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DioSes Nordícos, historias.

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Loki

Loki es un dios embaucador de la mitología nórdica. Hijo de los gigantes Farbauti y Laufey, tiene dos hermanos, Helblindi y Býleistr, de los que poco se sabe.1 En las eddas es descrito como el «origen de todo fraude» y se mezcló con los dioses libremente, llegando a ser considerado por Odín como su hermano hasta el asesinato de Balder. El hecho más luctuoso en el que participó fue la muerte de Balder. La asamblea de los dioses le castigó por su partici­pación en el asesinato de Balder de la siguiente manera, le ataron a unas enormes rocas con las visceras de uno de sus hijos, y encima de su cabeza le colgaron una serpiente venenosa. Su mujer Sigyn reco­gía en una copa las gotas de veneno que continuamente caían sobre su cara, pero cuando se retiraba para vaciarla algunas de éstas caían sobre el dios, lo que provocaba que se retorciera con tan gran dolor que hasta la tierra temblaba.

Aunque, en ocasiones, ayudó a los dioses a salir de situaciones difíciles debido a su ingenio. En cierta ocasión, los dioses decidieron construir un muro alrededor de Asgard, a lo que se ofreció un gigan­te, pidiendo como recompensa la mano de la diosa Freya, más el sol y la luna, con sólo la ayuda de su caballo Svadilfare. Los dioses aceptaron con tal que acabara el muro en seis meses, tal como les había aconsejado Loki, el proyecto comenzó y avanzó muy de prisa. Cuando estaba a punto de cumplirse el plazo, los dioses empezaron a preocuparse ya que no querían perder a Freya, ni sumir el mundo en la más profunda oscuridad sin el sol o la luna, por lo que exigie­ron a Loki que buscara una solución. Este se convirtió en una yegua que distrajo al caballo Svadilfare, sin el cual el gigante fue incapaz de cumplir el plazo. Días más tarde Loki dio a luz a un caballo con ocho patas que entregó como regalo a Odín, quien decidió ponerle el nombre de Sleipner.

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Thor

Thor (del nórdico antiguo Þórr; Dzor, pronunciado tradicionalmente en español como Tor) es el dios del trueno en la mitología nórdica y germánica. Su papel es complejo ya que tenía influencia en áreas muy diferentes, tales como el clima, las cosechas, la protección, la consagración, la justicia, las lidias, los viajes y las batallas.1

Durante y una vez que el proceso de cristianización fue completado, la figura de Thor fue demonizada por la creciente influencia de misioneros cristianos. Después de que el cristianismo se cimentara, restos de su fe se conservaron de forma clandestina principalmente en áreas rurales,2 sobreviviendo así hasta tiempos modernos en el folclore germano y más recientemente reconstruido bajo diversas formas en el neopaganismo germánico.

El más fuerte de los dioses, protegía a la juventud, al rayo y al fuego, además de la arquitectura. Thor estuvo casado con Sif y tuvo tres hijos. Magni, Modi y Trud. Sin embargo a pesar de su fuerza, no sobrevivió a su lucha contra la serpiente Midgard, durante el Ragnarok, “el fin del mundo”.

Junto con su padre Odín y su hermano Balder, era uno de los dioses principales del panteón nórdico. Como representante de la guerra y la lucha salvaje, su mayor afición consistía en masacrar gigantes, para ello llevaba siempre su martillo y en su naturaleza se encuentran todos los elementos relacionados con el fuego..

Vivía en Asgard, su reino era Thrudvang y su palacio se llamaba Bílskirner. Para viajar usaba un carro del que tiraban dos machos cabríos conocidos por Tanngnjos y Tanngrisner, el cual hacía sonar truenos en el cielo a su paso, estos animales podían ser sacrificados al atardecer y luego resucitar a la mañana siguiente, si se tenía cui­dado de poner los huesos sin romper dentro de cada piel.

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Balder

El dios predilecto, el favorito por más dulce hermoso y complaciente con los hombres, no sólo era el dios más venera­do por los humanos, sino también era el hijo predilecto de Odin y de Frigg. Sus cualidades físicas no tenían fin, pues poseía unos rasgos de gran belleza de los que parecían brotar rayos de luz, sus cabe­llos eran de un blanco prístino.

Pero no sólo los dones físicos adornaban la figura del dios, tam­bién era considerado el más sabio y elocuente de los dioses. Habita­ba en la morada celeste llamada Breidablik, en un lugar donde nada maligno o sucio podía entrar.

