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El mes de la patria, Trump, Paquete Económico: más de menos

Cómo calificar a septiembre: el mes de la patria, de la independencia, de los niños héroes o el mes de la traición? Usted me dirá querido lector.

Quien quiera revisar mis escritos en este medio se podrá percatar de que al principio pensé que la administración de Enrique Peña Nieto iba por buen camino, no solamente porque Peña Nieto era, a mi juicio, el menos malo de los candidatos de ese entonces a la presidencia, sino porque en su primer año pudo llevar a cabo, dentro del pacto por México, las reformas estructurales que el país pedía a gritos. Sin embargo, a partir del segundo año, las decisiones políticas y de política económica empezaron a ser malas o a quedarse cortas, dando muestras de que los elementos más nefastos de nuestra historia continuaban: corrupción, impunidad e ineptitud. Poco a poco, de manera inexorable, las decisiones de política económica dejaron de ser menos para mejorar el bienestar general, y de ser más para favorecer los intereses a los cercanos al poder.

Las decisiones y acontecimientos durante Septiembre, nuestro mes patrio, más que hacernos enojar, nos han puesto tristes porque ejemplificaron la frivolidad y falta de patriotismo de la administración actual. La invitación de venir a México de su archienemigo, Donald Trump, se puede calificar –de manera optimista– como error de visión política, lo que en realidad pensadores y analistas califican como una gran traición. Ese acontecimiento le ha dado el tinte al mes de la patria, lo que tradicionalmente se podría considerar como el día del Presidente, ahora se considera –con justa razón– como el día de la traición a México.

Lo dicho por el Presidente Peña Nieto –en el marco de la inauguración de un ecoparque en la ciudad de Zacatecas– de que “Llegará el momento en que se entienda el porqué de mis decisiones…”, me hizo pensar en lo que Albert Einstein dijo una vez: “Si no puedes explicar algo de forma sencilla, es que ni tú mismo lo has entendido lo suficiente.”

Lo triste del caso es que la traición no terminó ahí, sino que continuó con (1) la presentación de su cuarto informe de gobierno, no como una rendición de cuentas ante la nación, sino como único participante en un concurso de popularidad ante un grupo de jóvenes lambiscones; (2) el nombramiento de su cuate y operador político, Luis Enrique Miranda, de Secretario de Sedesol con la supuesta misión de “reducir la pobreza,” cargo para el cual no tiene preparación o experiencia alguna, lo nombró para usar los recursos de Sedesol con fines políticos, no para ayudar a los pobres… el tocayo de EPN seguirá siendo su operador político, pero ahora lo hará desde la Sedesol, y (3) la revelación de un paquete económico, diseñado para hacer política más que economía.

El paquete económico presenta un fuerte recorte al gasto de capital mientras que mantiene básicamente constante el gasto corriente. El 92 por ciento de la reducción del gasto de capital corresponde a la inversión física, la cual tradicionalmente detona empleos, ingresos y crecimiento económico. Aun cuando el gasto corriente disminuye algo menos que el 4 por ciento, los servicios personales de los burócratas aumentan 0.3 por ciento.

Los cálculos del gobierno se hacen con base en dos supuestos contradictorios, por un lado suponen un crecimiento económico para el país de 2.5 por ciento en el 2017, pero de manera mágica estiman que los ingresos tributarios aumentarán casi cuatro veces la tasa de crecimiento, 9.7 por ciento, lo cual es contradictorio e irreal

En efecto, sólo puede haber aumentos en los ingresos impositivos cuando aumenta la eficacia en la recaudación y/o cuando aumenta el crecimiento económico. Empero, si algo nos puede decir la historia es que nuestra eficiencia para cobrar impuestos en México es muy baja. Los aumentos en la recaudación fiscal tendrían que venir del aumento en el crecimiento económico, de lo contrario, tratar de cobrar más a los que actualmente más pagan, a los causantes cautivos, reducirá el crecimiento económico aún más. En pocas palabras, el gasto corriente se financiará no con ingresos corrientes, sino con más deuda pública…

Hay dos tipos de detonantes para el crecimiento económico, los positivos y los negativos.

Dentro de los conceptos positivos para el crecimiento están: 1) cobrar menos impuestos a la inversión y ahorro privado promueve más el crecimiento que utilizar esos recursos para hacer inversión pública… en otras palabras, la inversión en manos de los privados genera más crecimiento en los ingresos y empleos de la nación que la misma cantidad en manos del sector público (esto no es algo que yo esté diciendo, es algo probado por la historia y se sigue probando en el día a día del devenir económico); 2) un aumento en el gasto de capital es mejor que un incremento en el gasto corriente; 3) una reducción en los impuestos genera más crecimiento que un aumento… esto quiere decir que el gasto e inversión privado son mejores para la economía que el gasto e inversión del gobierno (esto no es una opinión ideológica, es simplemente una observación real… los empresarios y trabajadores privados generan más riqueza que los burócratas).

Hoy en día solamente los políticos populistas y supuestamente de izquierda promueven las fórmulas contrarias al mejoramiento del bienestar de las grandes mayorías…

La primera lección que aprende un economista es que la escasez domina todo, porque no hay suficiente de todo para satisfacer las necesidades de todos. Sin embargo, la primera lección que aprende un político es olvidarse de la primera lección de los economistas…

¿Qué piensas querido lector: ha sido septiembre el mes de la patria, de los niños héroes, de la independencia o el mes de las traiciones…?

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