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El nacimiento de Venus – Botticelli

¡Muy buenos días/tardes/noches a todos, malditos Taringueros!

Antes de comenzar con el tema en cuestión, quiero aclarar que este Post es, en realidad, un trabajo práctico que tuve que hacer para la materia “Historia del Arte” (estudio Profesorado de Historia). No me extendí mucho por el poco tiempo que tenía para hacerlo, pero sin embargo me gustó mucho el resultado y creo que nunca está de más un poco de información.

Los invitó a comentar si es que quieren agregar más información o preguntar algo sobre la obra o el autor de la misma…

¡Vamos al tema y dejemos de joder con las introducciones!

El nacimiento de Venus - Botticelli

El Nacimiento de Venus




Sandro Botticelli

“…tengo en poca estima las cosas del cielo y estoy cerca incluso de negarlas” afirmaba, tajante, Amerigo Vespucci. Este afamado navegante, de quien el Nuevo Continente toma el nombre, deja irrevocablemente marcado en esta frase el espíritu de una época de grandes cambios, un quiebre con la idea Teocéntrica del Medioevo que deja lugar a una exaltación del Hombre capaz de actuar por sí mismo, aún separado de la presencia de Dios. Este es el Renacimiento.

Pero en 1469, mucho antes de que Amerigo se convirtiera en leyenda, Marco Vespucci, primo del navegante, contraía matrimonio con la joven Simonetta Cattaneo de 16 años. Mujer que desde pequeña llamó la atención por su gran belleza. Se decía, incluso en la corte de los Medici, que no había quien igualase su hermosura. Tanto así que el pueblo nombró “Reina de la belleza” a la joven Vespucci. También se cuenta que se ganó el corazón de muchos cortesanos, incluido Juliano de Medici, quien fuera su amante…

El nacimiento de Venus - Botticelli

Simonetta Vespucci retrato póstumo (c. 1476-80) por Sandro Botticelli

Lamentablemente, Simonetta Vespucci murió prematuramente de tuberculosis a los 23 años. Pero la fama que había ganado por su excesiva hermosura la convirtió en un ícono y en un prototipo de belleza de la época que la llevaría a quedar inmortalizada en las pinturas de Ghirlandaio (Madonna della Misericordia), Piero di Cosimo y otros artistas, entre los que destaca Sandro Botticelli quien la pintaría repetidas veces, incluso luego de que ella falleciera.

Pero de entre todas las pinturas en las que ella aparece, destaca enormemente el “Nacimiento de Venus”, no solo por ser una de las obras cumbres del pintor, sino también por convertirse en una de las más importantes obras del Renacimiento.

El nacimiento de Venus - Botticelli

El nacimiento de Venus (c. 1482-84) por Sandro Botticelli

Esta magnífica escena, que hoy se conserva en la galería Ufizzi en Florencia, fue encargada a Botticelli por Lorenzo de Medici, hermano de quien fuera el amante de la musa: Juliano de Medici.

No representa el nacimiento de la diosa, sino la llegada de esta a la tierra, empujada por el soplo de los dioses Céfiro y su esposa Cloris, y a su izquierda se encuentra la Hora Primavera, recibiéndola con un manto rojo para taparla. El paisaje está adornado por un naranjal y una lluvia de rosas que caen sobre ella.

La pintura está cargada de simbologías, por ejemplo las rosas, según la mitología, nacieron junto con la diosa del amor (Venus para los romanos y Afrodita para los griegos) y representan la belleza del amor por su color y aroma pero también el dolor que puede provocar en sus espinas. La primavera que la recibe es considerada la estación del renacer y quienes soplan a Venus hacia la orilla son Céfiro y Cloris, el Viento del Oeste y la diosa de la brisa, respectivamente. La ostra en la cual la diosa está parada representa su nacimiento, ya que ella nació de la espuma del mar. Además los caracoles de este tipo eran símbolo de la fertilidad femenina, y más aún, junto a Venus los caracoles simbolizan el renacer de la persona en su propio “yo”, dejando atrás el “ego”.