Sin embargo, esta adoración provocó la envidia de otros dioses, en particular de su hermano Loki, que estuvo detrás de su muer­te.

El gran dios vivía atormentado por terribles sueños que le mos­traban que su vida estaba en gran peligro, ante su temor decidió co­municárselo al resto de los dioses a los que había reunido en asam­blea, quienes, entristecidos, decidieron conjurar los peligros que le amenazaban.

Frigg prometió por el fuego, el agua, el hierro y todos los otros metales, al igual que por las piedras, la tierra, las enfermedades, las bestias, los pájaros, los peces y los reptiles, que ninguna de esas co­sas podría dañar a su amado hijo; sin embargo, Odín temiendo que ese hecho significara que la prosperidad de los dioses hubiese llega­do a su fin, buscó la respuesta en otro lugar. Ensilló su caballo, Heipner y cabalgó hacia el Niflheim, donde el perro de Hel acudió a su encuentro; mientras el gran dios avanzaba, la tierra temblaba bajo él y llegó a la alta morada de Hel.

Allí ante la adivina, preguntó si el mundo de los dioses estaba lle­gando a su fin, y si Balder terminaría muriendo y dando paso a nue­vos tiempos. Hel se enfadó mucho por haber sido perturbada en su lugar de reposo.

Mientras, se supo que no había nada en el mundo que pudiera dañar a Balder, los dioses en sus reuniones adquirieron la costumbre de rogarle que les sirviera de objetivo, así unos le lanzaban dardos, otros piedras, mientras que otros le cortaban con sus sa­bles y sus hachas de batalla; le hicieran lo que le hicieran, nadie podía hacerle daño, lo que todos consideraban un gran honor para el dios.

Sin embargo, cuando Loki presenció esta escena, se sintió muy molesto porque Balder no recibía ninguna herida, así que toman­do la forma de una mujer muy esbelta, se encaminó a Fensal, la morada de Frigg.

Cuando llegó allí la grandiosa le preguntó si conocía lo que ha­cían los dioses en sus reuniones, ésta respondió que lanzaban dardos y piedras a Balder sin conseguir herirlo. Frigg se vanaglorió de haber conseguido que todos los elementos de la tierra hubiesen prestado el juramento de no hacer daño a su hijo, ante la extrañeza de Loke, la diosa reconoció que sólo un pequeño arbusto que crecía sobre el lado oriental del Valhal, el muérdago, no lo había realizado, ya que era de­masiado joven y débil para exigírselo.

En cuanto Loki supo esto, se marchó, y tras recobrar su forma primitiva arrancó el muérdago para volver al lugar donde estaban reunidos los dioses. Allí encontró a Holder, que se mantenía alejado sin tomar parte en el juego, Loke se dirigió a él y le dijo que tirara algo sobre Balder, a lo que Holder respondió que él era ciego, por lo que no podía ver dónde estaba el dios y además no tenía nada que arrojarle.

Pero Loke insistió y entregándole el tallo del muérdago le indicó dónde se encontraba el dios y le pidió que se lo lanzara, Holder tomó y conducido por Loke, se lo lanzó a Balder, que cayó inanimado, atravesado de parte a parte.

Cuando cayó Balder, los dioses se quedaron sin voz, paralizados de horror, luego se miraron unos a otros; todos estaban de acuerdo en querer apoderarse de quien había realizado la acción; pero, por respeto a la santidad del lugar donde se hallaban reunidos, debieron posponer su venganza.

Pero ninguno era más consciente que Odín, de la desgracia que ocasionaba la muerte de su hijo, ya que era la pérdida del mundo de los dioses tal y como se entendía hasta entonces. Cuando los dioses se hubieron calmado un poco, Frigg les preguntó que quién, entre ellos, conquistaría su gratitud eterna y todo su amor yéndose a caballo al mundo inferior, para tratar de encontrar a Balder, ofrecer un rescate a Hel, y que ésta permitiera que Balder volviera a Asgard; todos se ofrecieron, pero al final, la tarea le fue encomendada a Hermod, que emprendió el viaje montando en uno de los caballos de Odin, Sleipner.

Entre el resto de los dioses tomaron el cadáver de Balder y lo llevaron al mar, al lugar donde estaba su navio, Ringhorn, el más esplendoroso de todos los que había en el puerto, cuando quisieron botar la nave, para así construir la pira funeraria del dios les fue imposible hacerla cambiar de sitio.

