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El Arte de la Guerra Mexica.

El Arte de la Guerra Mexica.

Los mexicas (llamados con el nombre de aztecas en la historiografía tradicional) fueron un pueblo mesoamericano de filiación nahua que fundó México-Tenochtitlan en un islote al poniente del Lago de Texcoco hoy prácticamente desecado. y hacia el siglo XV en el periodo posclásico tardío se convirtió en el centro de uno de los Estados más extensos que se conoció en Mesoamérica el Ēxcān Tlahtōlōyān (Conocido habitualmente como Triple alianza y llamado erróneamente Imperio Azteca) fue la última Triple Alianza de Mesoamérica que integró la ciudad estado de Tenochtitlan junto con las ciudades estado de Tetzcuco (hoy Texcoco), Tlacopan (hoy Tacuba), y otras fuerzas militares aliadas de la región central de México.

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Imagen izquierda: El emblema de estado de la Triple Alianza compuesto por los glifos de Tetzcuco, Tenochtitlan y Tlacopan dispuestos de izquierda a derecha como se muestra en la imagen. Imagen derecha: Emblema sagrado de la guerra que se localizaba en el Teocalli (templo) mexica de la guerra.

La sociedad mexica fue una sociedad militarista en extremo, viéndose todos los aspectos de su existencia marcados por la guerra. La religión, el arte, la filosofía, la política, la educación e incluso la comida fueron influenciados por esta actividad un ejemplo de ello fueron los ritos seguidos durante los banquetes de los nobles Mexicas, los sirvientes al servir la comida imitaban los movimientos de los guerreros. Los cigarros y las flores pasaban de la mano izquierda del siervo a la mano derecha del invitado al igual que los platos con los alimentos. Esto era una imitación del momento en que un guerrero recibía su átlatl (lanza dardos), flechas y escudo. Las flores entregadas recibían diferentes nombres según la mano con que se entregaban; Las “flores espada” pasaban de la mano izquierda a la derecha y las “flores escudo” pasaba de derecha a izquierda.

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Era habitual en la sociedad mexica el poner en las manos de los niños recién nacidos objetos de la vida diaria, si nacía niña se ponía un telarcito y trastes de cocina y si era barón, un pequeñísimo escudo, lanza o Macuahuitl, así, se sentirían seguros de que al crecer, su hijo sería un buen guerrero.

Las fuerzas militares mexicas estaban compuestas de un gran número de plebeyos(yaoquizqueh) que sólo poseían conocimientos y capacitación militares básicos,los cuales fueron organizados en divisiones llamadas calpulli, que seencontraban bajo las órdenes de un tiachcahuan y/o de un calpoleque; , y un pequeño pero todavía considerable número de guerreros profesionales, pertenecientes a la nobleza (pipiltzin), los cuales se organizaron en diferentes sociedades guerreras, a las cuales eranintegrados según sus logros en el campo de batalla.

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De izquierda a derecha, (1) guerrero yaoquizqueh, (2) ocelopipiltin o guerrero jaguar, un ejemplo de guerrero profecional, (3) tlacateccatl o general de tropa.

Aparte del tlatoani, los dirigentes de los guerreros mexicas fueron el gran general, o tlacochcalcatl, y los generales de tropa o tlacateccatl. El tlacochcalcatl y los tlacateccatl también tenían que nombrar sucesores antes de ir a cualquier batalla a fin de que, si murieran, pudieran ser reemplazados inmediatamente. Los sacerdotes también tomaron parte en la guerra, llevando las efigies de sus deidades en la batalla junto a los ejércitos.

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De Izquierda a derecha, (1) guerrero Cuextecat otro ejemplo de guerreo profesional, (2) Sacerdote guerrero, (3) guerrero yaoquizqueh.

RANGOS MILITARES.

En el ejército mexica había varias categorías y rangos. La categoría más baja eran los cargadores o tamemes, quienes llevaban armas y suministros. La siguiente categoría la conformaban los jóvenes del telpochcalli encabezados por sus sargentos o telpochyahque; después iban los plebeyos yaoquizqueh, y finalmente los plebeyos que habían tomado cautivos en guerras anteriores, los llamados tlamanih. Y por sobre estas categorías, iban los nobles de las “sociedades guerreras”. Estos se agrupaban según el número de cautivos que habían tomado en anteriores batallas; el número de cautivos determinaba los diferentes trajes de los guerreros, llamados tlahuiztli, que se les permitía usar. Estos tlahuiztli eran cada vez más espectaculares conforme se ascendía de categoría, permitiendo a los mejores guerreros, los que habían tomado muchos cautivos, que los usaran en el campo de batalla.

