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El cigarro (Un cuento fuerte)

El cigarro



Soy Andrés Raul Miranda trabajo hace quince años en una fábrica de cigarrillos, situada al lado en la lateral de un acceso donde pasan estrepitosos y voraces autos. Nunca hubo un choque , un accidente ,ni muchos menos un suicidio… Es más, el puente peatonal que atraviesa el acceso se llama el puente “La Esperanza”.

El cigarro (Un cuento fuerte)
He estudiado dos años medicina y he olvidado casi todo, menos el uniforme que es muy similar al que solía usar cuando estudiaba. Mi uniforme es lo único de lo que me enorgullezco ,su color verde oliva transmitía una esperanza que solo la mueca de mi madre podía lograr. El gorro blanco que parecía de cocinero pero me mantenía con la cabeza en el suelo , tranquilo …en paz.

Pero si evadimos mi uniforme ,tenemos solo un hombre trastornado, gordo, pusilánime, frustrado, calvo y muy carente de higiene. Lo único que hago con mi vida es repetir todos los días la misma rutina: un vaso de agua, una pastilla rosa, parar al convulsionado colectivo e introducir mi cuerpo entre una pared de personas que permanecen casi herméticas cuando me subo… -Ayyyy me he descuidado- , al bajarme del insensible colectivo, camino hasta el puente ,prendo un cigarrillo y me dirijo a la empresa donde permanezco horas y cuando salgo siento al corazón contento. Luego regreso a mi departamento que parece un chiquero solo para comer algo y luego acostarme para nuevamente repetir la rutina. Esto de lunes a sábado y el domingo me la paso encerrado contemplando mi departamento mientras miro en la televisión películas de los sesenta.

El cigarro (Un cuento fuerte)
Soy divorciado mi mujer tiene la custodia de mi hijo, nunca lo he visto ni lo he abrazado pero mucho de mi efectivo termina en su mano. Estoy podrido de verla con su sonrisa y su falsa manera de saludarme con dos besos,- con el tiempo ya no le importa lo mucho que la ame- ahora tiene otro hombre un ingeniero que sufre de cáncer. Cáncer generado por los cigarrillos producidos en la fábrica. Qué ironía.

El cigarro (Un cuento fuerte)
Hoy me ha pasado algo muy degradante perdí mi última gota de esperanza, la maquina donde estoy horas sufrió un desperfecto y el fuego irrumpió en mí .Gritaba como un puerco , estaba sordo ,observaba a los demás como un niño que quería ser salvado-ese tiempo ya ha pasado- , me abalance al suelo me revolqué mientras el olor a tabaco inundaba a habitación. De repente dos policías entraron con una manguera y con la presión del agua me arrastraron hasta la pared como a un preso antes de entrar al penal. Me levante , estaba ileso sin una sola quemadura ,tal vez mis cejas quedaron un poco tostadas pero cuando al suelo mire, estaba mi traje y pensé “ahí se fue mi última esperanza”.

Me dejaron salir temprano del trabajo camine hacia el puente y justo en el medio me detuve ,saque un cigarro y lo prendí, mientras el incandescente sol posaba, parecía la gigantesca llama de mi encendedor. Me lleve el cigarro a la boca, inhale y suspire.

El cigarro (Un cuento fuerte)
Apoye mi codo en el barandal del puente y como una obra de arte empecé a contemplar los autos. Entendí la rapidez de la vida y lo lento que he sido en todo su transcurso, pero somos como cigarrillos nos consumimos en cada momento y en cada lugar aun sabiendo que podemos terminar en cualquier boca… y complaciendo a la persona menos ejemplar. Le doy otra pitada y vuelvo a suspirar humo. Un terrible dolor de cabeza me hace enojarme y gritar, pero nadie escucha , a nadie le importa soy solo otro cigarrillo consumiéndose.

El cigarro (Un cuento fuerte)
Pues ya estoy arto , estoy parado en el medio de la baranda del puente con el cigarro en la boca. Por fin pude comprender si quería ser feliz solo tenía que saltar , la muerte es la boca más simpática que hay, luego me hare humo y no me tendré que preocupar más. Me prepare como aquel que fuese a tirarse a una piscina, saque de mi bolsillo el gorro que rescate del accidente, mire para abajo inhale y volví a suspirar humo. Ya estaba por la mitad el cigarrillo y yo ya estaba preparado. Cerré los ojos y pude mirar la paz, estire los brazos , me puse de cuclillas y me tire de cabeza como una bala que rompe un vaso en cámara lenta. Estoy bajando y un solo auto se está aproximando…

El cigarro (Un cuento fuerte)
Estoy arriba de un auto… Puedo ver que la conductora es mi esposa y mi hijo. Sonrió y me evaporo como el humo alejándome lentamente de mi cuerpo, contemplando aquel cigarro que está en la carretera todavía encendido. Ya he dejando aquel filtro y tabaco en aquel metálico cenicero, y el humo de mi cuerpo está entrando a los pulmones del cielo.



El cigarro (Un cuento fuerte)

Sebastián Valverde

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