Ante esta complicación llamaron a Hyrroken una gigante que con un solo imnpulso lo puso a flote; pero el movimiento fue tan violento, que unas chispas surgieron de los rollos que había encima y toda la tierra tembló.

Thor se enfureció al verlo y cogiendo su martillo intentó destrozar el cráneo de la mujer, lo que hubiera conseguido si el resto de los dioses no hubieran intercedido por ella. Después el cuerpo de Balder fue transportado a bordo del navío sobre la pira funeraria, la pena afectó de tal manera a la esposa de Balder, Nanna, que murió en el acto; su cuerpo fue colocado sobre la misma pira y quemado con el de su marido, Thor estaba detrás de la pira y la consagró con su martillo.

Acudieron muchas personas a la procesión funeraria de Balder. Odín la encabezaba, acompañado de Frigg, de las valquirias y de sus cuervos. Luego venía Frey en su carro, Heimdal cabalgaba a lomos de su caballo Goldtop, y Freya conducía su carro, tirado por unos gatos. También había un gran número de gigantes del frío y de gigantes de las montañas, Odín echó a la pira funeraria la famosa argolla Draupner de los enanos. El caballo de Balder, ricamente adornado, fue igualmente llevado a la pira y consumido por las mismas llamas que su amo.

Mientras tanto, Hermod se ocupaba de su misión, cabalgó durante nueve días con sus noches a través de sombríos y valles, hasta que llegó al río Gjol y cruzó el puente Gjallar que está cubierto de oro brillante. Modgud, la doncella que guardaba el puente, le preguntó su nombre y la misión que le llevaba hasta lugares tan inhóspitos. Así el dios le contó que estaba buscando la morada de Hel para intentar rescatar a Balder, a lo que la joven respondió que el dios había pasado sobre el puente Bjallar, y que la ruta lleva a la morada de la muerte se encuentra más abajo y hacia el norte. Hermod prosiguió así su viaje hasta que llegó a las puertas prohibidas de Hel, allí desmontó, apretó las cinchas, volvió a subir a su caballo y le golpeó los flancos con sus dos espuelas, consiguiendo que el caballo atravesara la puerta en su galope des­enfrenado y sin tocarla.

Cuando Hermod llegó hasta las puertas del palacio, se apeó y entró, allí estaba su hermano Balder ocupando el asiento más dis­tinguido de la sala, y pasó la noche en su compañía. A la mañana si­guiente, suplicó a Hel que dejara a Balder volver a caballo a su patria, explicándole la pena que reinaba entre los dioses. Hel es­tableció que el dios podría volver a Asgard si realmente era tan amado como se decía, si todos las cosas del mundo, ya fueran ani­madas o inanimadas, lloraban por el dios éste podría regresar, sin embargo si una sola no lo hacía o hablaba mal de él debería perma­necer en su morada.

Tras esto Hermod se levantó y despidiéndose de su hermano volvió a la morada de los dioses. Cuando Hermod llegó a Asgard relató sus aventuras en el palacio de Hel, a continuación, los dioses enviaron mensajeros por todo el universo para suplicar a todas las cosas que lloraran por el fallecido dios para que éste pudiera ser li­berado.

Todas las cosas accedieron de buen grado a la demanda: los hom­bres, los animales, la tierra, las piedras, los árboles y todos los meta­les, cuando los mensajeros volvieron con la convicción de que su mi­sión había sido un éxito completo, se encontraron por el camino a una gigante que se llamaba Thok, le pidieron también que llorara por Balder para liberarle del poder de Hel. Pero Thok se negó, ya que Balder no se había ocupado nunca de ella cuando estaba vivo, moti­vo por el cual podía permanecer en el palacio de Hel.

Lo más probable es que esta gigante no fuera otra que Loke transmutado, de esta manera conseguía que su odiado hermano per­maneciera en el mundo de los muertos, aunque Odín sabía que un día cuando llegara el fin del mundo, su hijo volvería a su lado para iluminar el mundo y dotarlos de paz perenne.

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ODIN



Odín (nórdico antiguo Óðinn) o Wotan o Woden, es considerado el dios principal de la mitología nórdica y algunas religiones etenas.

Su papel, al igual que el de muchos dioses nórdicos, es complejo. Es el dios de la sabiduría, la guerra y la muerte. Pero también se le considera, aunque en menor medida, el dios de la magia, la poesía, la profecía, la victoria y la caza.