Tlamanih

El nombre tlamanih (captores) se utilizaba para designar a aquellos plebeyos que habían tomado cautivos dentro del ejército mexica. 

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Cuextecatl

Estos eran guerreros que habían capturado al menos a dos cautivos; se destacaban por su tlahuiztli rojo y negro y sombreros cónicos. Este rango fue establecido después de la campaña militar contra los huastecos, liderada por el tlatoani Ahuitzotl.

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Papalotl

Los Papalotl (literalmente mariposa) eran guerreros que habían capturado a tres cautivos. Este rango llevaba insignias en forma de mariposa en sus espaldas; de ahí su nombre.

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Quachic o guerreros rapados

Los guerreros rapados (cuachicqueh) era la más prestigiosa sociedad guerrera mexica. Se caracterizaban por afeitar sus cabezas, excepto por una larga trenza sobre la oreja izquierda. Pintaban sus rostros y calvas con dos colores, una mitad azul y la otra mitad de color rojo o amarillo. Servían como tropas de choque imperiales, participando en tareas especiales, así como prestando asistencia en el campo de batalla cuando era necesario. Se requería haber capturado más de 6 cautivos y haber logrado docenas de otras hazañas para alcanzar este rango. Al parecer, estos guerreros rechazaban capitanías en el ejército para seguir siendo combatientes activos en el campo de batalla. Eran reconocibles por su tlahuitzli amarillo. Al alcanzar el guerrero este rango, este juraba no dar un paso atrás durante una batalla; esto bajo la advertencia de que en caso de faltar a este juramento habría de experimentar el dolor de la muerte a manos de sus compañeros.

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Guerreros águila y guerreros jaguar

La mayor sociedad guerrera fue la de los guerreros águila (cuauhpipiltin, en singular cuauhpilli) y la de los guerreros jaguar (ocelopipiltin, en singular ocelopilli). Ambos vestían como el animal del que tomaban su nombre, algunos vistiendo pieles de grandes felinos y otros adornados con plumas de águila. Muchos de estos guerreros fueron representados en estatuas y en códices. La poesía mexica también usa con frecuencia la expresión in cuauhtli, in ocelotl (‘las águilas, los jaguares’) para referirse a los nobles en la guerra. El cuartel de los guerreros águila y los guerreros jaguar fue el quauhcalli, la ‘casa de las águilas’, situado en el recinto ceremonial en Tenochtitlán. Era el grupo de élite de las fuerzas armadas; algunos códices recogen la leyenda de que entraban en un profundo estado de meditación y podían permanecer en un sitio de cuclillas y sin moverse, sin comer ni beber durante al menos dos semanas, simplemente esperando el momento oportuno para atacar y matar de un golpe (como era usual) a su enemigo. Se estima que los guerreros águila y los guerreros jaguar causaron aproximadamente el 80% de las bajas españolas, antes, durante y después de la conquista

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Armas y Equipo de Combate

Quizás el arma más representativa usada por los Mexicas fue el Mācuahuitl: Consistía en una maza de madera (parecida a un bate de críquet en su forma) con navajas de obsidiana afiladas, incrustadas en los bordes, las cuales se desgastaban o quebraban con el uso, por lo que requerían de mantenimiento constante para remplazar los bordes. Esta fue el arma básica de los grupos de élite del ejército, fue conocida en español con el nombre de origen taíno “macana”. Según los relatos escritos por conquistadores, un golpe de esta arma podía decapitar a un caballo.

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Ilustración de Achille Jubinal en el catálogo de la Real Armería de Madrid 1837. Único ejemplar original destruido durante el incendio de la Real Armería de Madrid en 1884



otra arma representativa y aún más común en el ejército fue el Tepoztōpīlli: Lanza de madera con una cabeza ancha alineada con filos de obsidiana. Era un arma de primera línea común de los militares aztecas. El tepoztopilli era un arma de asta, y a juzgar por las representaciones en diversos códices aztecas era más o menos la altura de un hombre.

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Ilustración de Achille Jubinal en el catálogo de la Real Armería de Madrid 1837. Único ejemplar original destruido durante el incendio de la Real Armería de Madrid en 1884



A estas dos armas les seguían el Tlāximaltepōztli: Esta arma representaba al dios mexica Tepoztécatl. Hacha, similar a un tomahawk, con una hoja hecha de piedra o bronce. Estas hachas eran utilizadas para actividades civiles así como probablemente para la guerra. Su uso está documentado en el Códice Mendoza y en el Códice Fejérváry-Mayer. Las autoridades del imperio mexica exigían estas hachas como parte de los tributos que se exigían a los diversos pueblos sometidos.

