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El saqueo de Asunción del Paraguay – (1869)

Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay

Como consecuencia del paso de la escuadra brasilera tras la fortaleza de Humaitá, Solano López emite un bando el 22 de febrero de 1869, ordenando a la población, evacuar Asunción.

Las tropas brasileras, al mando de Caixas ocupan la ciudad el 1° de enero de 1869, y creyendo terminada la guerra se embarca para Río de Janeiro, en tanto las tropas argentinas acampan a una legua de la ciudad, al mando de Emilio Mire.

El presidente Sarmiento, con vistas a la historia, aprueba este proceder:

“Aplaudo la determinación prudentísima de Ud. de no entrar en Asunción, dejando a la soldadesca brasileña robar a sus anchas. Esta guerra tomará proporciones colosales en la historia y es bueno que nuestro nombre figure limpio de reproche” (Sarmiento a Emilio Mitre. Buenos Aires, 21 de enero de 1969- Obras Completas, 10 tomos. Buenos Aires 1888-1913)(AGM.t.II.p.308)

El “robar a sus anchas” por parte “de la soldadesca” de que hablaba Sarmiento, se hace de una forma que horroriza.

“Novecientas mujeres que cayeron en poder de los brasileños fueron víctimas de la lascivia de la soldadesca…Los brasileños, posesionados de la ciudad, se entregaron al más implacable saqueo y devastación. Ni las legaciones, ni los consulados, ni los sepulcros, ni las iglesias fueron respetados. La tarea destructora siguió varios días. Durante la noche, las casas de fácil combustión, incendiadas después de saqueadas, y grandes fogatas alimentadas por los muebles sin valor y por puertas y ventanas, alumbraban el cortejo de vehículos que transportaban hasta los buques los frutos del saqueo. Las embarcaciones zarparon hacia Buenos Aires y Río de Janeiro repletas de objetos de valor. La escuadra brasileña también se prestó a esa tarea” (Cardozo, Efraín. “Paraguay independiente”.p.245, en Historia de América y de los pueblos americanos, dirigida por Antonio Ballesteros y Beretta. t.XXI. Barcelona 1949)

Así llevaba Mitre y Sarmiento la “civilización” al Paraguay y liberaba a su pueblo del “tirano”. Así se inició la regeneración de “ese pueblo bárbaro”.

Hasta las tumbas y cadáveres fueron despojados. Cuenta un testigo de aquellas aberrantes escenas:

“A mediados del año 1869 visitamos el cementerio de la Recoleta, y quedamos pasmados ante el repugnante espectáculo que presentaba aquel recinto. Los aliados vencedores del Paraguay, habían extendido ignominioso saqueo de la ciudad de la Asunción hasta el valle santo, donde descansan los muertos; demoliendo nichos deshaciendo los ataúdes y cajones fúnebres, violando cadáveres, en busca de alhajas…” (Godoi, Juan Silvano. “Monografías históricas” primera serie. p.105 – Juicio crítico Emilio H. Padilla, 2° edición Felix Lajouane, editor. Buenos Aires, 1893) Juan Godoi, fue convencional del 70, puntal del liberalismo.

Años después, un flemático caballero ingles (H.F.Decuoud) seguía echando paladas de tierra sobre López y absolvía a aquellos criminales: “En realidad – decía con cinismo – los Aliados hicieron muy poco para aliviar las miserias de aquel pueblo, pero no abusaron de su victoria con actos de ninguna especie”. (Cunningham Graham. “Retrato de un dictador”.p.221) …Si, es evidente que los aliados “hicieron muy poco para aliviar las miserias de aquel pueblo”. Lo que no es cierto, es que “no abusaron de su victoria con actos de ninguna especie”.

Las riquezas de aquel pueblo humilde y laborioso, los tesoros penosamente acumulados, los muebles valiosos, las alhajas de las sepulturas, todo fue llevado en barcos al exterior, principalmente a Buenos Aires.