Odín reside en el Asgard, en el palacio de Valaskjálf, que construyó para sí y donde se encuentra su trono, el Hliðskjálf, desde donde podía observar lo que sucedía en cada uno de los nueve mundos.1 En la batalla blandía su lanza, llamada Gungnir, y montaba su corcel de ocho patas, llamado Sleipnir.

Era hijo de Bor y de la giganta Bestla, hermano de Vili y Vé,2 esposo de Frigg y padre de muchos de los dioses3 tales como Thor, Balder, Vidar y Váli. En la poesía escáldica se hace referencia a él con infinidad de kenningar y uno de los que se utiliza para mencionarlo es Allföðr (“padre de todos”DioSes Nordícos, historias..4

Como dios de la guerra, se encargaba de enviar a las valquirias a recoger a los guerreros heroicos muertos en batalla,5 los einherjer, que se sientan a su lado en el Valhalla donde preside los banquetes. En el final de los tiempos Odín guiará a los dioses y a los hombres contra las fuerzas del caos en la batalla del fin del mundo, el Ragnarök. En esta batalla el dios será muerto y devorado por el feroz lobo Fenrir, el cual será inmediatamente muerto por Vidar, quien le desgarrará las fauces y colocará un pie en la garganta.

Era el principal dios del panteón nórdico, sobre el que descansa el gobierno del mundo de los hombres y el de los dio­ses. Aunque no había creado el mundo, sí creó a la primera pareja de humanos, Ask y Embla. El inventor de las runas era conocido por su afición a la poesía, pero también era un dios eminentemente guerrero, ya que protegía a los valientes durante la lucha, guiándolos, para que murieran luchando y pudieran llegar al Valhalla. Este lugar se encontraba en Asgard y allí eran conducidos los guerreros que ha­bían sufrido una muerte violenta por las valquirias.

Entre sus posesiones más preciadas se encontraba una lanza lla­mada Gungner (violento temblor o sacudida), fabricada por los ena­nos y que estremecía a quien fuera golpeado con ella.

Las mujeres de Odín fueron Jórd, Rind y Frigg. Jórd represen­taba la tierra en su estado natural, sin relación con el hombre; Frigg sería la tierra, cultivada, transformada por el hombre; y Rind es la tierra de nuevo salvaje. Con Frigg engendró a Balder, con Jord a Thor y con Ring a Vale.

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Brage



Dios de la Música y la Poesía, protector de los que practican tan dulces artes. Su representación más habitual consistía en un anciano con un arpa de oro en las manos, de barba blanca que flotaba siguiendo la dulce música de su arpa.

Estaba casado con la inmortal Idun y era hijo de Odín y la gi­gante Gunlod.

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Eir



Diosa de la Salud, era una de las sirvientas de Frigg.

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Forseti


Dios representante de la justicia, hijo de Balder y Nanna. Como administrador de justicia se encontraba a cargo de la asamblea de los dioses, además de ser el que debía resolver las disputas que se producían entre los hombres.

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Freyr



El protector de los duendes era Frey, dios del brillo del sol, de los mares y los vientos. Hijo de Njórd y de la gigante Skadi, además de hermano de Freya. Ya que era el señor de duendes y enanos se le concedió el remo de Alfheim, la tierra donde habitaban, elfos, enanos y hadas.

Viajaba en los lomos de su jabalí de oro, Gullinbursti, o sobre su barco, Skidbladnir, que fue construido a la vez que la lanza de Odín, el martillo de Thor y la cabellera de Sif, su principal cualidad era controlar el poder del viento.

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Freya


Diosa del Amor, de la Fertilidad, de la Lluvia y de la Fecun­didad, fue una de las diosas más pretendidas de la mitolo­gía escandinava. Poseedora de una manta mágica de plumas con la que se transformaba en halcón (traje que prestó a Thor para que éste pudiera recuperar su martillo) y un collar llamado Brisingegamen. Montaba en un carro llevado por dos gatos.

A veces se asimila con la diosa Frigg, la esposa de Thor y madre de Balder, ya que compartían algunos rasgos, pero mientras Freya representaba el amor más pasional, Frigg sería el amor reposado.

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Heimdall



Este hijo de Odín era el dios de las Olas y de la Luz. Portaba una gran espada centelleante y un majestuoso caballo para poder ejercer sus funciones de guardián de Bifrost, el gran arco iris llameante, que los dioses habían construido para unir el mundo de los dioses con el de los hombres. Ya que la vigilancia de este puente de unión era fundamental para la supervivencia de Asgard, los dioses do­taron al dios de un oído excelente, se decía que era capaz de oír cómo crecía la lana en las ovejas, y de una vista penetrante, pudiendo ver cla­ramente en más de cien millas a la redonda. Heimdall tuvo tres hijos con la madre de la Tierra; éstos fueron Thrall, de quien descenderían los esclavos; el segundo Churl, señor de los hombres libres; y el últi­mo, Jarl, que sería el origen a los nobles.

