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Diarios que mas mienten en América Latina

Los diarios dominantes no tienen obligación de decir la verdad, porque su verdadero fin

es limpiar diariamente, el rostro de un sistema que los sustenta económicamente


La Nación (Argentina)

Clarín (Argentina)

OGlobo (Brasil)

El Mercurio (Chile)

El Tiempo (Colombia)

La Nación (Costa Rica)

El Comercio (Ecuador)

El Universal (México)

El Comercio (Perú)

El Nuevo Día (Puerto Rico)

El País (Uruguay)

El Nacional (Venezuela)

El ensayista brasileño Emir Sader, ha sido muy acertado en decir que los medios de comunicación masivos constituyen el verdadero ejército de ocupación imperial en nuestros tiempos. Las armas mediáticas preparan el camino para intervención de la parafernalia letal; como lo pueden atestiguar diversos pueblos como el libio, por ejemplo.

“Es de incrédulos pensar que los periódicos están del lado de la gente,

las noticias de crímenes y asesinatos tienen doble propósito:

Uno, destruir gobiernos que desafían los intereses de los “amigos” de los dueños del diario y

Dos, hacer que desconfiemos los unos de los otros para que nunca podamos oponernos al poder que nos oprime y reprime.
 

Una vez el expresidente Nicolás Sarkozy (Francia) condenaba un ataque terrorista como “un ataque a la civilización”. Bien peinado, tostado y elegantemente vestido, las solemnes palabras de Sarkozy lo convertían en la encarnación del “mundo civilizado”.

Sarkozy no se estaba preocupando demasiado por la “civilización” cuando él y sus aliados británicos lanzaron la campaña de bombardeos de la OTAN en Libia en marzo de 2011 en flagrante violación del mandato de la ONU. Aquel ataque relámpago francés a Libia dirigido por la OTAN condujo al derrocamiento del Gobierno y a la destrucción de uno de los países más desarrollados de Africa.

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Los “derechos humanos”, la libertad de expresión es un principio muy sobrestimado, en el sentido en que los gobiernos occidentales y sus instituciones, así como los medios de comunicación controlados por las grandes corporaciones, invocan este principio como una marca ideológica de honor que los distingue y les otorga superioridad sobre los demás.

En la práctica, sin embargo, estos valores occidentales no son más que quimeras. Eslóganes vacíos a los que simulan adherirse, vanidosa y falsamente, con objetivos propagandísticos. ¿A qué derechos humanos?, ¿a qué respeto a las leyes adhirieron, Sarkozy, Cameron y Obama cuando supervisaban el aniquilamiento de Libia? ¿O en la actualidad, cuando secretamente intentan destruir Siria e Irak (a pesar de las tardías declaraciones occidentales en las que dicen que combaten a las redes terroristas que ellos mismos han creado para, en primer lugar, derrocar régimen sirio?

Cuando los gobiernos occidentales defienden la libertad de expresión lo hacen por oportunismo o para conseguir algún beneficio económico ó político.


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Una publicación satírica francesa pudo haber estado autorizada a denigrar al Islam pero nunca se le hubiera permitido condenar al sionismo ni todos sus crímenes perfectamente comprobados. Es poco probable que la revista en cuestión publique caricaturas de Sarkozy, Obama o Cameron con explosivos atados en sus cabezas o lanzando bombas en Libia. Aun cuando esta última idea no tenga nada de satírico y sea simplemente un reflejo de la realidad de los actos criminales.

La “libertad de expresión” a la occidental no es por lo tanto otra cosa que la libertad del poder establecido de envilecer y demonizar a cualquiera cuando el interés político de Occidente lo requiere. Cuando la libertad de expresión se vincula de manera legítima a los intereses de Occidente, cuando pone en evidencia su hipocresía y su mala fe, entonces deja de ser un “principio universal”. La implacable censura adquiere la fuerza de la ley.

Al cómico francés Dieudonné, por ejemplo, el Gobierno francés le prohibió su espectáculo por haber realizado con su brazo un gesto de burla conocido como “corte de manga”. Un gesto que puede interpretarse como un vulgar insulto personal o como un ultraje irrisorio hacia las clases dirigentes. Las autoridades francesas pretenden que es un gesto “antisemita” que implica un saludo nazi invertido. Dieudonné lo desmiente y dice que se trata por el contrario de un gesto antisionista y anti-establishment.

El Gobierno de Londres prohibió al comediante la entrada en Gran Bretaña a causa de sus parodias políticas. A su amigo el futbolista profesional Nicolas Anelka se le prohibió jugar en Inglaterra y tuvo que pagar 100.000 euros por hacer el mismo gesto después de marcar un gol.

Casi un año antes de la masacre de Charlie Hebdo en París, el presidente francés François Hollande precisó que no tendría la menor tolerancia hacia Dieudonné. Basado en tales prejuicios, el artista o cualquiera que haga ese gesto en público es pasible de sanciones. Ya no se trata de una simple censura, sino de la persecución estatal del delito de opinión.

Es manifiestamente admisible insultar al islam de acuerdo con el uso selectivo que se hace con la libertad de expresión en Occidente porque sirve al programa político de demonización de los países musulmanes, que autoriza a Occidente a atacarlos con aviones de combate o con secretos mercenarios terroristas. Pero es inaceptable caricaturizar al sionismo o a las clases dominantes occidentales.

Existe otra reveladora piedra angular que es necesario tener en cuenta, ¿por qué Press TV, la cadena informativa iraní en inglés, se halla excluida en la difusión británica tanto terrestre como satelital? ¿Por qué la cadena con sede en Irán está prohibida en toda Europa y en América del Norte? ¿Dónde está la libertad de expresión occidental? ¿Cuál es el problema?

Press TV no se admite. Está prohibida. Está prohibida porque la verdad del terrorismo occidental, tal como lo practican Sarkozy, Hollande, Obama, Cameron y sus semejantes resulta demasiado pesada como para asumirla en la medida en que podría despertar las conciencias y conferir mayor poder a la opinión pública.

La verdad sobre el terrorismo de Estado financiado por Occidente, tal como lo practica el régimen genocida israelí, es muy difícil de asumir como para debatirla públicamente; se rechaza toda crítica en nombre del “respeto a la memoria” bajo el falaz pretexto del “antisemitismo”. Es muy difícil asumir el hecho de que los dirigentes occidentales deberían ser juzgados por crímenes de guerra. Tales puntos de vista tan intelectualmente rigurosos, moralmente escrupulosos y legalmente corroborados como lo fueren deben ser censurados y quienes los defienden hostigados y aislados.

La libertad de expresión occidental no es otra cosa que el pequeño y cínico juego de los poderosos destinado a preservar sus ilegales posiciones de poder. Una revista satírica adulada por los criminales de guerra occidentales por su “libertad” al deshumanizar a los musulmanes, ¿se elogia por su “heroísmo”? Y al mismo tiempo se prohíbe una televisora que difunde noticias serias como Press TV.

Resultado: una grotesca historieta.

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