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Imagen Izquierda: I lustración de Tepoztli del Códice Laud, Imagen Derecha: Fotografía de un conjunto de hachas de bronce mesoamericanas en el Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México.

el Huitzauhqui: Esta arma representaba al dios mexica Huitzilopochtli. Clava de madera, parecida a un bate de béisbol en su forma, con elementos cortantes de silex u obsidiana a los lados. Similar al macuahuitl pero más grande, y el Quauholōlli: Maza con mango de madera el cual terminaba en una bola de piedra, bronce, o madera dura

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Reprecentacion de Quauholōlli hecha por mi.

Tambien había otras armas como el Mācuāhuitzōctli: Mazo especial, de aproximadamente 50 cm de largo, con filos de obsidiana por los cuatro lados, el Tecpatl: Esta arma representaba al dios mexica Xiuhtecuhtli, era una daga con hoja de doble filo, hecha de obsidiana o pedernal, de entre 17 y 22 centímetros de largo, con un elaborado mango hecho de madera o piedra y el Cuahuitl: Garrote hecho de madera dura, formado para representar las hojas de la planta de agave. Su uso está documentado en el Códice Mendoza, y el Códice Telleriano-Remensis.

La protección de la mayoría de los guerreros fueran nobles o plebeyo consistía en el Chīmalli: Escudos hechos con diversos materiales; por ejemplo, madera, con la que se fabricaban los llamados cuauhchimalli o caña de maíz, con la que se confeccionaban los otlachimalli. También había escudos hechos con oro, o decorados con trabajos en plumas, llamados māhuizzoh chimalli.

Y en el Ichcahuīpīlli: Armadura de algodón acolchado remojada en salmuera (la cual dejaba sal cristalizada dentro del algodón), de uno o dos dedos de espesor. Este material era resistente a golpes con macuahuitl y a tiros con átlatl.

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Imagen Izquierda: Ichcahuīpīlli perteneciente aun conjunto de guerrero jaguar, Imagen Derecha: El Chīmalli que perteneció al Tlatoani (Emperador) mexica Ahuizotl.

Campañas y Batallas

Una vez que el tlatoani tomaba la decisión de ir a la guerra se daba la noticia en las plazas pidiendo la movilización del ejército con varios días o semanas de anticipación. Cuando las tropas estaban preparadas y cualquier altépetl aliado había sido advertido y había dado su consentimiento para participar en la campaña, la marcha comenzaba. Generalmente los primeros en marchar eran los sacerdotes llevando las efigies de los dioses, al día siguiente la nobleza marchaba encabezada por el tlacochcalcatl y el tlacateccatl. Y en el tercer día el grueso del ejército mexica marchaba, seguido por los guerreros de otras ciudades de la alianza (Tlacopan y Texcoco), y finalmente, las fuerzas aliadas de otras ciudades, en algunas de estas ciudades, se unían otros guerreros durante la marcha, mientras el ejército pasaba por sus ciudades. Gracias al eficiente sistema de caminos a lo largo del México central, el ejército mexica podía avanzar entre 19 y 32 kilómetros por día. El tamaño de los ejércitos mexica variaba considerablemente de pequeños contingentes de entre unos cientos y unos pocos miles de guerreros, a grandes ejércitos con cientos de miles de guerreros. En la guerra contra Coixtlahuacan, el ejército mexica consistía de casi 200.000 guerreros y 100.000 tamemes. Otras fuentes mencionan ejércitos de hasta 700.000 hombres.

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Guerreros mexicas antes del combate.



Al entrar en guerra, los mexicas tenían dos objetivos. El primer objetivo era político: el sometimiento de las ciudades-estado enemigas a fin de obtener el tributo correspondiente y ampliar la hegemonía política mexica. El segundo objetivo era religioso y socio económico: la toma de cautivos para ser sacrificados en ceremonias religiosas. Estos dos objetivos influyeron en su forma de hacer la guerra. La mayoría de las guerras tuvieron motivaciones políticas y fueron impulsadas por las expectativas de la nobleza para con el huey tlatoani (gran emperador). La guerra propició el crecimiento económico del imperio mediante la ampliación de los territorios imperiales, aumentando las fuentes de materias primas para el comercio y para el consumo interno. Esto fue posible gracias a la expectativa de los plebeyos de tener una oportunidad de escalar en la sociedad mediante hazañas en las guerras.

