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El día que D10S ridiculizó a un rival y lo hizo explotar

El día que Maradona ridiculizó a un rival y lo hizo explotar de furia

El día que D10S ridiculizó a un rival y lo hizo explotar

A a horas de un nuevo clásico entre Real Madrid y Barcelona, un repaso por una jugada histórica del mejor jugador de todos los tiempos.

La diferencia estaba en los tiempos. Maradona jugaba como si siempre tuviera un par de segundos a su favor. Él sabía cuándo necesitaba mantener la pierna hacia arriba, a punto de patear el arco o eludir a un rival. Percibía cuándo era preciso aguantar, no actuar. Hay varias secuencias famosas que ejemplifican la descripción. Un golazo en el que dejó gateando a Ubaldo Matildo Fillol, uno de los arqueros más grandes de la historia de Argentina, en un clásico que Boca le ganó a River por 3 a 0, en 1981. Y otra secuencia que remite al próximo fin de semana. En 1983, Maradona hizo una obra de arte en un duelo entre Barcelona y Real Madrid que terminó 2 a 2.

Recibió la pelota y se encontró solo. Tenía un terreno enorme por recorrer y ningún rival enfrente. Miró al juez del línea hacia su derecha, estaba habilitado. Se enfrentó ante el arquero Agustín, que pretendía achicar un arco que, para la visión de Maradona, lucía cada vez más grande. Lo dejó en el camino con una gambeta que reflejaba su fútbol: potencia, velocidad corta y talento para engañar al rival. Cuando sólo tenía que empujarla, llegó el instinto del potrero. El tiempo se detuvo otra vez para el argentino. En vez de tocar con el arco vacío, esperó al defensor Juan José, que corría desesperado y sin demasiado criterio. El 10 lo esperó hasta el final. Cuando lo tuvo cerca, movió la pelota hacia un costado. Y su rival se estampó contra el palo. Ahí, sí, era el momento de ejecutar el pase a la red.

26 de junio de 1983. Fue una de las pocas veces en las que el público de Real Madrid aplaudió de pie a un jugador rival (años más tarde ocurriría lo mismo con Ronaldinho, otro talentoso 10). Así recordó el gol Maradona, en una entrevista al diario Olé: “Me acuerdo que me la dio Carrasco en la mitad de la cancha, eludí al arquero (Agustín), lo esperé al defensa Juan José y lo dejé pasar de largo. Se rompió los huevos contra un palo y yo la toqué adentro”.

A Juan José no le gustó nada la situación. Había sido demasiado grande la humillación. Lo sintió como un destrato. Maradona explicó cómo siguió la secuencia: “Después nos cruzamos en la mitad de la cancha y le dije ‘perdona, Juan José’. Me dijo ‘vete a tomar por culo’. Me mandó a la mierda”.