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El curioso origen de las palabras: Curiosidades etimológicas

El curioso origen de las palabras: Curiosidades etimológicas

La etimología, encargada de buscar el origen de las palabras, está muy ligada a la historia y alberga muchas curiosidades que merecen ser sabidas y contadas. Por lo tanto, dedico esta entrada al origen curioso de muchas palabras que utilizamos hoy en día y al origen de una letra. Es muy llamativo que el uso de palabras cotidianas tenga una raíz que no tuviese nada que ver con el uso actual y que haya sido el paso de los años la que los ha adaptado. Aún así, quisiera llamar a la curiosidad de todos con esta entrada con el fin de buscar los curiosos orígenes de muchas palabras y nombres, pues cada uno alberga una historia de la que se puede aprender. Vamos a ello:

El curioso origen de las palabras: Curiosidades etimológicas
Tailandia y los siameses

El curioso origen de las palabras: Curiosidades etimológicas

Cada cierto tiempo en los noticiaros vemos que en alguna parte del mundo han nacido bebés siameses y que en algunos casos son sometidos a complicadísimas operaciones de cirugía para su separación. Si ya de por si esto es curioso y espectacular, puede alcanzar mayor espectacularidad si señalamos que el origen de esta palabra se encuentra en un país. Para encontrar el origen hemos de viajar al siglo XIX, concretamente a Tailandia. Dos hermanos, Chang y Eng Bunker (1811-1874) nacieron unidos por el cuerpo, lo que no les impidió que gozasen de una vida plena a pesar de las dificultades obvias que plantea el vivir unido a otra persona. Debido a que vivieron gran parte de su vida en EEUU, su caso llegó a oídos del mundo occidental, el cual quedó impactado. Y ahora bien, ¿dónde aparece el nombre de siamés? Pues muy sencillo. Hay que señalar que entre 1238 y 1932 Tailandia era conocida como Siam, el país de origen de ambos hermanos. Como durante algunos años se ganaron la vida en un circo donde eran presentados como rarezas, el marketing aplicado por la compañía para atraer al público se basaba en presentarlos como una rareza de Siam (los hermanos siameses), hecho que se popularizó y se perpetuó hasta la actualidad.



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Tecnología de inspiración nórdica

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Y ahora es el turno de la tecnología. Rara es la persona que teniendo un teléfono móvil o un portátil no ha tenido que echar mano de la tecnología bluetooth para el envío de archivos. Aunque este nombre puede sonar a estrategia comercial parecida a la de Apple, tiene un origen histórico muy desconocido entre el público general. Para descifrarlo hemos de ir en busca de los creadores de la tecnología Bluetooth, Jim Kardach y Sven Mathesson. El objetivo del proyecto era unificar la conexión de los sistemas digitales y entre diversos dispositivos. Parece que en un momento dado, buscando un nombre comercial para su proyecto, dieron con la historia de un rey danés y noruego, Harald Blatand (en inglés conocido como Harald Bluetooth). nEste rey nórdico del siglo X d.C. fue el responsable de unificar diversas tribus noruegas, suecas y danesas y de convertirlas al cristianismo. Las acciones unificadoras de este rey encajaban con la idea de unificar los sistemas digitales de comunicación y por lo tanto el proyecto como nombre el apellido de este rey “Bluetooth” (la razón de que se le llamase diente azul no está claro). Pero, ¿y el símbolo? Si uno se fija bien, corresponde a dos letras rúnicas, La H y la B ( Hagall y la Berkana), que son las iniciales del nombre y del apellido del rey nórdico.

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La hora “sagrada” de la siesta

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Y ahora un clásico. Si hay algo de lo que los españoles nos enorgullecemos y llegamos incluso a atribuirnos su autoría, es de la siesta. Es algo tan común que a veces tendemos a hacerlo algo sagrado. Pero la etimología nos enseña que el origen de esta palabra se encuentra en el latín. Siesta viene de sexta y si profundizamos más, de sex, es decir seis. Los romanos parece que contaban las horas del día a partir de la salida del sol, por lo que la sexta hora solía corresponder entre las doce del mediodía y las dos de la tarde. En esta hora, en la cual el sol estaba más alto y por lo tanto su fuerza era mayor, solía corresponder con la hora de la comida y con un posterior descanso en el cual muchas tareas quedaban interrumpidas hasta que el sol decayese un poco. Además de comer, alrededor de la hora sexta la población que podía aprovechaba para dormitar un poco. Viendo el significado actual, parece que la tradición se ha respetado al pie de la letra y que es cumplida a rajatabla en muchos hogares españoles.

