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El Valor de una Vida

Tal vez tenga razón aquella memorable canción de Texas :

“All we are is dust in the Wind “ (“Todo lo que somos es polvo en el viento “ ) y somos una nada errante e intrascendente con el boleto marcado de primera o última clase (da lo mismo) de un planeta que da vueltas y viaja por un tiempo y espacio cuasiinfinitos.

Algo de esto intuyó el budismo y algunas religiones orientales ,

que consideraron a la nada como la verdad esencial de la vida.

En el mismo sentido disertaban Shakespeare (“Estamos hechos de la materia de los sueños “ ) y Calderón (“La vida es sueño “).

Claro que, con alguna diferencia : ellos no habían vivido aún la muerte de Dios , y se consideraban sueños de un soñador.

El drama contemporáneo ,en cambio, radica en que ese soñador desapareció de escena.

Algunos aún lo aguardan (Samuel Beckett :”Esperando a Godot&quotEl Valor de una VidaEl Valor de una Vida aunque la mayoría piensa que somos sólo sueños.

Sueños sin soñador.

¿Será por eso que la vida vale tan poco en nuestros tiempos ?

Explota una bomba en un restaurante de Jerusalem. Los noticieros reflejan casi al instante el drama.

Tal vez, porque estamos acostumbrados ni nos inmutamos

Como tampoco lo hacemos, cuando helicópteros norteamericanos por error destrozan varias familias que inocentemente estaban festejando un casamiento en Irak.

¿Será que la realidad empieza a ser transformada en una obra de ficción, en un film en el que no nos involucramos ,ora sea porque es “de mentira “, ora sea porque no conocemos a ninguna de las víctimas ?

196 pibes quedan atrapados en una trampa de humo y fuego. El evento es más cercano y cuando nos enteramos que ningún amigo está entre los muertos, no podemos carnalizar el dolor que sí sienten los seres más cercanos .

¿Somos insensibles o la insensibilidad es la coraza o mecanismo de defensa que necesitamos para salir al otro día a la calle como si nada hubiera sucedido ?

Algunos se sorprenden incluso por el pedido de Justicia de los familiares :

”Es increíble como luchan estos tipos.Si me pasara a mí tal vez no muevo un dedo.Total, aunque encanen a Chaban y a Ibarra, a mi hijo no me lo devuelve nadie”.

Lo mismo con la garra y entereza con que se mueve la madre de Marcos Schenone,

para que Conzi se pudra en la cárcel :

“¿De donde saca tanta fuerza esta mina ? Si me pasara a mí estaría destruído “

La vida es vida, cuando entendemos que el otro –aunque no sea ni siquiera familiar – es yo, porque es nosotros.

Desde adentro, la vida vale y por eso, hay que defenderla.

Aunque desde afuera parezca que la vida no vale nada.

Cuando en “La Edad de la Razón ” esbozé algunos fragmentarios recuerdos de la década que hoy parecería querer empezar a gobernarnos, hablé de Danilo Mirco Spinella.

Sin embargo, en esta ocasión no quiero hablar de él, sino de su hermano: Miguel Angel Spinella ,quién con sus 19 años (1977) estudiaba bioquímica y acababa de ser padre. Aún lo recuerdo con su flequillo a lo Lennon, discutiendo entre la liviandad de los Beatles, y la dureza de los Stones.

Aún lo recuerdo, creyendoque se podía transformar el mundo repartiendo panfletos de una minúscula e inofensiva facción Maoista de la facultad.

Panfletos con los que lo encontraron en una inspección de rutina cuando volvía de la facultad en octubre del 1977 y se lo chuparon para nunca más devolverlo.

Con el tiempo supimos que lo tenían en la Escuela de Mecánica de la Armada,,donde ya eran populares los “vuelos de la muerte ” y un versito que recitaban no sólo los militares ,sino también los empleados civiles, que hablaba de un destino de “pez y jabón” ,para los ahí recluídos.

El 12 de marzo de 1978 ,Danilo recibió -en la empresa donde trabajaba- un llamado de su hermano de 15 segundos :

“Mirco..Me despido…Hoy me van a tir..” y cortaron.

Seguramente cortó el guardia que celosamente vigilaba al lado del recluso, lo que este decía.

Con el tiempo ,pudimos reconstruir el calvario :Las noticias se filtraban .Los guardias por compasión o crueldad le iban anticipando cómo iba a ser el final y cómo los arrojaban vivos desde avionetas al Río de la Plata.

