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El día en que Messi probó suerte en River Plate

Lo cuenta Leandro Giménez. El que fue el mejor amigo del astro argentino durante su estancia en la categoría 85 ‘ de Newell’s. Tanto Leandro como Lionel soñaban día tras día con llegar a ser profesionales. Ambos formaban una pareja ofensiva demoledora, que acribillaba rivales.

Cierto día del año 2000, viajaron a Buenos Aires para probar con River Plate. Si querían aspirar a lo más alto, había que apostar por cotas más altas. Es lo lógico. No obstante, apenas tenían 12 años. No era ninguna prueba letal, a pesar de su importancia. La ilusión y las ganas se veían en sus ojos.

Eduardo Abrahamian era el encargado de aquella sección de la cantera y organizó el típico partido de prueba entre chavales que se presentaban. Fue un recital. El equipo de Messi y Giménez, a pesar de ser dos años menores, humilló a su gusto.

“Jugamos contra un selectivo de chicos que también se iban a probar y ganamos como 15 a 0. Leo hizo entre ocho y diez goles. Y Abrahamian nos dijo que nos quería fichar”- comenta Leandro.

Tras tal recital, River quiso fichar a ambos. Se produjeron los contactos. Todo estaba listo.

Sin embargo, el primer día de práctica con el equipo, Messi no apareció y Giménez quedó triste y sorprendido por su ausencia, la cual más tarde le confirmó su padre, el cual había hablado con el de Messi. Aún así, Leandro no supo nunca el motivo concreto por el cual Leo no acudió.

El día en que Messi probó suerte en River Plate

Sus caminos se separaron y mientras Leandro seguía creciendo en las categorías inferiores de River, en donde tenían a Gonzalo Higuaín como jugador potencia, Messi lo hacía ya en la Masía, superando las barreras y dificultades que en un principio su fragilidad física y baja estatura le causaron.

Pero un inesperado día, Giménez sufrió una fractura en el quinto metatarsiano de un pie. Pensó que su etapa en el fútbol tocaba a su fin, aunque siguió peleando por volver a hacerse un hueco. No se quiso operar, recayó y al final su paso por el quirófano fue obligado.

“A los 21 años ya entrenaba con la primera, pero no me quisieron hacer contrato. Me di cuenta que no iba a poder vivir del fútbol así que lo dejé y me puse a estudiar” – relata.

Actualmente Leandro Giménez tiene 28 años (como Messi) y trabaja como despachador de aduanas. R ealiza la clasificación de la mercadería, la declaración aduanera correspondiente, la confección y tramitación de los documentos requeridos para todas las operaciones de comercio exterior. No se arrepiente de la decisión tomada. Vive feliz junto a su esposa y su hija de dos años, en El Abasto; zona de la Ciudad de Buenos Aires dentro del barrio de Balvanera y parte de Once.

“Muchas veces sueño con que me vuelvo a encontrar con Leo. Es imposible, claro. Pero al menos me gustaría un día poder darle un abrazo y decirle lo orgulloso que me siento como argentino por todo lo que ha conseguido”.

Las vueltas que da la vida, piensa uno.

El día en que Messi probó suerte en River Plate

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