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El gasometro de Gral. Paz

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El gasometro de Gral. Paz

Antes, en el lugar había una pequeña laguna, donde la gente de una caballeriza cercana llevaba a sus animales para que se refrescaran y tomaran agua. Pero a fines de la década del 40 aquel paisaje bucólico cambiaría en forma drástica. Las necesidades de una ciudad en expansión obligaban cambios. Y el descampado vecino al cruce de las avenidas General Paz y De los Constituyentes se olvidó de la laguna y adoptó un elemento que se mantiene como uno de los símbolos de otro Buenos Aires: el gigantesco tanque de gas, ése al que todos, simplemente, llaman “gasómetro”.

Empezaron a construirlo en 1949 sobre terrenos del partido de San Martín, en el límite entre la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. El trabajo estuvo a cargo de la empresa alemana MAN y todas sus partes fueron traídas en barco desde Europa. Son 2.256 paños de chapa envolvente (cada uno mide 80 centímetros de alto por 7,10 metros de largo) y fueron ensamblados por técnicos y personal también llegados de Alemania. Los paneles estaban hechos con tanta precisión que tenían los agujeros para la posición exacta. Y más: la construcción no tiene soldaduras, se armó con remaches en caliente.

El gasometro de Gral. Paz

La estructura tiene 24 vigas verticales hechas con hierro de perfil doble T y sujetadas con bulones, además de varios refuerzos horizontales. La altura de la mole es de 80 metros (como un edificio de unos 25 pisos) con un diámetro de 54 metros. En el techo hay un domo de 15 metros de diámetro y 3 metros de alto y el conjunto se completa con doce banderolas de vidrio armado a dos 

aguas que mide 1,90 metros de frente, por 3 de fondo y 1,20 de alto. Dentro hay un pequeño y pesado ascensor que en tres minutos llega de la base al techo. Quien elija la escalera exterior deberá subir 340 escalones.

El gasometro de Gral. Paz

La capacidad de almacenaje del gran tanque (su superficie externa se estima en más de 20 mil metros cuadrados) era de 150 mil metros cúbicos de gas. Ese fluido se obtenía en la llamada Usina Corrales (estaba en Amancio Alcorta y Luna, en Parque Patricios) quemando carbón de coque. Luego, ese gas iba por cañerías hasta el “gasómetro” de General Paz y Constituyentes. El llenado se hacía de noche y durante el día se distribuía a la red domiciliaria. Ese gas era muy caro: la concesión la tenían compañías inglesas que importaban el coque desde Inglaterra. Y los costos subieron mucho con las dos Guerras Mundiales. Hacia 1949 la obra de un gasoducto desde Comodoro Rivadavia hasta Buenos Aires (1.605 kilómetros) marcó el fin de ese servicio y el uso del gas natural extraído de los pozos petrolíferos.

Hoy el tanque está bajo la administración de la empresa Gas Natural BAN, que se encarga de la distribución en 30 partidos de la zona Norte y Oeste cercana a la Ciudad Autónoma. Pero en el tanque ya no se almacena gas: fue desactivado a mediados de la década del 50. Ahora la parte baja la usa el sector Automotores de la empresa y otra parte se utiliza como depósito de herramientas y accesorios. El techo de esas áreas es el viejo pistón que comprimía el gas. Pesa 200 toneladas y está a 13 metros del piso sostenido por seis columnas de hierro de 24 pulgadas cada una. Todo el tanque fue repintado entre 2007 y 2008 y también se le colocaron dos paneles gigantes para poner publicidad. Entre 1970 y 1980, la empresa Gas del Estado había decidido desmantelarlo, pero un accidente en el desguace de otros tanques que estaban en Floresta postergó la acción y el de San Martín quedó. Los otros se convirtieron en recuerdo, en especial uno que estaba cerca de la vieja cancha de San Lorenzo, en la zona de la avenida La Plata, entre Inclán y Las Casas. Fue el que le dio nombre el estadio: siempre lo llamaron “el Gasómetro”. Pero esa es otra historia.

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