1680, al llegar a una magnitud +4. Para el 2 de Diciembre ya había desplegado una cola de 15 grados y alcanzado una magnitud +2 (tan brillante como Polaris, la Estrella del Norte). El 18 de diciembre llegó a Perihelio, pasando a solo 206.000 Kilómetros por encima de la superficie del Sol, y algunas testimonios hablaron de que el cometa fue visible durante el día.

Varios días más tarde se podía ver en el cielo crepuscular, con una cola que se extendía entre 70 y 90º desde una cabeza de segunda magnitud situada en el horizonte suroeste. El 10 de enero 1681, la cola se había reducido a 55º y el 23 de Enero ya “sólo” alcanzaba los 30º, con su cabeza reducida a una Magnitud +4. Seguía siendo visible a simple vista hasta principios de febrero de 1681.

3) Siglo XVIII – El gran cometa de 1744

Esperando nuestro cometa
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Fue avistado por primera vez el 29 de Noviembre de 1743, como un objeto de Magnitud +4, aunque su brillo aumento rápidamente a medida que se acercaba al Sol.

A mediados de enero de 1744, el cometa fue descrito como Magnitud +1 con una cola de 7º. El 1 de Febrero rivalizaba con Sirio y mostraba una cola curvada de 15 grados de longitud. El 18 de Febrero ya había igualado a Venus en brillo y mostraba 2 colas. El 27 de febrero había alcanzado la Magnitud -7 y era visible durante el día, a unos 12º del Sol. Su Perihelio llegó el 1 de Marzo, a una distancia de 33 millones de Kilómetros. Pocos días después, el 6 de Marzo, aparecía el cielo de la mañana, acompañado de nada menos que 6 brillantes colas.

4) Siglo XIX – El gran cometa de 1882

Esperando nuestro cometa
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Estamos quizás ante el más brillante jamás registrado. Hizo su aparición como un objeto brillante de Magnitud 0 descubierto por un grupo de marineros italianos en el Hemisferio Sur el 1 de Septiembre, y desde entonces su brillo fue aumentado de forma exponencial a medida que se aproximaba al Sol. Para el 14 de Septiembre ya era visible a plena luz del día.

El 17 de Diciembre pasó a solo 425.000 Kilómetros de la superficie del Sol, y algunos observadores describieron la presencia de un débil resplandor plateado justo en el limbo solar, lo que sugiere una magnitud de entre -15 y -20 (esta última implicaría que era 1.000 veces más brillante que la Luna Llena). Al día siguiente los observadores en Córdoba, Argentina, describieron el cometa como una “estrella resplandeciente” cerca del Sol. El núcleo también se rompió en al menos cuatro partes separadas .

En los días y semanas que siguieron, el cometa se hizo visible en el cielo de la mañana como un objeto inmenso, luciendo una cola brillante y espectacular. El astrónomo Real en Ciudad del Cabo, David Gill, reportó su observación del cometa el 18 de Septiembre, minutos antes del amanecer con estas palabras: “Es un objeto indefinido de gloria dorada… de una belleza tal que no lo puedo describir”. Hoy en día, algunos historiadores lo consideran como un “Super Cometa”, muy por encima de lo que podemos esperar incluso de los grandes cometas.

5) Siglo XX – El gran cometa de 1965

Esperando nuestro cometa
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Se detectó apenas 1 mes antes de su Perihelio. Al igual que los grandes cometas de 1843 y 1882, Ikeya-Seki era un Kreutz Sungrazer (un cometa rasante del Sol) y el 21 de Octubre pasaba a solo a 1.2 millones de kilómetros del centro del Sol, visible como un objeto brillante a sólo 1 ó 2 grados del disco solar, y donde el cielo estaba despejado el cometa podría ser visto por los observadores simplemente bloqueándolo con las manos. Desde Japón, tierra natal de sus descubridores, Ikeya-Seki fue descrito como “10 veces más brillante que la Luna llena”, que corresponde a una magnitud de -15, momento en que se rompió en 2 ó 3 piezas.

A partir de entonces se fue alejando del Sol y la cabeza desapareció muy rápidamente, pero su esbelta cola se extendía a lo largo de 120 millones Kilómetros, dominando el cielo del amanecer hasta el mes de Noviembre.

Siglo XXI – El gran cometa de XXXX

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Lovejoy, en 2011, era ciertamente espectacular, especialmente en el Hemisferio Sur, pero está lejos de lo que representaron aquellos que, en los siglos precedentes, llenaron a las gentes de asombro. Seguimos esperando nuestro cometa, aquel que un día nos permita compartir semejantes sentimientos.

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