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Duendes que nos protegen

Duendes que nos protegen

Duendes que nos protegen

Crónica Fenómenos Paranormales | Los encuentros con estos seres bajitos, escurridizos y traviesos se han producido desde hace siglos en todos los países del mundo, incluido el nuestro. La especialista Liliana Chelli, nos cuenta cómo son.

Duendes que nos protegen

Quien no vivió de pequeño alguna historia en la que se imaginó estar rodeado de duendes, aunque más no fuera una simple fantasía de niños? En realidad, esa presunción podría quedar desvirtuada si se lograra comprobar que apenas fue una fabulación de los chicos.

Es que los duendes, aunque muchos descrean de esta teoría, forman parte de un universo paralelo denominado el mundo de los seres elementales, que son entes a los que generalmente no podemos captar con nuestros sentidos. También se los denomina seres mágicos y desde antaño se debate sobre su existencia. Para hablar del tema, convocamos una vez más a una verdadera especialista en la materia como es Liliana Chelli, quien se autodefine como duendóloga. Una especialización que, obviamente, no abunda en nuestro mundo. En diálogo con Fenómenos Paranormales, confirmó la existencia de estas criaturas y dio detalles sobre su comportamiento.

-¿En qué basás tus explicaciones para decir que existen estos seres?

-Existen los duendes, los gnomos, los elfos y un mundo de la naturaleza increíble, buenísimo y totalmente real. El humano no los ve, porque tiene miserias. Algunos van a un campo para poder divisarlos, pero no es así: acá no se trata de ver para creer, sino creer para ver. Hay mucha gente perceptiva e intuitiva que siente que existen elementos espirituales de la tierra que se condensan.

-Partiendo de esa base, ¿cómo es la conformación de los duendes?

-Los duendes son seres etéreos en su conformación, no están constituidos de una materia sólida, como los seres humanos. Son energía de la naturaleza. Está comprobado que cada elemento de la naturaleza tiene una densidad, un espíritu. Ese espíritu muchas veces toma forma y se puede llegar a visualizar. Si observamos con cuidado el mundo que nos rodea, las piedras y las montañas, nos damos cuenta de que hay una inteligencia que lo confeccionó.

-¿Qué papel juegan en nuestro planeta?

-Un rol fundamental: cuidar la Tierra, cuidar el agua y el aire. Hoy estamos colgando de un hilo porque el ser humano está destruyendo todo. Y ellos están enviando avisos, por eso son cada vez más frecuentes sus apariciones. Su misión es proteger la Tierra.

-¿Cómo se puede llegar a verlos?

-En una condición de paz, de baja adrenalina, de entrar en armonía con la naturaleza. En los talleres le explico a la gente que deben escuchar los sonidos del silencio, estar en calma, aprender a sentir el viento,los árboles… Si vos entrás en la misma vibración que la naturaleza, lo que se siente es algo único. Primero te va a causar adrenalina, pero cuando baje ese estado podrás empezar a captar esa energía.

-¿Y en Buenos Aires se los ve?

-No los vas a encontrar en el centro, pero sí donde está la naturaleza. En los bosques de Palermo, seguro. Mucha gente se comunica con nosotros para contarnos que los vieron en ese lugar.

-¿Cómo comenzó tu historia con los duendes?

-Estoy en el tema a partir del hecho de que los he visto desde siempre, de ser una chiquita que a los cinco o seis años les decía a mis padres que veía duendes. Obviamente me derivaron al psicólogo. Toda esa experiencia me llevó a intentar comprobar que existen y tratar de no olvidar.

-¿Y cómo los ves?

-La visualización es como ver un holograma. Son traviesos. Su visión resulta muy interesante e inspira una enorme paz.

-¿Los duendes tienen religión?

-No, eso se lo ponés vos. Si los tuviera que asociar a alguna, sería con el catolicismo de San Patricio.

-¿Los duendes te eligen?

-Ellos no ven cómo somos, sino cómo vibramos. Algunas personas como yo nacemos con un duende padrino. Los duendes son energía pura.

-¿Pueden curar?

-Curar curan los médicos, que estudian para ello. Los duendes pueden ayudar a sanar. Porque si vos vibrás en luz, esa actitud colabora a mejorarte. Pero es eminentemente una cuestión espiritual. Duendes. Créase o no, existen. Están entre nosotros y no hay que temerles y sí disfrutarlos si nos encontramos con uno de ellos.

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