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Diez tratamiento en casa para prevenir el cáncer

Aunque no existen recetas “milagrosas” contra el cáncer, sí se sabe que hay pequeños gestos en la cocina que te ayudan a mantener la salud en forma:

1. La comida prepáralo tu misma cada vez que puedas. Hoy en día no se comercializa ningún aditivo con efecto toxico, pero las reglas sanitarias si especifican cantidades máximas que se pueden usar, ya que su abuso si podría ser dañino para el cuerpo. Por ello no te excedas con los alimentos preparados. Si te suele faltar tiempo para cocinar, preparar las raciones y congela lo que sobre para tener a mano “precocinados” sanos.

2. Evita preparar a la barbacoa o a la leña. Cuando cocinas alimentos de esta forma se arman compuestos aromáticos heterocíclicos que se unen a la combustión de los materiales procedentes del carbón. Por eso, si los tomas con mucha frecuencia pueden alterar las células. Si las haces, precocina antes la carne en la cocina para que no necesite estar expuesta tanto tiempo al fuego de la barbacoa. Y, de todos modos, si utilizas este tipo de cocción de vez en cuando procura utilizar carbón de maderas duras (no de pino) y acompaña la carne con una guarnición de vegetales ricos en sustancias anticancerígenas (berenjena, cebolla, pimiento rojo al horno…).

3. Nunca abuses de los alimentos fritos La acrilamida es una sustancia potencialmente cancerígena que se produce cuando los alimentos ricos en hidratos de carbono se fríen, tuestan o asan a temperaturas elevadas (120 °C o más). Por eso es fácil encontrarla en las patatas fritas (caseras y de balsa), galletas, pan y cereales tostados. La mejor es no cocinar en exceso los alimentos ricos en almidón y optar por técnicas sencillas (vapor, hervido, salteado…).

4. Cocina las zanahorias enteras, sin cortar Las zanahorias contra el cáncer, además de betacarotenos, presentan un compuesto denominado falcarinol. Este protege a la hortaliza del ataque de hongos pero además, en nuestro organismo actúa como protector ante el desarrollo de ciertos tipos de cáncer. La Universidad de Newcastle (Reino Unido) demostró que si se cuece la zanahoria entera y después se trocea (en vez de partirla antes de hervirla) se logra conservar un 25% más de falcarinol.

5. Sustituye las sartenes en cuanto se deterioren. Si el recubrimiento negro o gris de tus sartenes va desapareciendo, no las uses porque ciertos materiales (que se sospecha que son tóxicos) se pueden desprender durante la cocción de los alimentos y llegar a tu organismo a través de ellos. Si pasa una vez no sucede nada pero si se repite, si puede llegar a influir en el desarrollo de cáncer.

6. El tomate también en forma de salsas Ten en cuenta que el licapeno del tomate, sustancia anticancerígena, se asimila mejor cocinado y con alga de aceite de oliva extra. Por tanto, una excelente opción a la hora de consumirlo es cocinarlo en forma de salsa de tomate elaborada con tomates frescos y aceite. Y si optas por íntegros de agricultura ecológica, todavía será mejor.

7. No guardar el aceite que hayas usado. Científicos de la Universidad del País Vasco han detectado que en el aceite recalentado (aunque sea de oliva) hay ciertos aldehídos, compuestos tóxicos sospechosos de estar tras algunos tipos de cáncer. Para evitar riesgos, mejor no lo “recicles”.

8. Siempre lava los vegetales a conciencia. Antes de comer frutas y verduras lávalas bajo el agua con la ayuda de un cepillo especial para verduras. De esta forma eliminaras posibles restos de fertilizantes, insecticidas o herbicidas, que se sospecha que pueden resultar dañinos para el organismo.

9. No te excedas con la sal ni con el azúcar Si sube la glucosa en la sangre el cuerpo libera altas dosis de insulina y de proteína IGF, que interviene en la estimulación del crecimiento celular y la inflamación y esto puede facilitar el crecimiento de un tumor. Por eso se sospecha que el abuso de los azucares puede inclinar a desarrollar cáncer.

10. Prepara un papillote pero no con aluminio. Las cocciones sencillas como el vapor, la plancha y el papillote son ideales para evitar la liberación de tóxicos y el incremento innecesario de calorías (ya que la obesidad puede aumentar el riesgo de desarrollar tumores). Pero si escoges por el papillote – que consiste en envolver los alimentos para que se preparen con sus propios jugos- es mejor que no lo hagas utilizando envoltorios de aluminio. Mejor opta por papel de hornear, que te dará el mismo resultado sin liberar tóxicos.

FUENTE: http://bioremedios.com/

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