Pero lo más curioso de esta pintura es el momento en que fue realizada. El Renacimiento fue una época de cambios drásticos. Hasta entonces, durante toda la edad Media, la estructura mental de la población estaba regida por la religiosidad. La Iglesia era dueña del conocimiento y de la verdad, controlaban las ciencias, los gobiernos, la ética y la moral, el ejercicio de las leyes, prácticamente todo lo que estuviese en el ámbito secular o laico dentro de la Europa Occidental era regido por la Iglesia Romana. Esto llevo a que el pensamiento de la época estuviese centrado en Dios. Él, que todo lo podía, estaba por encima de los deseos y las posibilidades de los seres humanos. Todo lo que sucedía era atribuido a los poderes divinos y nada sucedía si no era la voluntad del Padre. Se demuestra en las ciencias: Galileo fue condenado a la hoguera por atreverse a decir que la tierra no era el centro del universo, lo cual era opuesto a lo escrito en las Santas Escrituras. Un médico oriundo de Constantinopla fue excomulgado por la herejía de no aceptar la divina voluntad del Señor al decir que la Peste podía contagiarse con más facilidad en ambientes cerrados mientras que la iglesia insistía que solo Dios decidía quien vivía y moría, y no la simple ventilación de un cuarto. Este pensamiento podía encontrarse también en la filosofía, la política y el arte, primordialmente religioso. El ser humano no era nada en comparación al poder del Creador, la individualidad no existía conscientemente, sino que existía la comunidad con fines definidos.

Pero, a pesar de la extensión y la fuerza del Cristiandad, el paganismo jamás había podido ser desterrado, especialmente en aquellas zonas rurales muy alejadas. Este germen despertó en el siglo XIV en medio de una gran convulsión, grandes descubrimientos y conquistas más allá de los mares, la Reforma protestante, la creación de la Imprenta, Crisis generalizada y otras tantas cuestiones que se dispararon y fueron a dar en un mismo blanco: la concepción Teocéntrica del Medioevo.

Toda la estructura mental de un gran continente fue arrasada por una concepción que tenía como centro al Hombre mismo: Un hombre capaz de actuar por sí mismo, a un lado de la presencia de Dios, un hombre capaz de pensar, de descubrir y de crear. Esta nueva estructura era fruto del Humanismo, un movimiento intelectual que rompía con las tradiciones escolásticas y exaltaba las cualidades humanas y la razón. En medio de este clima de renovación se comenzó a mirar la época pasada como tiempos de oscuridad y de atraso, pero mucho más allá de la Edad Media, surgía el recuerdo de un tiempo glorioso: La Antigüedad clásica de Grecia y Roma. Especialmente en Italia que, al ser heredera directa de estas civilizaciones, era el lugar desde donde se daba el puntapié inicial de todas las ideas que comenzarían a regir esta época: La filosofía antigua, el arte, la arquitectura, las concepciones políticas, etcétera.

La primer oleada artística del Renacimiento se dio en sigo XV en Florencia, Italia: Comúnmente denominada “Cuattrocento”; y fue impulsada por la familia Medici, justamente, fueron ellos los encargados de solicitar a Botticelli “El nacimiento de Venus”. Esta corriente empezó a extenderse por toda Europa teniendo como guía las construcciones artísticas italianas. Una de las características más importantes de este periodo es el surgimiento del artista como individuo concreto, durante el Medioevo los artistas jamás firmaban sus obras. Pero a partir del siglo XV, y con la influencia del humanismo y la exaltación del hombre como individuo, los artistas comienzan a tener nombres y a ser reconocidos. El arte del Cuattrocento está cargado de religiosidad, las pinturas y esculturas apuntan, en su mayoría, a adornar las iglesias y catedrales, pero se distingue del arte medieval por su estilo más humano en los personajes sagrados para acercar a los fieles a aquellas figuras. Así puede encontrarse una gran escultura de David, el rey bíblico, que aunque tiene los rasgos característicos de la época clásica que buscaban mostrar la belleza del cuerpo (muy distinto a lo que podría haber sido el David real), mantiene su inspiración en la temática santa.

