Facebook Twitter RSS Reset

¡Desperté asustada!

Me desperté asustada, al hacerlo sabía que algo no andaba bien. Entré a tu cuarto y ahí estabas tú, en esa cama, inmóvil, tu cuerpo frío, ya no respirabas… Corroboré que algo no andaba bien, algo grave pasaba. Supe ahí que esa sería quizás la última vez que te vería.

Yo apenas era una niña y no podía dejar de preguntarme ¿Por qué tú? ¿Ahora qué será de mí? ¿Por qué me abandonas? ¿Estaré soñado? Empecé a lamentarme por los abrazos y besos nunca dados, los te quiero que se ausentaron pero ¿Qué sabía yo cual sería el último día que te vería con vida? Lagrimas rodaron por mis mejillas; pero no, no podía llorar más… mi alma desgarrada, mi piel erizada, yo estaba atónita, asombrada… sentía que soñaba, pero… oh, no!!! En realidad ahí estaba tu cuerpo, sin vida… y ¿Ahora que llegue la familia? Me preguntaba… traté de ocultar mi dolor y vaya, momentáneamente funcionó.

Empezó lo que temía… La familia llegaba, amistades llegaban… Y yo, en medio de la multitud, aún creía que soñaba, la gente lloraba y gritaba… se preguntaban lo mismo que yo ¿Por qué tú?

Lo peor aún no pasaba, en tu último adiós pensaba, cuando fuera un hecho que físicamente nos abandonabas… ¿Cómo desprendernos de ti? ¿Dejarte ir? Si nos hiciste tan feliz… ¿a donde te irás después de aquí? Me preguntaba… no nos abandones, mi alma gritaba e imploraba.

Y si, te marchaste, partiste… dejando vacío, tristeza y dolor. Padres, hijos, nietos, hermanos, sobrinos… necesitando valor, valor para afrontar tu partida, valor para tu despedida y vaya que no fue nada fácil.

Comprendo que quizás fue mejor, que te liberaste de esa cárcel a la que eras prisionera (la cama y tu cuerpo).

Hoy día me sigo preguntando ¿Dónde estás? ¿Existirá cielo? ¿Estarás allá? ¿En realidad guías nuestros pasos e iluminas nuestros senderos en momentos de oscuridad?

No puedo parar de amarte y pensarte… pues, son esos los lugares en los que vives ahora: mi mente y mi corazón.

No comments yet.

Leave a Comment