Este dios sería el encargado de anunciar la llegada de Ragnarok, haciendo sonar su cuerno Gjallarhorn, para que se oyera en todo el mundo.

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Hermod


Hijo legítimo de Odín y Frigg, era el más eficaz y veloz de todos los dioses, por eso se le consideraba como el dios «mensajero».

Siguiendo las órdenes de su padre recorría el campo de batalla, portando la lanza de Odín, para animar a los guerreros y que éstos no abandonaran la lucha. Su hazaña más notable sucedió cuando viajó hasta el reino de Hel, el mundo de los muertos, para solicitar el regreso del alma de su hermano el gran dios Balder.

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Hodur



El dios que, sin saberlo, provocó la muerte a Balder fue Hodur, el dios ciego. Cuando Loki descubrió la manera de acabar con su hermano, Balder decidió que la mano ejecutora fuera la de Hodur, cuando éste descubrió la trampa de la que había sido objeto huyó de Asgard, puesto que sabía que los dioses buscarían la venganza, refugiándose en los bosques con su escudo mágico como protección.

No obstante, un día el joven Vale le encontró disparándole hasta tres veces con su arco, la primera el muchacho falló, la segunda chocó con su escudo pero la tercera penetró en su corazón causán­dole la muerte.

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Idun



La diosa que nunca habría de morir, así como nunca había nacido era Idun, en su poder estaban las manzanas doradas de la eterna juventud, por lo que se la consideró una diosa regeneradora. Era la esposa del dios Bragi, y se encargaba de abastecer de man­zanas a los dioses de Asgard, sin las cuales tendrían que enfrentarse a enfermedades y a la vejez.

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Jord



Una de las diosas de la tierra, hija de Nott (la Noche) y esposa de Odín.

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Njord



El padre de los dioses Frey y Freya, tenía una doble atribución como dios del Mar, patrono de navegantes y viajeros, y del Verano. Se encargaba de calmar las tempestades que provocaba Aegir y las oleadas de Gymer, el gigante de la tormenta.

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Sif



La hermosa Sif era la protegida del dios Thor, se la invocaba para conseguir abundancia en las cosechas y para aumentar la fertilidad de los campos. Su principal atributo era su hermosa cabellera, que ayudaba al desarrollo de la agricultura. El dios Loki envidiaba este poder, por lo que una noche, mientras Sif dormía, le cortó todo el cabello y se lo llevó.

Thor solicitó de Odín, que obligara a Loki a restituir lo robado, ya que la abundancia y la prosperidad dependían de la cabellera de la diosa. Cuando éste fue llevado ante los dioses prometió conseguir una igual, una cabellera de oro que le fabricaron los enanos.



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Tyr


Tyr, el más valiente entre los dioses, era el dios del Combate. Su nombre, junto al de Odín, era el que se invocaba antes de una batalla. Aparecía representado como un dios musculoso, aunque manco. Era el patrón de las espadas, y su nombre aparecía grabado también con frecuencia en éstas. Uno de los episodios más impor­tantes de su tradición mitológica lo coloca ante el lobo Fenris, el ma­léfico hijo de Loki, al que consiguió capturar.

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Ull


Es el responsable de los rigores invernales en Escandinavia, por lo que era considerado un dios hostil, además de prote­ger todo lo relacionado con la caza. Ull es el hijo adoptivo de Thor e hijo de Sif, Odín delegaba su poder en él durante el invierno.

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Vale


Representaba junto a Vidar a la fuerzas inmortales de la na­turaleza, aunque también era conocido como el dios de la Venganza. Hijo de Odín y de la doncella Rhind, nada más nacer, aunque su rostro era el de un niño, su cuerpo era el de un guerrero, por lo que se presentó ante Odín con su arco para proclamar ante los dioses que él vengaría la muerte de Balder, promesa que cumplió matando a Hod con una de sus flechas.

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Vidar


Hijo de Odín y de la gigante Grid, era conocido como «el dios silencioso». Se le representa calzado con unos zapatos de hierro, y su atribución era la fuerza y el poder subrepticio e impla­cable de la naturaleza. Estaba destinado a sobrevivir a Ragnarok.

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