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El malabarista ignorado

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El malabarista ignorado

Renzo Motta, más conocido como “Picadita”, es un ciudadano peruano que hace malabarismo con la pelota en los entretiempos de los partidos de Cerro Porteño (Paraguay). Desde hace cinco meses intenta que la APF le otorgue permiso, pero asegura que lo ignoran.

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“Yo no sé, hermano, por qué la Asociación de Paraguay me la hace tan difícil. Si yo cumplo con todos los requisitos, voy recorriendo los países mostrando mi arte y nunca tuve tantos problemas como en Paraguay… La verdad, no sé la razón, creo que me quieren cobrar”, dijo don Renzo, en contacto telefónico con ABC Color, compungido. Pero Renzo es Renzo solamente en su cédula de identidad. Para todo el mundo, para sus amigos, familiares y público que lo ve cada domingo, él es “Picadita”, el malabarista que ingresa en los partidos de Cerro Porteño -en el entretiempo- para mostrar su arte con el balón, haciendo jueguitos.

“Picadita” llegó a nuestro país hace siete meses con la intención de mostrarse, principalmente en los partidos de fútbol. Después de recorrer canchas de menores categorías, tanto en Intermedia como en las divisiones de ascenso, “Picadita” entendió que llegó la hora de mostrarse ante el gran público paraguayo, por lo que decidió recurrir a la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), con el objetivo de obtener los permisos correspondientes. “Yo creí que no iba a tener problemas, como en Argentina, en Perú, o en Colombia, en donde no tuve inconvenientes” señaló Motta.

Sin embargo, en la APF -la misma que permitió que el candidato colorado, Arnaldo Samaniego realice un spot publicitario, utilizando el estadio Defensores del Chaco para su campaña política- el artista peruano no encontró respuestas, a pesar de insistir durante cinco meses. “Me fui muchísimas veces a pedir permiso, pero me tiraban de una oficina a otra. Muchas veces sentí que hasta se burlaban de mí, pero igual insistía. Yo sólo buscaba que me autoricen a hacer mi malabarismo en los partidos” dijo.

El malabarista ignorado

Cuando llegó al país, “Picadita” encontró en el Deportivo Capiatá el primer club que le abrió las puertas, pero no pudo mostrarse mucho allí por razones ajenas a su voluntad. “Toda la dirigencia y los jugadores se portaron muy bien conmigo en el Deportivo, son muy buena gente. Con ellos ya empecé a conocer más el mundo de los clubes aquí en Paraguay”, dijo Motta. Su primera aparición en Paraguay fue justamente en la Cancha de Capiatá, en el entretiempo del partido de la selección paraguaya Sub 17 contra Brasil.

EL INCIDENTE DEL DEFENSORES

El pasado 13 de setiembre, Cerro jugó contra Sol de América en uno de los partidos claves para el Azulgrana para seguir en la lucha del campeonato Clausura. Ese día, “Picadita” fue sacado de la cancha por el Comisario Alberto Quiñónez, que -tras sacarlo al malabarista- provocó a los hinchas azulgranas que estaban en Preferencias, lo que le valió posteriormente ser separado de su cargo. “Salí llorando, porque yo no estaba haciendo nada malo ni molestaba a nadie”, indicó “Picadita”. Recordó que era la segunda vez que pudo ingresar al Estadio Defensores del Chaco, acompañando a la comitiva de Cerro Porteño.

“Cuando llegué me hablaron de Cerro y, después de unos meses, me fui a presentarme. Primero aparecí en los partidos de Futsal y luego me dijeron que tenía que estar en los partidos de Primera de fútbol profesional, que era -desde un principio- mi objetivo”, señaló el malabarista. Recordó que empezó a aparecer en los entrenamientos del club y se hizo amigos de todos, desde los directivos hasta los trabajadores que están en la cancha de Cerro. “Prácticamente me uní al equipo de utilería gracias a que fueron siempre muy generosos conmigo. Fue así que entré a dar mi primer show en el entretiempo, fue contra Santaní en el Defensores. Me aplaudieron muchísimo y fue impresionante”, aseguró.

Sin embargo, todo cambió para el siguiente partido -que fue contra Sol de América-, también en el Defensores, el día de su “expulsión”. Según Motta, él se disponía a realizar su malabarismo hasta que vino alguien de la organización -presume, era el veedor- del partido y le pidió que salga de la cancha. “Le expliqué que vengo con la utilería de Cerro, que los jugadores y cuerpo técnico me quieren, que ya pedí mil veces permiso a la APF pero no quiso saber nada. Me dijo que a él no le importaba si era invitado de Zapag (Juan José, presidente de Cerro) o no, y que tenía que abandonar de inmediato la cancha. Fue realmente muy triste”, rememoró “Picadita”.

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Dijo que ,después del incidente, los propios jugadores de Cerro -entre ellos Víctor Hugo Marecos y Blas Cáceres- intercedieron por él para que pueda entrar de vuelta en la cancha para seguir con su arte, pero que fue un momento realmente complicado para él.

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