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El misterio de la Camara del Ambar, tesoro de los zares


El misterio de la Camara del Ambar, tesoro de los zares

El misterio de la Camara del Ambar, tesoro de los zares

La pista de la Cámara de Ámbar se perdió en Kaliningrado

El misterio de la Camara del Ambar, tesoro de los zares



La mítica Cámara de Ámbar, uno de los botines de guerra más valiosos del siglo XX, y desaparecida durante la Segunda Guerra Mundial, fue dividida en trozos en Kalinigrado, por lo tanto, es muy poco probable su completa recuperación, constató recientemente una conferencia de expertos en Moscú.

“Me dedico a buscar las obras de arte desaparecidas desde hace muchos años. Puedo afirmar que todos objetos voluminosos que llegaban a Köningsberg se dividían en trozos”, subrayó Avenir Ovsiánov, experto del Centro Científico de Protección de Monumentos de Kaliningrado en el evento organizado por Ria Novosti.

Köningsberg, rebautizado Kalinigrado después de la Segunda Guerra Mundial, es el punto de partida de todas las hipótesis sobre la ubicación de la Cámara de Ámbar. En el antiguo Palacio Real de la ciudad, los nazis organizaron un punto de distribución de obras de arte provenientes de los saqueos sistemáticos de los museos y palacios de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.

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Detalle del decoro de la nueva Cámara de Ámbar

En 1944 los nazis decidieron poner fin al pillaje que sus tropas realizaban en el palacio de Catalina, en la ciudad de Pushkin de las afueras del entonces Leningrado, y llevar la mítica sala a Alemania. Y ahí se pierde su pista y empieza el misterio.

En los últimos siete decenios y a pesar de las continuas decepciones, los cazatesoros no se cansan de verificar una y otra vez todos los posibles paraderos de la Cámara de Ámbar, uno de los mayores tesoros de la Rusia zarista. En la búsqueda participan no solo historiadores o trabajadores de museos sino también clarividentes y magos. Todos los años se publican nuevos libros que pretenden indicar con precisión la ubicación de los preciosos paneles de ámbar. Sin embargo, los especialistas retienen tan solo unas cuantas hipótesis.

La primera, la más triste, consiste en que la Cámara hecha del ámbar, altamente inflamable, ardió entera en el incendio que asoló el Palacio a finales de 1944 o durante los bombardeos aliados. Sin embargo, los testigos de aquellos acontecimientos afirman que el fuego destruyó tan solo tres mosaicos y los alemanes consiguieron salvar la mayor parte del tesoro.

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Las obras de restauración la Cámara de Ámbar duraron más de 20 años

El resto de las versiones son más optimistas. Algunos piensan que los nazis consiguieron trasladar la Cámara de Ámbar a Polonia o Alemania. Otros creen que los paneles fueron cargados en un barco que luego se fue a pique y ahora se encuentra en el fondo del mar Báltico. Otros más incluso llegan a afirmar que la sala entera se encuentra en Estados Unidos. Los especialistas, no obstante, prefieren otra versión, reveló Avenir Ovsiánov. La mayoría de ellos estiman que la Cámara de Ámbar no salió de la región de Kaliningrado y sigue escondida en uno de sus numerosos túneles subterráneos.

Sin embargo, incluso si la Cámara existe, es muy probable que con el paso del tiempo se redujo a fragmentos: el ámbar millonario seguirá intacto pero el adhesivo que unía las piezas se habrá desecado dejando caer todo el conjunto, opinan los expertos.

Incluso así la Cámara, hoy en día, costaría decenas de millones de dólares. Parece mucho, pero en el siglo XVIII, cuando se creó, valía todavía más, puesto que en aquellos tiempos el ámbar era raro y costaba unas doce veces más que el oro.

La Cámara de Ámbar, joya de los zares y uno de los más grandes secretos del siglo XX, se realizó en Prusia y en 1716 fue regalada al emperador Pedro el Grande por el rey Federico Guillermo. Los sucesores del emperador ruso ampliaron y restauraron numerosas veces la hermosa pieza que en los tiempos de Catalina la Grande se convirtió en una suntuosa sala de ciento veinte metros cuadrados con paredes y mobiliario hechos de ámbar y con cuatro mosaicos florentinos de piedras semipreciosas.

El complejo se instaló en el palacio de Catalina en Tsarskoye Seló, el nombre antiguo de la ciudad de Pushkin, y permaneció allí hasta la ocupación alemana de la localidad durante la Segunda Guerra Mundial.

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El mosaico florentino “Olor y tacto” hallado en Alemania en 1997 y restituido a Rusia

Desde entonces, se pudieron encontrar tan solo unos cuantos objetos que decoraban la Cámara, como una cómoda o un pequeño mosaico hallado en Alemania en 1997 y restituido a Rusia.

Aunque el destino de la Cámara de Ámbar sigue desconocido, hoy en día tenemos la posibilidad de admirar este tesoro en su integridad. En 2003 se inauguró su réplica en el Palacio de Catalina. Durante las obras, comenzadas en 1979, se emplearon seis toneladas de ámbar.

A pesar de que los artistas modernos se podían guiar solamente por antiguos dibujos y fotografías en blanco y negro consiguieron recrear los paneles en todo su esplendor. Lo demostró el ya mencionado pequeño mosaico encontrado en Alemania. En el momento de su llegada a Rusia los talladores ya había realizado su copia que resultó ser casi idéntica al original.

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Fotografía de la Cámara de Ámbar hecha antes de la Segunda Guerra Mundial

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