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Venezuela, la Venecia americana

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Un origen curioso y algo camuflado lo tenemos en el nombre del país de Venezuela. Aunque existen varias teorías, una de ellas no deja de ser curiosa. A finales del siglo XVI, una expedición española bordeaba las costas del país y llegaba a la entrada del conocido como lago de Maracaibo. Entre la tripulación, iba un cosmógrafo italiano llamado Américo Vespuccio (persona que en la actualidad da nombre al continente americano). Al acercarse al lago, Américo y la tripulación pudieron observar que había varios asentamientos indios, cuyas casas estaban construidas sobre el propio lago sobresaliendo del mismo y teniendo como cimentación unas columnas de madera a modo de pilote. Estas construcciones, conocidas como palafitos (foto) le recordaron a Américo a la ciudad de Venecia y apodó a la zona como pequeña Venecia (Venezziola en italiano y Venezuela en español). Este apodo caló hondo en la tripulación y perduró en el tiempo hasta en la actualidad. Así que además de una reconstrucción de la ciudad italiana en un casino de la ciudad de las Vegas, existe un país que la incluye en su nombre.

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El bigote

El curioso origen de las palabras: Curiosidades etimológicas

El vello facial tiene una anécdota curiosa que se plasma en la palabra bigote. Según el origen más aceptado, esta palabra para definir el vello entre la boca y la nariz tiene su origen en la España del siglo XVI. El emperador de la época, Carlos I de España y V de Alemania, en sus diversas estancias por España, se desplazaba con su guardia personal de soldados alemanes y flamencos. El modo de juramento de estos soldados parece que consistía en tocarse este vello mientras decían la expresión “Bey Gott!!” (que en el alemán de la época venía a significar ¡Vive Dios!). Y claro, ante el desconocimiento del idioma por parte de los españoles y a la costumbre de jurar en numerosas ocasiones por parte de estos soldados, bey gott acabó siendo bigote. Así que de algún modo llevar bigote tiene una relación etimológica con Dios, por lo que estoy seguro que más de un ateo lector del blog irá inmediatamente a buscar una cuchilla de afeitar El curioso origen de las palabras: Curiosidades etimológicasEl curioso origen de las palabras: Curiosidades etimológicas.

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El “bebé” de las letras

El curioso origen de las palabras: Curiosidades etimológicas

Por último, aunque no sea algo propio de la etimología, si es una curiosidad que ha condicionado mucho la escritura y que ha cambiado la forma de escribir muchas palabras hasta llegar al modo en que actualmente se escriben.

En la actualidad, los países del mundo “occidental” tenemos como alfabeto el latino, es decir, la representación de nuestras letras encuentran su base en el latín. Pero hay una de ellas que resulta curiosa por no haber sido añadida como letra independiente hasta el siglo XVI. Se trata de la letra J, una letra muy común en nuestras palabras y que suele desconocerse que fue la última letra en añadirse al alfabeto latino. Aunque su sonido se puede asemejar al de otros alfabetos, como ocurre con la letra iota griega (letra que da nombre a la actual J), esta letra vino a solucionar algunos problemas fonéticos en palabras con la letra i. Durante muchos siglos había ciertos problemas a la hora de diferenciar una palabra con un sonido “i” largo de una con un sonido “i” corto. Un italiano, Gian Giorgio Trissino en el siglo XVI fue el primero que en un tratado de fonética vino a diferenciar ambos sonidos aunque no definió una grafía complementaria. Este honor le correspondería a un contemporáneo de Trissino, un francés llamado Pierre de la Ramée (foto) quien siguió todos los pasos para que esta letra fuese reconocida. Es a partir de este momento cuando muchas palabras con sonido “i” fonéticamente especial, adaptaron su grafía a la letra J (palabras tan antiguas como Jesucristo y Judio por ejemplo). En el caso del español, hay que señalar que la J vino a suplantar en muchos casos a la grafía de la letra X (pronunciada en el pasado como la “sh” inglesa). Aún así, esta transformación no fue plena y es por esto por lo que en la actualidad algunas palabras son escritas tanto con x como por j, como es el caso de México y Texas (Méjico y Tejas).

Espero que con estas palabas y sus curiosos orígenes hayan podido arrancar una sonrisa y haya conseguido despertar la curiosidad de muchas personas, curiosidad que espero que sacien por internet buscando más caso. ¡Hasta la próxima!

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