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Dos nenes chilenos consolaron a Messi

Martín y Maximiliano, tienen 6 y 9 años, respectivamente, y son primos del jugador chileno Charles Aránguiz. “Tranquilo, tú eres el mejor del mundo y has ganado todo con el Barcelona”, le dijo el mayor de ellos al argentino.

Dos nenes chilenos consolaron a Messi

Se llama Martín y tiene seis años. Está feliz porque su selección acaba de coronarse como campeona de América por primera vez. Él está ahí. Dentro de la cancha. A su lado está su hermano, Maximiliano, de nueve. Juntos buscan a los jugadores para festejar el título. Pero en su camino, Martín se encuentra con una imagen que nunca habría esperado: su ídolo, ese que ve todos los fines de semana en el Barcelona, aunque en ese momento tuviese la camiseta del rival, estaba sentado en el piso, con la mirada perdida, con ojos llenos de dolor. Y no duda un instante en que lo que debe hacer es acompañar a ese gigante con la 10 albiceleste en la espalda. Su hermano también se suma y juntos consuelan a Lionel Messi.

Dos nenes chilenos consolaron a Messi

El momento que podría quedar sólo en el recuerdo de esas tres personas, se replicó en todo el mundo porque varios fotógrafos fueron capaces de captar ese momento. Aunque quien tuvo la suerte de gatillar en el momento justo fue Fabián Marelli, de La Nación.

Ahora bien, esos chicos que el sábado vivieron un momento imborrable en sus vidas no son dos niños cualquiera. Maximiliano y Martín son hijos de Mario Sandoval, hermano de Mariana, la madre del jugador del seleccionado chileno Charles Aránguiz. “Los niños que aparecen con Messi son mis primos. Estaban en la cancha cuando estábamos en la celebración”, le aseguró Aránguiz al diario local Las Ultimas Noticias.

Con ese dato, la TV chilena salió a buscarlos y el canal Mega los encontró. Maximiliano, el mayor de los hermanos, habló del encuentro con el capitán de Argentina y contó lo que le dijo: “Tranquilo, tú eres el mejor del mundo y has ganado todo con el Barcelona”. Entonces, el 10, sin pronunciar palabra, les guiñó un ojo en señal de agradecimiento, aunque su profunda tristeza le impedía hacer algo más. Por un rato, los hermanos Sandoval también sintieron esa melancolía, se olvidaron de que eran campeones de América y acompañaron en silencio al mejor del mundo.

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