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El real se devalúa al valor más bajo desde 2004.

El real se devalúa al valor más bajo desde 2004.

La moneda brasileña llegó a los 3 reales por dólar, una depreciación de 2,29%. En el mejor momento de la presidencia de Lula da Silva, un dólar llegó a cotizar a 1,50 reales. Es el peor momento económico de Brasil en los últimos años.

El real se devalúa al valor más bajo desde 2004.

El rechazo del Congreso brasileño al paquete de medidas de ajuste y aumento de impuestos a empresas generó una de las devaluaciones más profundas del real de los últimos tiempos. La moneda local superó los 3 reales por dólar, valor al que no llegaba desde 2004, en los primeros meses de gestión de Lula da Silva, en el que los mercados no depositaron su mayor confianza.

Hoy, con su sucesora Dilma Rousseff, sucede todo lo contrario. La inflación de los primeros dos meses del año ya llega a la mitad de lo previsto para todo 2015 y el escándalo de corrupción de Petrobras está minando la confianza de los inversores en el país.

El gobierno busca tomar las medidas necesarias para que la economía vuelva a crecer. Si bien todavía no se conoce el dato final del desempeño del PBI brasileño en 2014, se espera un resultado negativo. Y las primeras proyecciones privadas prevén otra contracción para este año, en torno al 0,5%.

Tanto la devaluación del real como la caída de la economía impactan de lleno en Argentina. Brasil es el principal socio comercial y si su economía se contrae, compra menos productos argentinos, algo que ya sucede desde el año pasado. Es clave la demanda brasileña para la exportación de autos ensamblados en Argentina. La producción automotriz es la de mayor ponderación en la actividad industrial local, que arrastra 18 meses consecutivos de baja.

La depreciación de su moneda coloca a los exportadores argentinos en desventaja con respecto a sus competidores brasileños que a partir de ahora podrán obtener más reales por la mercadería que venden al exterior y ofrecer precios más competitivos. En muchos mercados ambos países compiten como la soja, la carne y el aceite.

Para Brasil, la devaluación suma más ingresos en dólares y favorece a las exportaciones, su gran motor de crecimiento de la década pasada.

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