Ese día le dieron la “Cristiana ” posibilidad de despedirse de un ser querido, pero no pudo completar lo horroroso del mensaje :

“…Hoy me van a tirar desde un Avión al Río de la Plata ”

No traigo a colación este hecho real, para cargar las tintas sobre el salvajismo y crueldad del Proceso Militar.

Ellos también tienen algo que decir sobre el otro bando, aunque en el caso de Miguel Angel -como muchos otros que también cayeron- era incapaz de matar a una mosca .

Quiero tratar de entender lo que siente una madre, un padre o un hermano,

cuando le arrebatan un pedazo de su carne y le vacían el alma y le enpantanan el futuro.

Veo a la madre de Marcos Schenonne,los familiares de la mujer recién asesinada por un violador en Nuñez, los padres de Cromagnón y (¿por que no ?) Las Madres de Plaza de Mayo .

Las percibo con un infinito deseo de Justicia, que me permite vislumbrar borrosamente el valor de una vida humana.

Recuerdo – y tal vez tenga algo que ver con esto – un poema de Drumond de Andrade . que decía más o menos así :

“En el medio del camino, hay una piedra.

Una piedra.

Hay una piedra .

Hay una piedra en el medio del camino”

Imagino al poeta brasileño, caminando por algún sendero de su árido nordeste y encontrarse por primera y única vez, en una coordenada espacio temporal imposible de repetirse, con una piedra .

Una piedra solitaria y única que le revela, a pesar de su pequeñez y orfandad, el asombro de la existencia.

Su carácter único e irrepetible.

Como la vida de cada uno de nosotros.

Tal vez por eso, el dolor de perderla, no tiene límites.

Tal vez por eso, la vida no tiene precio.

Vuelvo….

….a esa tarde de marzo del 1978 cuando Miguel Angel no puede completar la frase.

Imagino la puteada del guarda : “Guachito hijo de puta ..si no te corto te ibas a ir de lengua “.

No lo imagino : lo veo al hermano de Danilo, mirándolo a los ojos. sobrándolo por afuera, pero derritiéndose de miedo y de dolor por dentro.

Dolor por saber que nunca más iba a poder ver a su hijo y miedo por el obligado salto al vacío.

Lo imagino por un pasillo largo, yendo a la enfermería, donde un médico morrudo de cejas espesas y con una cruz colgando de su cuello. le iba a dar la dosis de pentotal.

La misma que le daba a todos.

Sé que fué un día ventoso .Sé que absurdamente le recomendaron que se abrigara ,mientras esposado caminaba hacia una traffic, con la que los llevaban al sector militar del aeroparque, a veces, y otras hacia el pequeño helipuerto de la Esma.

Sé que subió mareado al aparato y sé también que cuando este despegaba del suelo, el pentotal dulcificaba sus pensamientos y atenuaba sus terrores .

No sabía si estaba soñando o transitaba una realidad etérea y no convincente .

Imagino que recordó el acento véneto de su padre ,cuando el oficial lo tomó del brazo y le dijo : “Ahora “.

No sé si saltó o lo empujaron .

Sé sí, que a Dios gracias, a los 15 segundos había perdido el conocimiento, para recuperarlo un minuto después, pero no como conocimiento o conciencia, sino como explosión de dolor, cuando su cuerpo chocó a una velocidad sideral contra una muralla de agua color de León, de un Río con el que soñaron sus padres cuando escaparon de una Europa que no le podía dar cabida a todos sus hijos.

Lo que vino después ,ya no me interesa.

Quiero concentrarme sólo en ese segundo. Ese segundo que fué el final de una vida .

Una vida cruel y absurdamente trunca.

Quiero dejar las ideologías de lado. El terrorismo también cegó vidas inocentes ,como las hijas del Coronel Viola en Tucumán, y tantos otros .

Quiero concentrarme en la facilidad con con que despreciamos la vida del otro, ya sea diciendo “Viva el Cancer ” o” matemos a estos zurdos -o negros , o judíos -de mierda ” y mientras me concentro, ya no pienso ni en los hijos ,ni en los hermanos ,ni en los padres de los que nuestro amor por la muerte o nuestra indiferencia ,ayudaron a desterrar eternamente de las delicias y las lágrimas de la existencia, sino en una piedra.

En una pequeña piedra en un sendero perdido del nordeste brasilero, rescatada para siempre por un poeta brasilero.

Un poeta que se había dado cuenta que la vida es la única ventana que tenemos para tomar conciencia del milagro de la creación, y el enorme valor de una piedra en el medio del camino.

Por eso.

Por eso la vida vale .

Alberto Ignacio Vitale

www.vamosargentina.com.ar

10 de Enero del 2005.

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