El nacimiento de Venus - Botticelli
David (c. 1501-1504) por Miguel Ángel.

Pero hubo un artista que fue más allá del arte bíblico o inspirado en temas sacros. Sandro Botticelli se encargó de resucitar el espíritu “pagano” que había subsistido a duras penas en algunas regiones. Y que existía principalmente en los territorios de la actual Italia, herederos directos del legado artístico de las civilizaciones clásicas. Botticelli, toma un mito Griego para esta pintura, más exactamente, extraído de los escritos de Homero. Sin embargo, en este prematuro “Quatroccento” en el que fue pintado “El Nacimiento de Venus”, aún subsisten rezagos del estilo Gótico de finales de la Edad Media. Botticelli aún se apoya en ciertos rasgos de dicho estilo aunque la temática es claramente renacentista. Por ejemplo, la exhibición del cuerpo humano, rasgo típico de su época, hasta entonces jamás había sido hecha obra alguna en la que se mostrara el cuerpo de la mujer.

El nacimiento de Venus - Botticelli

Autorretrato (c.1475) por Sandro Botticelli

(Detalle de “La adoración de los Magos”)

Aunque Botticelli realizó innumerables obras de carácter religioso que eran más acordes a la época, las obras más sobresalientes tuvieron una temática pagana, es decir, basada en los cánones de la antigüedad greco romana.

Pero fue gracias a la “Adoración de los magos”, pintada en 1475, que Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi (apodado Sandro Botticelli) llamó la atención de la familia Medici, para quienes pintó muchas de las obras que lo harían reconocido. Desde su nacimiento en Florencia (1445) Botticelli estudió junto a grandes pintores del Renacimiento, incluso llegando a compartir un taller con Leonardo da Vinci. En el año 1472 ingresó al gremio de pintores “Compañía de San Lucas” y a partir de entonces su fama no hizo más que incrementarse: Fue convocado para pintar un mural en la catedral de la ciudad de Pisa, realizó tres obras de la Capilla Sixtina, pintó frescos en la villa de Lorenzo El Magnífico y fue uno de los que trabajó en la fachada de la catedral de Florencia.

Es extraño ver, como un hombre tan reconocido, cayó en la pobreza al final de sus días. Murió el 17 de mayo de 1510, dejando entre 150 y 180 obras, algunas de las cuales se perdieron a lo largo de la historia. Numerosas obras religiosas evocan una época que marcó para siempre el arte, contrastando con otras grandes composiciones mitológicas y “profanas”. También ha dejado retratos de sus mecenas aunque no resaltan por su belleza como sus otras obras.

Pero “El nacimiento de Venus” sigue sobre el podio de las obras más famosas de todos los tiempos, no solo por su hermosura y magnificencia, sino también porque fue la primera obra que mostraba el cuerpo de una mujer desnuda. Hasta entonces sólo se había retratado a Eva mostrando su cuerpo, representando los sucesos de Génesis, mostrándola en vergüenza por el pecado cometido. Esta pintura quiebra totalmente con este hecho: Muestra una mujer desnuda pero radiante y bella, exaltando las virtudes del cuerpo femenino. Cambiando la religiosidad dominante por un tema herético sobre un mito griego. Era de esperarse: Sandro Botticelli era uno de los más conocidos intérpretes del neoplatonismo de su época, además de combinar el cristianismo religioso con los mitos clásicos, combinó su creatividad con los textos varios sobre las leyendas griegas, ya que ninguna de sus obras se basan directamente en los textos, sino que representan momentos que están implícitos. Quizás en esto se basa la grandeza de este pintor: En ser una de las mentes que estuvo en el momento indicado para transformar el arte y el pensamiento de la humanidad para siempre.

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