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El Rey de Copas le ganó a la cerveza

Independiente venció a Quilmes y transforma los nervios en ilusión

Federico Mancuello y Lucas Albertengo marcaron los tantos del Rojo para la victoria por 2-1; Droopy Gómez había logrado el transitorio empate para el local

El Rey de Copas le ganó a la cerveza

Independiente se siente cómodo, por ahora, viajando en el tren visitante. Había arrancado el torneo ganándole a Newell’s en Rosario (3-2) y ahora volvió a festejar en esa condición ante Quilmes (2-1), en el Sur. Entre medio, sufrió muchísimo para empatarle sobre la hora al ascendido Sarmiento (1-1) en Avellaneda, lo que había despertado los insultos para el siempre cuestionado Jorge Almirón. Los Rojos no parecen tener término medio. Y eso también se ve reflejado durante los mismos partidos. Porque anoche fue el propio Independiente el dueño de las virtudes que lo pusieron en ventaja y los defectos que le trajeron algún dolor de cabeza. Porque la realidad es que no debió padecer tanto, teniendo en cuenta la superioridad que marcó con el rival.

Independiente festejó porque regresó Mancuello , su símbolo y capitán, con esas apariciones que se hicieron costumbre desde el semestre pasado. El control de más de quince pases primero entre todo el equipo para avanzar hasta tres cuartos del campo de Quilmes, y un zurdazo desde afuera para sorprender a Assmann . Ya por esos instantes, los dirigidos por Almirón estaban haciendo un partido completo, desde la tenacidad para marcar de Diego Rodríguez y el desequilibrio que generaban entre Pisano y Albertengo , de siempre buenos movimientos para generarse los espacios.

Braña corrió a todos en el medio campo y se lució, pero eso no le alcanzó al local para cortar el circuito de Independiente, que tenía el control del partido con posesión y buena distribución.

Pero Quilmes empató en su primer remate al arco. Droopy Gómez ejecutó un tiro libre y, en complicidad con el arquero Ruso Rodríguez (la pelota entró por el medio del arco y pudo ofrecer una resistencia mayor), llegó la igualdad cuando menos se esperaba. Porque, ofensivamente, Buonanotte no entró en contracto con la pelota, salvo en esa falta que generó para el tiro libre de Gómez. Pero no pudo abastecer a Bieler, el único punta del equipo, ni a los volantes externos, Gómez y Zacaría.

Y tuvo que ser Droopy Gómez, cuyo pase le pertenece a Independiente, pero que, sin ser tenido en cuenta por el DT, buscó nuevos aires. Gómez había llegado de la mano de Almirón y por sus buenos rendimientos en Argentinos, aunque luego lo liberó, prefiriendo otras características.

Pero Independiente no se salió del libreto. Fue paciente, algo que le costaba hace unos meses. Incluso, Almirón no se desesperó con los cambios, pese a que el resultado no reflejaba lo que mostraba el equipo. Y terminó convirtiendo el segundo con el manual del contraataque: tras un córner a favor de Quilmes, los rojos salieron del fondo a pura velocidad y Papa asistió de gran forma a Albertengo, que controló la pelota de aire y definió con un remate al primer palo. Era merecido.

La expulsión de Buonanotte , luego de una entrada fuerte sobre Papa, dejó más expuesto a Quilmes, que potenció los pelotazos para Bieler y el ingresado Adrián Fernández, otro ex Rojo.

Independiente se sintió más cómodo desde el juego y sin la presión de sus hinchas. No fue un partido que se le presentó fácil, aunque sí favorable. Su mayor virtud es que no se desesperó. Sintiéndose superior, supo esperar su momento para irse vencedor.

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