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El llanto de Cristina y el reclamo de lealtad no alcanzaron

ELECCIONES 2015. La charla en Olivos fue intensa. La Presidenta recordó a Kirchner pero Randazzo se negó a ir a la gobernación.

El llanto de Cristina y el reclamo de lealtad no alcanzaron

Distintos funcionarios del Gobierno le venían pidiendo que se bajara a Provincia hace días e insinuando que Daniel Scioli era el elegido de la Presidenta. Pero Florencio Randazzo se negaba a aceptar esa realidad y no daba el brazo a torcer con su candidatura (ver pág. 5). La Presidenta dio entonces la orden de acelerar los tiempos y acabar de cuajo con las internas. El ministro se enteró al mismo tiempo que el resto del país del anuncio de Daniel Scioli por TV acerca de que Carlos Zannini sería su compañero de fórmula. Era el final de su sueño presidencial.

Anteayer fue a la Quinta de Olivos con su renuncia al gabinete en mano. Conversó con Cristina durante cerca de una hora y media. La primera parte a solas. Después se sumó Carlos Zannini, según pudo reconstruir Clarín de fuentes del Gobierno.

No hubo gritos. Pero Cristina evocó a Néstor Kirchner, le exigió lealtad con el proyecto y le pidió que fuese candidato a gobernador bonaerense. Le ofreció de todo: amplias libertades para completar la lista de legisladores y conseguir del Congreso una suerte de nuevo fondo del conurbano, para darle cierta autonomía a las siempre al límite finanzas provinciales.

Randazzo se atrincheró en sus críticas a Scioli, recordó que Máximo Kirchner y el propio Zannini lo habían impulsado a la carrera presidencial. Esgrimió que no tenía retorno. En un momento, Cristina lloró. Pero terminó aceptando su decisión y le pidió que se quedara en su cargo hasta el 10 de diciembre.

Randazzo se marchó a su casa en City Bell. A las 21.30 llamó a su más íntimos y les comunicó su decisión, pero les prohibió hablar del tema. Con su equipo de prensa, redactó la carta que difundió en la mañana de ayer.

Los principales funcionarios en las distintas áreas del Ministerio de Interior y Transporte se dedicaron ayer a reunir a sus respectivos equipos y levantarles el ánimo. Trataron de llevar optimismo con la promesa de que el trabajo seguirá hasta diciembre. Pero ni ellos están seguros. “Lo más probable es que después de las PASO nos empiecen a cascotear y nos hagan circular por Comodoro Py”, vaticinaba ayer un estrecho colaborador del ministro. “La Cámpora se va a querer quedar con los trenes. Hay que ver si llegamos a octubre”, se alarmaba.

Randazzo siempre mantuvo una relación tirante con el resto del gabinete y con el cristinismo. Lo acusan de “individualista” y de privilegiar su proyecto personal. En el equipo del ministro replican que La Cámpora “tranzó con Scioli porque cree que con (Carlos) Zannini lo van a manejar sin problemas”.

“Hice click. Hasta acá llegué”, se desahogaba ayer ante sus íntimos el funcionario que se encargó de los documentos y los trenes en los últimos años. Dice que quiere “pasar más tiempo con sus hijos”.

“Estamos más solos que Boudou en el día del amigo”, era la broma que circulaba ayer en los chats telefónicos del equipo de Randazzo, que pasó el día en su despacho de Balcarce 50.

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