Facebook Twitter RSS Reset

Despues de estos documentales no vas a ser el mismo

“Dos cosas me llenan de horror: el verdugo que hay en mí y el hacha que hay sobre mi cabeza” 

―Stig Dagerman

Cuando nos damos cuenta de que la realidad supera a los momentos de ficción más terribles, es hora de voltear a ver lo que hay en nuestro mundo y dejar de pensar que solamente historias inventadas podrían hacernos temblar de miedo. En el mundo viven personas que tienen severos trastornos mentales dignos de protagonizar la pantalla grande. Algunas historias nos demuestran que las leyendas urbanas que atormentan a los niños pequeños son parte de una realidad aún más cruda que también le quita el sueño a los adultos. Otras, nos enseñan la perversión que existe detrás de mentes que no sabemos cómo o por qué idean el tormento que invade casas y vidas ajenas.

Te presentamos algunas historias que han tenido un gran éxito en la pantalla grande pero que, a diferencia de las películas más taquilleras, cuentan con testimonios reales que aterrorizan a los espectadores. Piezas documentales que prueban que en ocasiones la realidad es suficientemente perturbador como para buscar más allá.

My Amityville horror (2012)

Eric Walter


Despues de estos documentales no vas a ser el mismo



En 2005, el terror de Amityville invadió los cines. Las personas eran testigo del misterio de esa casa embrujada que ponía a sus miembros en contra, en la que una familia murió porque el padre se volvió loco. En este documental, Daniel Lutz, hijo del escritor de la novela y después cinta cinematográfica The Amityville horror, cuenta por primera vez, después de 35 años, su versión de lo que sucedió en la casa embrujada. Lutz revela la verdad detrás de lo que narró su padre y el verdadero terror que vivió.

El director Eric Walter realizó investigaciones independientes sobre el lugar, lo que logró que el documental tuviera una perspectiva más amplia que no sólo se enfocara en la versión del joven, además de retomar declaraciones de testigos y reportes policiacos. Al final cada quien decidirá si en realidad se trató de un terror con alguna influencia del más allá o simplemente de la mente enferma de quien inventó la historia.