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El día en el que Mauricio Macri se convirtió al macrismo

El día en el que Mauricio Macri se convirtió al macrismo

Él se golpea el corazón. Ella le pasa el micrófono y lo mira pero él no puede hablar, tiene un nudo en la garganta lleno de emoción.

Él creía que era posible pero a la vez no lo creía. Se jugó todo a una intuición incierta. Pero con la fuerza de las decisiones hechas con convicción. Cuando todo esto empezaba miró a su alrededor y vio esperanza pero también vio resignación. Se preocupó y se ocupó. Puso un norte y pidió compromiso. Invitó a todos a dar un poco más. Usó la palabra juntos.

Él creía que era posible, por eso jugaba este partido. Pero a la vez no lo creía por ese pedazo de escepticismo que todos llevamos dentro. Y ayer, todos lo vimos, pero aún no podemos creerlo. Él tampoco.

Por eso se le ponen los ojos llorosos, por eso no puede hablar. Está arriba del escenario del Bunker de Cambiemos en Costa Salguero, todos lo miran, es el centro de la atención. Pero él esta muy adentro suyo, su corazón le explota de alegría. No lo puede creer. Sabe que armó un gran equipo, sabe que escuchó a los resignados e intentó darles esperanza, sabe que luchó contra los incrédulos y los prejuiciosos, lo que no sabía era si alcanzaba.

Pero ahora solo hay sentimiento. Se pone las manos en la cintura, mira adelante, la luz le da de lleno en la cara, mueve la cabeza lentamente en gesto afirmativo, se le esboza una sonrisa de satisfacción triunfante y piensa «lo hicimos bien… lo hicimos muy bien».

Todos los que pusimos algo de nosotros para que este cambio sea posible nos sentimos identificados con esos ojos celestes conmovidos llenos de lágrimas.

Y esa emoción no tiene nada que ver con la política. Tiene que ver con la superación. Con haber ido contra la corriente cultural pesimista conservadora -muy argentina-que te decía que no era posible argumentando en mitos, prejuicios y datos históricos. Conmueve porque es una batalla cultural ganada. Se rompió el discurso hegemónico y eso siempre sorprende.

Las palabras construyen realidad.

Lo más importante que quedó ayer no son números ni resultados sino una frase: SE PUEDE

Fuente: medium.com

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