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Elon Musk y la obsesión humana por colonizar Marte

Elon Musk y la obsesión humana por colonizar Marte

¿Permanecer en la Tierra en espera de una extinción final o transformar a la humanidad en una especie multiplanetaria?

A raíz de esta pregunta, Elon Musk presentó su ambicioso proyecto para iniciar con la colonización de Marte en 2023. Con una sentencia tan apocalíptica como positiva, el fundador de SpaceX captó la atención del gran auditorio que rinde pleitesía y acostumbra perder la razón en elogios desmedidos (“da Vinci del siglo XXI”, “genio” o “visionario”) en cada aparición en público en que el australiano presenta sus proyectos de primera mano.

Las presentaciones de los planes de negocio de Musk distan de las típicas gráficas y números amontonados frente a un proyector. En esta ocasión, el australiano presentó los lineamientos generales que SpaceX ha de seguir en los próximos años para llevar a los primeros humanos a Marte, con miras a establecer una colonia en el planeta rojo.

El sinfín de problemas que requiere una empresa de esta magnitud, acompañados de soluciones que aclaran el panorama sólo para mostrar otra decena de problemas próximos a resolver, parece estar resuelto en la mente del empresario. El combustible, la construcción de un vehículo barato (y al mismo tiempo, capaz de resistir las adversas condiciones marcianas), la radiación espacial, la gravedad y todos los obstáculos relacionados a la habitabilidad del cuarto planeta aparecen como minucias para Musk, después de presentar el Interplanetary Transport System, un transbordador espacial que en palabras del emprendedor, “otorga la libertad de ir a cualquier parte de nuestro maravilloso Sistema Solar”.

Elon Musk y la obsesión humana por colonizar Marte

A pesar de que SpaceX es la empresa que marca el camino a seguir para las demás en ingeniería aeroespacial, la titánica misión de llevar al hombre a Marte no sólo se presenta como una posibilidad tangible en el horizonte científico próximo: La intención de Musk, por encima de la realidad, está cargada de buenos deseos y un optimismo exagerado, dos componentes incompatibles con el rigor científico y la maduración de un proyecto que requiere un sinfín de pruebas, prototipos, miles de millones de dólares y lo más importante, la exposición de vidas humanas.

La compañía firmó un contrato con la NASA para abastecer la Estación Espacial Internacional enviando cargueros cada ocho semanas, pero la realidad es que ningún proyecto de la firma liderada por Musk ha realizado aún una misión tripulada. El 1 de septiembre, la seguridad de SpaceX se puso en tela de juicio cuando el cohete Falcon9, que intentaba transportar un satélite de Facebook, explotó segundos antes de su lanzamiento en Cabo Cañaveral. Ante el accidente, Musk afirmó que se trataba de la falla más difícil en 14 años, el tiempo de vida de la firma.

Elon Musk y la obsesión humana por colonizar Marte

Los saltos cuánticos carecen de validez en el desarrollo del conocimiento científico. Ningún avance tecnológico aparece finito, de la misma forma que ninguna teoría o ciencia puede considerarse acabada. Más que la relevancia científica de la colosal empresa que se plantea Musk, la presentación de su plan para colonizar Marte es un síntoma inequívoco de la obsesión humana por hacerse del control de otro mundo y llegar a extremos antropocéntricos como la terraformación del planeta rojo que el -también fundador de Tesla Motors- ha sugerido y deja entrever permanentemente en su discurso.

Elon Musk y la obsesión humana por colonizar Marte

La conferencia del australiano es plausible desde la lógica emprendedora: los ideales, el riesgo, la fe ciega en un proyecto y la habilidad para deslumbrar al público se coordinan a la perfección con el rol de un empresario anunciando el desarrollo de su próximo negocio de la mano de un producto innovador. Pero tratándose de la ciencia, la pregunta introductoria parece responder más a un infomercial con miras a comercializar un discurso alarmista, que ante una evidente extinción final asume dos opciones: quedarse impávidos a esperar que el evento culminante arrace con la raza humana o hacer realidad un sueño que antes se reservaba solamente para la literatura y el cine de ciencia ficción.

¿Y qué hay de evitar la extinción final a partir de la conservación de la sustentabilidad del planeta Tierra como un organismo vivo? ¿Acaso no es más factible, prioritario y barato revertir los estragos de la contaminación y el calentamiento global provocados por la gran industria, en vez de preparar la odisea de llegar a Marte, no con fines científicos sino como un éxodo tal y como lo propone Musk? La respuesta para la ciencia y el sentido común, difiere de la del empresario y las agencias que se preparan para el desarrollo del turismo y la minería espacial.

Elon Musk y la obsesión humana por colonizar Marte

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