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El perro que Hitler amó más que a su amante



El perro que Hitler amó más que a su amante

Holas

El perro que Hitler amó más que a su amanteGIF

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Cuando el Führer se vio acorralado en su Búnker y vio perdida la batalla en el último reducto del ejército nazi, Berlín, decidió poner fin a su vida. Su mascota más amada, la perra pastor alemán, Blondi, fue el conejillo de indias con la cual probó la ampolleta con la que Eva Anna Paula Hitler (Eva Braun) y él pensaban suicidarse.

Casi paradójico resulta mencionar que Hitler, pese a haber sido el responsable de uno de los genocidios más grandes de la historia, promulgó las primeras leyes que penaban el maltrato animal; pues el Führer y los nazis mantenían un cuidado especial sobre los animales. Durante la Segunda Guerra Mundial, la raza pastor alemán fue usada como rastreador por las SS. Los nazis fueron grandes protectores de los animales y de la naturaleza; eran ambientalistas y fueron los primeros en legislar contra las la vivisección, la caza y en buscar el bienestar animal. La importancia de los temas de cuidado de la naturaleza están relacionados a la ideología mítica del nacionalsocialismo y su retorno a la naturaleza: el cuidado de la tierra madre, sus bosques, ríos y animales, como sostén de la raza aria.

El perro que Hitler amó más que a su amante

Sabemos que las mascotas han fungido un papel importante en la historia, el hombre siempre se ha acompañado de animales que ha llamado domésticos por su capacidad de adecuarse y adaptarse a la vida humana. De la misma manera en que generan una empatía muy fuerte por el ser humano, sus dueños les toman afecto y amor, además de que la persona deposita en el animal no sólo cuidado, sino proyecciones de sus propios rasgos de personalidad. Los veterinarios recomiendan al momento de elegir una raza de perro, optar por aquél que tenga rasgos similares de personalidad a los de su dueño, con el fin de compatibilizarla relación. Por ello, las mascotas se convierten en compañeros de vida y reflejan modos de ser de sus dueños.

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En ese sentido, ¿cuáles serían los rasgos de la personalidad del Führer que lo hicieron desarrollar no sólo empatía sino un gran amor hacia Blondi? Se ha hablado mucho de la personalidad de Hitler, y algunos de los rasgos que el psicoanálisis ha aportado de él lo caracterizan como un personaje carismático capaz de envolver y dirigir a las masas, por medio de una oratoria bien estudiada y su capacidad de liderazgo. El psicoanalista Arno Gruen partió de que el carácter dominante de Hitler se basaba en una relación violenta que había mantenido con su padre, situación que lo llevó a la búsqueda defensiva de un carácter dominante. Su carácter puede evidenciar rasgos por los cuales tomó aprecio por esta perra.

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El afecto que tuvo hacia Blondi lo acompañó hasta la muerte, la cual le fue regalada desde 1941 y sacrificada bajo las órdenes de Hitler en 1945, envenenada con cápsulas de ácido prúsico, las mismas con las que pensaban suicidarse él y Eva Braun. A la par, los cuatro cachorros recién nacidos de Blondi fueron asesinados pegándoles un tiro. El escritor Nerin E. Gun, mencionaba sobre su amor a Blondi: “Sus gustos por los animales eran un tanto especiales, pues hallaba estúpidos a los caballos, antipáticos a los perros bulldog y bóxer, y evitaba acercarse a las tortugas, los pollos y los gamos. Odiaba a los gatos y, por lo general, la pequeñez de los canes que había tenido se contradecía con la grandeza de sus gustos. Luego sintió verdadera pasión por los perros pastores desde que, en 1921, le regalaron uno”.

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Desde la Primera Guerra Mundial, Hitler había generado un afecto especial hacia las mascotas, su perro Fuchsl, otro más llamado Prinz y Muckl, de quienes adoraba la lealtad y la obediencia. No es casual que este rasgo haya sido de la fascinación del Führer, puesto que uno de los rasgos que caracterizaron la ideología de la superioridad aria era la idea de un líder al que se le rendía culto y se le tenía fe y obediencia.

Blondi o en su traducción “Rubita” era la compañera de Hitler, la mantenía a su lado e incluso dormía en la misma habitación que él, en el búnker. Eva Braun, esposa de Hitler, nunca tuvo afecto por la perra, sin embargo gustaba de cuidar a sus dos terriers escoceses, a quienes daba preferencia sobre la pastor alemán. Él por el contrario, cuidaba a tal grado a Blondi que evitaba que fumaran en su presencia; muchos decían que quería más a su mascota que a su amante Eva Braun. Cuando se vio acorralado y los aliados ganaron terreno, el Führer se resguardó junto con Blondi dentro del búnker de la Cancillería. En el búnker la perra parió cuatro cachorros que, como se mencionó, fueron sacrificados con ella.

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Generalmente los perros pastor alemán se distinguen por ser líderes enérgicos, dóciles, resistentes y obedientes, por ello son llamados perros policía. Podríamos hacer una analogía de Blondi y Hitler en relación al liderazgo: dirigir ovejas. Suena perverso, sin embargo, uno de los puntos más importantes del fascismo fue su capacidad para generar un sistema de comportamiento, no sólo dentro de las filas de los militares de las SS y las fuerzas de seguridad, sino para militarizar a la sociedad y generar reglas y normas de comportamiento que corporativizaron y mantuvieron bajo control a una sociedad entera.

La enfermera Erna Flegel, una de las dos sobrevivientes del búnker que sigue viva y última en ver a Hitler antes de su suicidio

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menciona de manera cínica y siniestra que muchos resintieron más la muerte de la perra de Hitler, Blondi, que de Eva Braun, amante y esposa de las últimas 40 horas del Führer. Ella se suicidó tomándose una cápsula de ácido prúsico y Hitler terminó con su vida pegándose un tiro en la cien. Nunca se supo formalmente de la relación de Braun con Hitler hasta el fin de la guerra,

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Fue un amor sellado con cianuro del que Braun quedaría condenada por la historia a figura secundaria, e incluso desconocida para muchos, más que la amada pastor alemán, Blondi. Quizás el amor de Hitler por Blondi, tuvo que ver con la identificación en rasgos de personalidad, proyecciones de su teoría de la superioridad de la raza aria.

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