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El estornudo y la tos, pasa y escupí ese catarro…

Buenas tardes, hoy les traigo el porque de algo que nos sucede a menudo y no sabemos porque ostias a todo gas nos pasa.

¿Qué es el estornudo?

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El estornudo es un mecanismo reflejo mediante el cual se expulsa aire de los pulmones por la nariz, y a veces también por la boca, de una forma violenta e incontrolable.

En este proceso el aire sale a una velocidad de hasta 160 km/h y las partículas que se expulsan se distribuyen por un área similar a la de una habitación.

Este reflejo se desencadena por la irritación de la mucosa nasal, debido al contacto con ella de partículas extrañas de todo tipo (polvo, polen, picantes, etc.) o a la acción de los microorganismos cuando existe infección de las vías respiratorias superiores.

El objeto del estornudo es expulsar estas partículas que provocan la irritación de las vías nasales, por lo que se trata de uno de los numerosos mecanismos de defensa del organismo.

¿Cuál es el mecanismo del estornudo?

Al tratarse de una acción refleja, el estornudo está controlado por el Sistema Nervioso Parasimpático, parte de nuestro Sistema Nervioso Autónomo (aquél que regula de forma inconsciente y automática el funcionamiento de nuestro cuerpo).

Cuando los nervios situados en la mucosa nasal se estimulan por la irritación de la misma, envían una señal a los centros de control de los actos involuntarios, situados en el bulbo raquídeo y el tronco cerebral.

Estos centros nerviosos desencadenan todas las acciones necesarias para producir un estornudo, que son las siguientes:

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– Se inicia con una inspiración muy profunda, en la que se inhalan del orden de 2,5 litros de aire.

– Enseguida, se cierra la epiglotis y se tensan las cuerdas vocales, para impedir que salga el aire.

– En tercer lugar, se produce una fuerte contracción del diafragma, los músculos intercostales y los abdominales, haciendo que la presión del aire en el interior de los pulmones se eleve notablemente.

– A continuación, se abren bruscamente la epiglotis y las cuerdas vocales, de forma que el aire a presión sale violentamente por la nariz, ya que al mismo tiempo se baja el velo del paladar (aunque si se mantiene voluntariamente la boca abierta, también se expulsará por la misma).

Curiosidades sobre el estornudo

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– Es muy difícil mantener los ojos abiertos mientras se estornuda, pues los nervios que controlan la apertura y cierre de los ojos están directamente relacionados con los que llegan a la nariz, por lo que la salida violenta de aire provoca una contracción de los músculos orbiculares y se cierran los ojos.

– También es muy complicado intentar no mover la cabeza, pues en el reflejo del estornudo también se incluye una inclinación rápida de la cabeza hacia delante, para así expulsar más eficientemente las partículas extrañas.

– El libro Guiness de los récords explica que el ataque de estornudos continuados más prolongado que se conoce tuvo una duración de cerca de tres años (!).

– Aguantar un estornudo no es una buena idea, ya que los microorganismos que deberían ser expulsados se quedarán en las vías respiratorias e incluso podrían pasar al oído, provocando una infección.

– Estornudar de forma violenta y aparatosa tampoco es recomendable, ya que, aparte de mostrar escasa educación, podría llegar a producirse una dilatación en las cuerdas vocales que puede ser bastante molesta durante unos días.

– A lo largo de la historia han existido costumbres diversas a la hora de responder a la persona que estornuda, generalmente por considerar que es un mal augurio o síntoma de enfermedad. Así, los griegos decían “vive!”, los romanos “salve!” o los cristianos “Jesús!”.

¿Qué es la tos?

La tos es un mecanismo reflejo que se desencadena para limpiar y desatascar las vías respiratorias, desde la laringe hasta los bronquios más pequeños.

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Al toser tratamos de eliminar las partículas (polvo, polen, microorganismos, etc.) que penetran en las vías respiratorias suspendidas del aire. También se intenta liberar los conductos respiratorios de un exceso de mucosidad, que puede dificultar la entrada de aire hacia los pulmones.

Por tanto, se trata de un mecanismo de limpieza, que ocurre cada cierto tiempo en todas las personas, aunque es más frecuente en situaciones especiales, en las cuales la mucosa respiratoria se irrita.

Aunque es un acto reflejo, la tos puede ser provocada y controlada por la voluntad, aunque en ocasiones es imposible evitarla.

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Este reflejo se desencadena de forma automática por la irritación de las vías respiratorias, donde se encuentran los llamados “receptores de la tos”, que son terminaciones nerviosas incrustadas en la pared de estos tubos. Estos receptores son especialmente abundantes en determinadas zonas, como la laringe o la bifurcación de la tráquea, que son, por tanto, extremadamente sensibles al contacto con partículas o moléculas extrañas, especialmente de aquellas que tienen un carácter cáustico ó picante.

La causa más frecuente de tos es la irritación de la mucosa respiratoria por infecciones, que dañan las células y provocan la formación de abundante mucus.

También induce a la tos la presencia de partículas de cierto tamaño sobre la mucosa o simplemente la acumulación de mucus con el tiempo, sin olvidar los efectos del tabaco, que además de irritante, deposita gran cantidad de sustancias nocivas sobre la mucosa y provoca la constricción de las vías respiratorias.

La mayoría de las afecciones respiratorias provocan tos, ya sea por irritación, acumulación de mucus o reducción del calibre de los bronquios.

¿Cuál es el mecanismo de la tos?

Una vez que los receptores de la mucosa respiratoria se han estimulado, se producen una serie de impulsos nerviosos que desencadenan la siguiente secuencia de procesos:

1º. En primer lugar, se produce una inspiración más profunda de lo habitual (se inspiran entre 2,5 y 3 litros de aire).

2º. La epiglotis y las cuerdas vocales se cierran, para impedir la salida del aire inspirado.

3º. A continuación, se contraen todos los músculos responsables de la espiración, pero sin que se llegue a expulsar el aire, ya que la laringe está cerrada.

Estas dos circunstancias provocan un importante aumento de la presión en el interior de los pulmones.

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4º. Entonces, la epiglotis y las cuerdas vocales se abren rápidamente, lo que permite que el aire encerrado a alta presión en los pulmones salga bruscamente, alcanzando una velocidad que puede ser cercana a la del sonido (340 m/s ó 1224 km/h).

Este aire a gran velocidad provoca el sonido característico de la tos, cuyo tono dependerá de las características individuales, del grado de apertura de las cuerdas vocales y de la posible inflamación de éstas por procesos infecciosos.

Además, arrastra las partículas y las mucosidades contenidas en los bronquios y la tráquea hacia el exterior.

5º. El último episodio del mecanismo de la tos es el cierre de nuevo de la epiglotis e inicio del reflejo de la deglución, de modo que todo el contenido de las vías respiratorias que ha sido arrastrado por la tos es tragado.

Este último reflejo puede ser interrumpido y hacer que voluntariamente parte del contenido expulsado llegue hasta la boca.

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