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Dolar a $14 es demasiado barato para el agro

Soja “encanutada”: productores reconocen que mantienen los granos por el peso de la inflación y un dólar que “no cierra”

Dolar a  es demasiado barato para el agro

07-01-2016 Con el Gobierno ansioso por ver un refuerzo en la oferta privada en el mercado cambiario, el campo aplicó un freno pensando en las dificultades para la próxima siembra. Según los productores, la falta de financiamiento obliga a una venta “por goteo”. Sin embargo, hay perspectivas de normalización

Con el malestar del Gobierno “in crescendo” por una liquidación de granos lejos de la acordada con el sector agrícola, los productores poco a poco comenzaron a reconocer que mantienen la soja “encanutada” por efecto de variables que van desde la inflación que no para de ascender hasta una cotización del dólar que “no se ajusta a la realidad del campo”.

De esta forma, el acuerdo entre el macrismo y las principales exportadoras de cereales y oleaginosas amenaza romperse a menos de un mes de celebrado. Según indicaron a iProfesional referentes del segmento agrícola, a mediados de diciembre Cambiemos había puesto como condición implícita para la salida del cepo una liquidación de hasta u$s4.000 millones a concretarse antes del 8 de enero.

Sin embargo, hasta el momento lo acercado por las compañías con participación en la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales apenas si alcanza los u$s2.000 millones, esto es, la mitad de lo acordado.

“Es cierto que la quita de las retenciones y el final del cepo son celebrados por el campo, pero hasta tanto no se controle la inflación nadie se va a arriesgar a soltar granos siendo que no sabe cuánto le costarán los insumos para volver a sembrar”, aseguró a este medio una fuente cercana a la Sociedad Rural.

“También está la cuestión del dólar. Si bien el productor entiende que una mega devaluación puede terminar en una crisis social descontrolada, lo cierto es que el número que se terminó instalando no se condice con lo que cuesta generar el cultivo. Los altos valores del flete siguen estando. Son varias cuestiones que hacen que uno tampoco se juegue a la primera señal de cambio”, agregó.

Esta cautela representa el aspecto que, precisamente, frena el aluvión de dólares que el macrismo daba por descontado para la primera quincena de enero.

Desde la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (AAPRESID) su titular, María Beatriz “Pilu” Giraudo, sostuvo ante iProfesional que “la suma de complicaciones que sigue pesando en el campo impide llevar a cabo maniobras arriesgadas en cuanto a la liquidaciones”.

“Para el campo, y sobre todo en medio de un proceso inflacionario, la producción de granos asoma más que nunca como moneda de cambio. Es la forma que tenemos de preservarnos de la inflación. Entonces lo que se hace es planificar la liquidación a lo largo del año para que, así, las ventas calcen justo con las erogaciones. Se busca no perder poder adquisitivo ante la inflación y al mismo tiempo se establece un equilibrio entre vender y mantener para de esa forma poder llegar a la próxima cosecha”, explicó.

Cubrirse las espaldas

Según Giraudo, la falta de financiamiento que hoy atosiga a los productores obliga necesariamente a retacear las liquidaciones hasta tanto se activen nuevos mecanismos de capital para el sector.

Y es cruda al describir cómo funciona el sistema de prioridades para los productores: “El campo está muy desfinanciado. Acumulamos problemas de capital para la inversión y entonces los cuidados deben extremarse al máximo. ¿Qué ocurre si vendés todo? Bueno, lo más probable es que la inflación termine por quitarte poder de compra durante los próximos meses”.

“Sabemos que el nuevo gobierno no puede cambiar el escenario de un día para otro, nuestra intención es colaborar, pero la situación de los productores obliga a hacer liquidaciones a cuentagotas”, agregó.

En paralelo, Giraudo reconoció que la cotización del dólar apenas por encima de 13 pesos tampoco representaba un aliciente para la venta de granos: “Ese valor no es una demostración de la realidad. Necesitábamos el beneficio porque comprábamos insumos a un valor para luego vender el producto a otro, pero el tipo de cambio debió ser otro”, dijo.

Fuentes de la Bolsa de Cereales de Rosario coinciden, off the record, en que más allá de la variable inflacionaria, el freno a la liquidación por parte del agro local reposa principalmente en el descontento ante el valor del dólar que rigió luego del levantamiento del cepo.

“Lamentablemente hay una especulación, aunque por supuesto no se reconocerá de forma pública. Para los productores el dólar a 13 pesos quedó corto. Por eso ahora esperan a que suba un poco más. También quieren una retribución mayor en tanto en el mercado se da por descontado que el valor de la soja bajará en los próximos meses. Es aprovechar la oportunidad”, comentó una fuente de la entidad.

“Aunque el entusiasmo que genera Macri se mantiene y se celebró la quita de retenciones, lo cierto es que el campo esperaba una devaluación mayor. Ahora la estrategia es retacear hasta que la divisa esté unos centavos más arriba. Igualmente, entrarán muchos dólares en las semanas que vienen. En todo caso, el productor está marcando la cancha ante un gobierno que ata sus reservas a lo que ocurra con la soja”, añadió.

Paños fríos

A pesar de las desavenencias de estos días, los analistas igualmente mantienen el optimismo respecto de una intensificación de las liquidaciones en el corto plazo. Desde consultoras enfocadas en el agro como AgriTrend, la liquidación demorada no es observada como un indicador alarmante sino que, por el contrario, resulta evaluada como un proceso que siempre se da de la misma forma cada año.

“Hasta la semana pasada quedaban unos 14 millones de toneladas de soja sin vender, lo cual no es muy diferente respecto de otros momentos. Hay que pensar que más del 75 por ciento del grano ya fue vendido. El excedente comenzará a salir en pocos días”, aseguró a iProfesional Gustavo López, referente de la organización.

“El productor no hizo más que implementar un movimiento lógico: esperó la quita de retenciones y luego la modificación del tipo de cambio. Se sentó sobre el producto. Ahora la rueda va a comenzar a girar nuevamente. Lo que hay que tener es paciencia”, recomendó.

López sostuvo que “un parate en la primera semana del año no debe ser tomado como una tendencia”. Y se mostró confiado en que que ya a partir del 10 de enero, la operatoria en términos de ventas estará normalizada.

El analista aseguró que el productor “entiende que no puede retener todo lo que tiene”, pero que ejerce una presión ahora en tanto procura un tipo de cambio más elevado porque hacia adelante se sabe que el precio internacional de la soja operará en caída.

“Hay una búsqueda de una ventaja puntual para este momento. El año pasado la soja se vendió a un precio promedio de 250 dólares y ahora está en 230. Para la cosecha nueva se da por descontado que el valor rondará los 215. El productor ahora lo que está haciendo es pensar en el precio al momento de la liquidación. Este aspecto irá cambiando en tanto se estabilicen las medidas que viene implementando el gobierno y se gane en previsibilidad”, concluyó.

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