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Maxima extencion del Ēxcān Tlahtōlōyān o Imperio Azteca.

La lucha normalmente empezaba al amanecer. Se utilizaban señales de humo para avisar sobre el inicio de una batalla y para coordinar ataques entre diferentes divisiones del ejército. La señal para atacar era dada por instrumentos musicales como tambores (“Teponaztli” ) y conchas de caracoles (tlapitzalli). Generalmente la batalla comenzaba con flechas yl anzas. El grueso del ejército estaba compuesto por plebeyos armados con arcos y hondas.

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Trompetero de concha de caracol o quiquizoani.

En ese momento, los guerreros se lanzaban al ataque, y durante esta fase, antes de la lucha cuerpo a cuerpo, se utilizaba el átlatl. Esta arma lanza jabalinas era preferida para tiros cortos que las hondas y arcos, por ser mucho más letal. Los primeros guerreros en entrar en combate eran los más distinguidos guerreros de las sociedades cuachicque (‘rapados’) y otontin (otomí); luego seguían los guerreros águila y los guerreros jaguar; y finalmente los plebeyos y jóvenes primerizos. Hasta bien entrado el combate,los rangos se mantenían y los mexicas intentaban acorralar o flanquear al  enemigo, pero una vez que el combate comenzaban a intensificarse, las filas se rompían, y cada guerrero libraba su propia contienda mano a mano. Los jóvenes que participaban por primera vez en batalla, normalmente no se les permitía luchar antes de que la victoria mexica estuviera asegurada, tras lo cual se trataría de capturar presos durante la huida del enemigo. 

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Guerreros Mexicas en combate.

Se dice que, durante  las guerras floridas, los guerreros mexicas solo capturaban a sus enemigos en lugar de matarlos, a veces cortando un tendón o incapacitando de otra manera a sus enemigos. Esto ha sido utilizado como argumento para explicar la derrota delos mexicas ante los españoles, aunque hoy día se ha descartado dicha posibilidad. Por algunos, pero para la mayoría, apoyándose en fuentes documentales de primera categoría y validez, como Díaz del Castillo o López de Gómara, saben que la captura de prisioneros era prioritaria, de hecho el mismo Hernán Cortés salvó en más de una ocasión la vida gracias a esta costumbre bélica mexica. Otras maniobras tácticas de los mexicas, consistían en fingir retiradas y luego tender emboscadas: pequeños grupos de soldados mexicas atacaban primero y se retiraban con lo que atraían y hacían caer al enemigo en una trampa, llevándolos a lugares donde había más guerreros ocultos.

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Murales de diego rivera que ilustran las Guerras Floridas ( Xōchiyaoyōtl en náhuatl).

Si un enemigo intentaba refugiarse en su ciudad, la batalla continuaba. Pero como normalmente, el objetivo era conquistar una ciudad no destruirla. Una vez que la ciudad era conquistada el templo principal era incendiado, proclamando a lo lejos, a todos los pueblos cercanos, la victoria de los mexicas. Si los enemigos aún se negaban a entregar el resto de la ciudad, esta podría ser incendiada, pero esto era poco frecuente.

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Página del Códice Tovar que escenifica la quema de un templo en una ciudad anexada.

Muerte en la guerra y entierro

Cuando un guerrero moría, ya fuera en batalla o sacrificado, siempre se hallaba implícita la realización de una ceremonia. Los guerreros capturados eran sacrificados al dios del sol, y en algunos casos, el guerrero realizaría el sacrificio. Si un guerrero moría en combate, su cadáver sería quemado allí donde cayó, en el campo de batalla, en lugar de en su altépetl ( ciudad estado ), esto por propia preferencia de los guerreros; así mismo, una flecha del guerrero caído en el campo de batalla sería llevada de vuelta, sería adornada con las insignias del dios del sol y luego quemada.

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Representación de un sacrificio humano en el ( códice Laud ).



Los mexicas creían que tanto los guerreros caídos en combate, como las mujeres fallecidas durante el parto arribaban al mismo lugar en el otro mundo, esto debido a que los mexicas consideraban que el parto mismo eran una batalla, por ende morir en dicho acto eran equiparable a morir en la guerra, Si un guerrero águila moría, su funeral sería en el santuario de los guerreros águila; allí serían cremados y colocados en el salón principal. En conjunto con sus cenizas, serían enterradas joyas, jaguares de arcilla, y artefactos de oro.

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Guerrero mexica noble antes de ser cremado.

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