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El Día que Boca festejó dos Copas de Verano como Oficiales

Hoy, ganar una copa amistosa de verano no es sinónimo de festejar euforicamente, es una copa amistosa en el que se festeja más que nada ganar el partido.
a menos que tengas una gran sequia de titulos, como Boca en 1988, que a falta de Titulos festejo con euforia y desahogo una Copa de Oro. en Mar del Plata el 27 de Enero de 1988
El Día que Boca festejó dos Copas de Verano como Oficiales
el caso del Boca de 1988 dirigido por José Omar Pastoriza curiosamente dicha esperanza se multiplicó de una forma exponencial al tratarse de un equipo recientemente conformado o en otras palabras relativamente nuevo, por consecuente inmaduro que, paradójicamente, directa e indirectamente cargaba con la enorme presión y responsabilidad de consagrarse campeón y regalarle una alegría a un Destructor Nro. 12 que no daba una vuelta olímpica desde mediados de 1981, y que cuyas únicas celebraciones anuales en ese tiempo eran Navidad y el 31 de diciembre. Y si sumado a todo lo desarrollado líneas arriba también tenemos en cuenta que en la vereda de enfrente el legendario Club Atlético River Plate tenía en su haber seis títulos (tres internacionales), entre los que se destacan la Copa Libertadores de América y la Copa Toyota Intercontinental de Clubes, en lo que iba de década hasta ese momento, podemos afirmar que la ilusión del Boca del ’88 se disparó a niveles inconmensurables e incompresibles por el raciocinio humano.
El Día que Boca festejó dos Copas de Verano como Oficiales
El 9 de enero de 1988 el ilusionante Boca de José Omar Pastoriza debutó en la Copa de Oro MDQ empatando 2 a 2 ante Independiente en el Estadio José María Minella. Cinco días más tarde un nuevo empate con idéntico marcador, esta vez ante Racing Club, dejó al xeneize en la segunda posición del cuadrangular debido a la recordada goleada 5 a 1 que el puntero River Plate le propinó a un pobre Independiente en la segunda fecha. Pero la derrota de Racing en el Clásico de Avellaneda, cuando no, entregó el torneo al ganador del Superclásico Mundial programado para la ronda final. Para los de casaca azul con franja amarilla se trataba de una oportunidad ideal para levantar una copa, brindar y saborear un buen trago de gloria (?), mientras que lo único que divisaron los de Núñez aquella vez fue la simple ocasión de ganarle al eterno rival una vez más y obtener otro campeonato extraoficial. Ni más ni menos de lo que verdaderamente representaba aquel encuentro. La definición se dio el 27 de enero en el Estadio José María Minella, donde el equipo de Pastoriza derrotó 1 a 0 a River Plate con gol de Alfredo Graciani. De esta manera, aquella noche Boca Juniors recibió las medallas ganadoras y se consagró campeón de la Copa de Oro MDQ. Finalizado el partido los futbolistas xeneizes comenzaron a cantar y celebrar de manera eufórica para minutos después culminar con una curiosa vuelta olímpica exhibiendo el trofeo. Al otro día, los principales medios deportivos se hicieron eco de este logro que sin lugar a dudas merece el rótulo de legendario. O al menos eso quiso instalar la prensa nacional al darle tanta trascendencia a un simple cotejo amistoso. Evidentemente en el fútbol argentino cada uno festeja lo que puede.