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El ingeniero de la NASA que inventó la pistola de agua

El ingeniero de la NASA que inventó la pistola de agua

El ingeniero de la NASA que inventó la pistola de agua más poderosa del mundo y se hizo multimillonario

En 1990 el invento de Lonnie Johnson llegó a las jugueterías y al año siguiente vendió 20 millones de productos; “No me compré un yate ni nada de eso. Gasté el dinero en construir unas instalaciones científicas en las que trabajan unas 30 personas”

El ingeniero de la NASA que inventó la pistola de agua



Lonnie Johnson creció en Mobile, Alabama, en la década de 1960. Su talento para la ingeniería era tal que llegó a trabajar para la NASA y ayudó a probar el primer avión indetectable por radar. Sin embargo, el invento que lo hizo millonario fue una pistola de agua: la súper poderosa Super Soaker, como explica en este texto que narra en primera persona.

Siempre me gustó jugar con cosas. Todo empezó con mi padre. Él me dio mi primera lección de electricidad, explicándome que se necesitan dos cables para que circule la corriente eléctrica, uno para que entren los electrones y el otro para que salgan y me enseñó cómo reparar planchas y lámparas y cosas por el estilo.

Los niños del barrio empezaron a llamarme “El Profesor”. Teníamos pequeños proyectos y yo era el cabecilla.

En mi último año de secundaria, construí un robot y lo presenté a una feria de ingeniería juvenil. El robot se llamaba Linex, tenía un metro de alto, sus hombros podían rotar y tenía dos brazos con codos y muñecas que giraban.

El ingeniero de la NASA que inventó la pistola de agua

Linex y yo quedamos primeros en la feria científica y yo conseguí una beca en las Fuerzas Aéreas y otra de matemáticas en la Universidad Tuskegee.

Terminé la carrera en ingeniería mecánica y me gradué con una maestría en ingeniería nuclear.

En 1975, me llamaron de las Fuerzas Aéreas para estudiar las lanzadoras espaciales que funcionaban con energía nuclear.

Lo que hacíamos es dar apoyo técnico para las recomendaciones de lanzamiento que se enviaban luego al presidente.

Tras presentar un análisis que identificaba un posible fallo que la NASA no había detectado, me invitaron a participar en la Misión Galileo, la nave no tripulada enviada para estudiar Júpiter y sus lunas.

Así que en 1982 tenía un trabajo divertido con todas esas naves espaciales en Pasadena, California, pero durante todo ese tiempo yo seguí jugando con mis propias ideas. En ese momento, estaba experimentando con un nuevo tipo de sistema de refrigeración que utiliza agua en lugar de los CFCs (clorofluorocarbonos) que destruían la capa de ozono.



Una tarde, construí una boca de manguera y la conecté con el lavabo del baño, donde estaba haciendo algunos experimentos. Salió un potente chorro de agua a través del lavabo. ¡Y de ahí saqué la idea de lo divertida que sería una pistola de agua que fuera potente! Pero todavía tenían que pasar meses hasta que empezara a hacer algo con esa idea.

Fuerzas Aéreas

Me volví a unir a las Fuerzas Aéreas y trasladé a mi familia conmigo a una base militar en Nebraska. Me convertí en el primer ingeniero del Comando Aéreo Estratégico, responsable de identificar objetivos nucleares, dedicado a probar el B-2 Bomber, el bombardero furtivo.

Entonces me puse a fabricar partes de la pistola de agua de plástico con un pequeño torno y una máquina fresadora en el sótano de mi casa. Realmente no sabía si la magia que tenía en mi cabeza se iba a materializar hasta que todas las partes estuvieran juntas y yo pudiera accionar el gatillo.

Le di la pistola de plástico a mi hija de siete años, Aneka, y observé cómo la utilizaba para jugar con los otros niños de la base. No podían ni acercarse a ella con sus pequeñas pistolitas de chorro. Pronto me di cuenta de que mi prototipo de pistola de agua era excelente para romper el hielo en las reuniones sociales.

Me la llevé a un picnic de las Fuerzas Aéreas un día y un oficial superior, un mayor, la vio y dijo: “¿Qué es eso que tienes ahí, Johnson? Y le dije: “Es mi pistola de agua, señor”. Y me contestó que tenía un aspecto muy raro. “¿Funciona?”, preguntó.

Así que me di la vuelta y le disparé justo entre los ojos. Tras lo cual el picnic se acabó: todo el mundo empezó a lanzar vasos de agua, de cerveza.

Alianza

Mi idea inicial fue fabricar la pistola yo mismo. Una fábrica me dijo que costaría US$200.000 sacar las primeras 1.000 pistolas de la línea de producción.

Yo no tenía US$200.000, así que me di cuenta de que tenía que entrar en una asociación estratégica con una empresa de juguetes.

Empezaron entonces siete años de frustración y comienzos falsos. Pero sé qué pasa conmigo, nunca se me ha dado bien renunciar.

La pistola llegó a las tiendas de juguetes en 1990

El ingeniero de la NASA que inventó la pistola de agua

El ingeniero de la NASA que inventó la pistola de agua

Luego, en febrero de 1989, estaba caminando por la Feria Internacional de Juguetes de Estados Unidos, en Nueva York, la más grande del mundo, cuando encontré una empresa llamada Larami.

En aquel momento eran vendedores de imitaciones: veían lo que hacían las grandes empresas de juguetes y los que tenían anuncios en televisión, hacían copias baratas y así se apoderaban del 10% del mercado.

En la feria el vicepresidente de la empresa me dijo que la idea de una pistola de agua de gran alcance era interesante.

“No puedo revisar el producto aquí, pero si alguna vez pasas por Filadelfia, donde está nuestra sede, estaré encantado de hablar contigo”.

“Ok, fenomenal”, dije. Pero mientras me daba la vuelta para irme, me llamó y dijo: “Por cierto, no hagas un viaje especial para eso”.