Sánchez Quell, da la descripción (que atribuye “un contemporáneo” que no es otro que H.F Decuoud) de la llegada de los barcos:

“Desde los últimos días de la primera quincena de enero de 1869, comenzaron a llegar al puerto de Buenos Aires, buques cargados de muebles, frutos del país , etc., saqueados de Asunción del Paraguay, los que eran vendidos públicamente. La población concurría a la llegada de estos buques por la avidez de conocer el contenido de aquellos cargamentos, quedando estupefactos muchos de los curiosos ante la calidad, belleza y valor subido de tantas obras y objetos artísticos de que se componían, particularmente en presencia de unos juegos de sala, tapizados de pura seda, y otros muebles con primorosas incrustaciones de nácar; hermosos juegos de dormitorios, construidos de finas y delicadas madera, con aplicaciones de otros materiales representando bouquets de flores; pianos de las mejores marcas conocidas entonces; objetos de plata maciza, como cubiertos, lavatorios, jarras, templaderas; Preciosas tapicerías, etc. ; la hermosa y lujosa carroza presidencial que sirvió a los dos presidentes de la República, los López, para los actos oficiales; y, finalmente un sinnúmero de otros objetos de adorno y de culto, entre éstos, imágenes diversas e inestimable mérito como trabajo escultórico y por la calidad de sus pinturas que, a pesar de su antigüedad secular, permanecían inalterables” (Sánchez Quell. “La diplomacia paraguaya. p.236) (H.F.Decauod. “Sobre los escombros de la guerra. p.37)

Eran “los frutos de la civilización” llevada a cabo por Mitre y Sarmiento. Menos mal que las tropas argentinas acamparon a una legua de Asunción, si no se traen hasta la tierra. Los brasileros no fueron menos, y los barcos viajaban “hasta la línea de flotación”

Las descripciones de los saqueos no son fruto de ideas tendenciosas de antiliberales ni desvaríos revisionistas; El propio Cónsul de Francia protesta a Caixas por el prolijo saqueo de su representación: “Asunción fue tan indignamente saqueada como una ciudad tomada por asalto”…”He visto saquear el consulado de Portugal y la Legación Norteamericana” (Asunción, 13 de enero de 1869, Citdo por Decoud, “Guerra del Paraguay,p.189)

No hubo prejuicios de nacionalidad: todo fue saqueado “democráticamente”.

A medida que avanzaban los ejércitos de tierra, las poblaciones se saqueaban de forma similar. El 12 de agosto de 1869 toman Piribebuy, y caen en manos brasileras los tesoros que López había puesto en custodia del ejército nacional. Todo fue robado y trasladado a Brasil, en impresionante requisa, de la que hicieron inventario para que la historia al fin tuviera testimonio del saqueo. (Ver inventario levantado por los coroneles Decamps e Marques de Souza. AGM.t.II.p.311)

Lo que no pudieron llevar lo destruyen: arrasaron las industrias, la fundición de hierro de Ibicuy, las fabricas de implementos agrícolas y se encargó al ingeniero Jerónimo de Moraes Jardim, la destrucción e incendio de Ibicuy: La “civilización” había llegado.

La “civilizada” oligarquía porteña pudo decorar sus residencias con los finos objetos robados y requisados a los “bárbaros” paraguayos, y los mercaderes del puerto pudieron continuar sus negocios aprovechando la experiencia obtenida en “heroicas jornadas” como vivanderos de los ejércitos en operaciones.

Un punto de atracción de muchos de esos comerciantes y agiotistas, fue el local de Don Mariano Billinghurts . (AGM.t.II.p312) Descendiente de Robert Billinghurts, nacido en Surrey, Inglaterra, del que descendieron Robert y Mariano, guerreo de la independencia, y que luego ofreciera a López armarle la flota.

El “botín de guerra” previsto en le tratado de la Triple alianza fue en gran parte a subasta pública en el salón de Don Mariano, bajo la complaciente mirada de Sarmiento que quería mantener la historia y su nombre “libre de reproche”, no obstante lo cual mandó adquirir algunos objetos que pertenecieron a López para decorar la casa de gobierno.

Cuando Su Alteza Real el Príncipe Luis Felipe de Orleáns, (más conocido como conde d´Eu y yerno del emperador Pedro II) llegó a Buenos Aires, fue recibido en la casa de gobierno por Sarmiento, el mismo día que se inauguraba el mobiliario y tapicerías francesas obtenidas en lo de Don Mariano Billinghurts. El conde asentó en su diario: “se dice que pertenecieron a López” (Archivo del conde d´Eu. Archivo de la familia real en Petrópolis)

Es evidente que “la civilización” si había impuesto.

Fuentes:

– Castagnino L. Guerra del Paraguay. La Tripe Alianza contra los paises del Plata

– García Mellid. Atilio. “Proceso a los falsificadores de la historias del Paraguay”

– La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar

El saqueo de Asunción del Paraguay - (1869)

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