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El holocausto secreto de Hitler del que nadie habla

El holocausto secreto de Hitler del que nadie habla
Así era ser negro en la alemania nazi
El holocausto secreto de Hitler del que nadie habla

Dicen que la historia siempre la escriben los vencedores. Pero más allá de las frases lapidarias y reduccionistas, hay historias que nunca escriben ni los vencedores ni los perdedores.

Después de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, cada 27 de enero se conmemora en el Holocausto a las víctimas judías del racismo nazi, con algunas pequeñas menciones a las víctimas gitanas. Sin embargo, nada se dice, de manera pública, de las víctimas negras.

Los vencedores se olvidan de que los negros —aunque en dimensiones mucho menores— también fueron perseguidos y aniquilados por los nazis solo por el color de su piel. Y esta desmemoria se produce a pesar de que los negros también combatieron y ganaron la guerra.

Ellos jamás han podido escribir su historia: la del holocausto negro de Hitler.

En 1933 la comunidad negra en Alemania se contaba en unos pocos miles. Aunque no existen estadísticas oficiales, se conoce la presencia de ciudadanos negros, procedentes de las colonias alemanas, que llegaron a la metrópolis después de que los territorios alemanes africanos fueran ocupados por las potencias vencedoras. Otra parte de la comunidad negra es la que se formó a raíz de matrimonios entre tropas coloniales francesas con mujeres del Rin, región que fue anexionada por Alemania en el inicio de la guerra.

El holocausto secreto de Hitler del que nadie habla

A pesar de que no hubo una aniquilación sistemática y planificada, estas eran las condiciones a las que se tuvieron que enfrentar:

– No podían ejercer ningún activismo político y social. En 1933 había decenas de negros que formaban parte de agrupaciones comunistas y antirracistas que fueron disueltas. Y los negros, en particular, no podían participar de ninguna otra actividad pública.
-Los negros no tenían ciudadanía ni pasaporte alemán. En el marco de las leyes de Nuremberg de 1935, que regularon que los judíos dejaran de tener ciudadanía alemana y que no se pudieran casar o tener relaciones sexuales con gente de sangre alemana, se incluyó a los negros posteriormente. Se les consideraba portadores de “sangre ajena” y eran denominados “negros sin estado”.
– En 1941, los niños negros fueron expulsados de las escuelas públicas. No podían acceder a la universidad ni a formaciones profesionales.
-Los negros no podían trabajar en empleos regulares. Eran reclutados para trabajos forzosos bajo el título de “trabajadores extranjeros” a cambio de salarios básicos. Otra fuente de ingresos para los negros era participar en las películas de propaganda nazi destinada a las colonias africanas. En muchas de ellas se les denigraba.
-Los matrimonios existentes entre negros alemanes y alemanes blancos eran acosados hasta su separación por el miedo a la polución de la raza. Cuando una mujer blanca estaba embarazada de un negro, se esterilizaba al varón negro sin su consentimiento. También hay documentos que prueban la esterilización forzada de 400 niños negros de la región del Rin (descendientes de tropas coloniales francesas). Estos niños también fueron tratados como proscritos por el régimen.

El holocausto secreto de Hitler del que nadie habla

Junto a estas privaciones de derechos y persecuciones, están documentados diferentes casos de internamiento de negros en campos de concentración (al menos 20) y crímenes racistas a manos de las SS contra ciudadanos negros, como el caso del asesinato del bailarín Hilarious (Lari) Gilges.

En el pasado de Alemania, la convivencia multicultural ha sido una asignatura pendiente. Historiadores como Eve Rosenhaft señalan que la actual apertura de las instituciones del Gobierno alemán a los refugiados podría ser un una manera de restituir la discriminación racial que el país practicó durante el nazismo.

Sin embargo, la desmemoria de las propias potencias vencedoras hacia las víctimas negras plantea otro debate. Un debate no centrado en Alemania sino en países como EEUU y Francia, donde el racismo todavía permanece, de manera velada y complaciente. Aunque las leyes dan los mismos derechos a los negros que a los blancos, en la práctica, la mentalidad racista sigue profundamente arraigada hasta el punto de que los negros han sido los grandes olvidados del holocausto racista de Hitler en los países que derrotaron a Hitler.

Dicen que la historia siempre la escriben los vencedores. Pero hay historias que no las escribe nadie.

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