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El Cantar de los Cantares

El Cantar de los Cantares
Cantar de los Cantares (hebreo שִׁיר הַשִּׁירִים, Shir Hashirim), conocido también como Cantar de Salomón o Cantar de los Cantares de Salomón, es uno de los libros de la Biblia y del Tanaj.

A primera vista, el Cantar de los Cantares se estructura como un poema de amor conyugal a voces o cantos alternos, ajeno a todo plan organizado y que escapa a cualquier categorización rigurosa.

Trata de dos amantes, un joven pastor y una sulamita, que han sido obligados a separarse, que se buscan con desesperación, declaman su amor en una forma poética altamente sofisticada, se reúnen y vuelven a separarse, siempre con la profunda esperanza de volver a estar juntos para siempre, apoyándose en la antigua premisa de que “el amor siempre triunfa”.



Preludio

La amada

2 Ah, si me besaras con los besos de tu boca…

¡grato en verdad es tu amor, más que el vino!

3 Grata es también, de tus perfumes, la fragancia;

tú mismo eres bálsamo fragante.

¡Con razón te aman las doncellas!

4 ¡Hazme del todo tuya! ¡Date prisa!

¡Llévame, oh rey, a tu alcoba!

Los amigos

Regocijémonos y deleitémonos juntos,

celebraremos tus caricias más que el vino.

¡Sobran las razones para amarte!

La amada

5 Morena soy, pero hermosa,

hijas de Jerusalén;

morena como las carpas de Cedar,

hermosa como los pabellones de Salmá.

6 No se fijen en mi tez morena,

ni en que el sol me bronceó la piel.

Mis hermanos se enfadaron contra mí,

y me obligaron a cuidar las viñas;

¡y mi propia viña descuidé!

7 Cuéntame, amor de mi *vida,

¿dónde apacientas tus rebaños?,

¿dónde a la hora de la siesta los haces reposar?

¿Por qué he de andar vagando

entre los rebaños de tus amigos?

Los amigos

8 Si no lo sabes, bella entre las bellas,

ve tras la huella del rebaño

y apacienta a tus cabritos

junto a las moradas de los pastores.

El amado

9 Tú y tus adornos, amada mía,

me recuerdan a las yeguas enjaezadas

de los carros del faraón.

10 ¡Qué hermosas lucen tus mejillas entre los pendientes!

¡Qué hermoso luce tu cuello entre los collares!

11 ¡Haremos para ti pendientes de oro

con incrustaciones de plata!

La amada

12 Mientras el rey se halla sentado a la mesa,

mi perfume esparce su fragancia.

13 Mi amado es para mí como el saquito de mirra

que duerme entre mis pechos.

14 Mi amado es para mí como un ramito de azahar

de las viñas de Engadi.

El amado

15 ¡Cuán bella eres, amada mía!

¡Cuán bella eres!

¡Tus ojos son dos palomas!

La amada

16 ¡Cuán hermoso eres, amado mío!

¡Eres un encanto!

El amado

Una alfombra de verdor es nuestro lecho,

17 los cedros son las vigas de la casa

y nos cubre un techo de cipreses.

Cantares 2

La amada

2 Yo soy una rosa de Sarón,

una azucena de los valles.

El amado

2 Como azucena entre las espinas

es mi amada entre las mujeres.

La amada

3 Cual manzano entre los árboles del bosque

es mi amado entre los hombres.

Me encanta sentarme a su sombra;

dulce a mi paladar es su fruto.

4 Me llevó a la sala del banquete,

y sobre mí enarboló su bandera de amor.

5 ¡Fortalézcanme con pasas,

susténtenme con manzanas,

porque desfallezco de amor!

6 ¡Ojalá pudiera mi cabeza

reposar sobre su izquierda!

¡Ojalá su derecha me abrazara!

El amado

7 Yo les ruego, mujeres de Jerusalén,

por las gacelas y cervatillas del bosque,

que no desvelen ni molesten a mi amada

hasta que ella quiera despertar.

Segundo Canto

La amada

8 ¡La voz de mi amado!

¡Mírenlo, aquí viene!,

saltando por las colinas,

brincando por las montañas.

9 Mi amado es como un venado;

se parece a un cervatillo.

¡Mírenlo, de pie tras nuestro muro,

espiando por las ventanas,

atisbando por las celosías!

10 Mi amado me habló y me dijo:

«¡Levántate, amada mía;

ven conmigo, mujer hermosa!

11 ¡Mira, el invierno se ha ido,

y con él han cesado y se han ido las lluvias!

12 Ya brotan flores en los campos;

¡el tiempo de la canción ha llegado!

Ya se escucha por toda nuestra tierra

el arrullo de las tórtolas.

13 La higuera ofrece ya sus primeros frutos,

y las viñas en ciernes esparcen su fragancia.

¡Levántate, amada mía;

ven conmigo, mujer hermosa!»

El amado

14 Paloma mía, que te escondes

en las grietas de las rocas,

en las hendiduras de las montañas,

muéstrame tu rostro,

déjame oír tu voz;

pues tu voz es placentera

y hermoso tu semblante.

El amado y la amada

15 Atrapen a las zorras,

a esas zorras pequeñas

que arruinan nuestros viñedos,

nuestros viñedos en flor.

La amada

16 Mi amado es mío, y yo soy suya;

él apacienta su rebaño entre azucenas.

17 Antes de que el día despunte

y se desvanezcan las sombras,

regresa a mí, amado mío.

Corre como un venado,

como un cervatillo

por colinas escarpadas. Mis Otros Post: http://www.taringa.net/rmadboy/posts

El Cantar de los Cantares

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