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Desmintiendo Vuelve la ministra que achicó las jubila…

Desmintiendo Vuelve la ministra que achicó las jubilaciones argentinas

Que dolor me da ver cuando engañan a la gente aprovechándose de que en las escuelas primarias y secundarias no se enseña economía básica.

Economía básica.

En la sociedad del hombre primitivo cada individuo realizaba todas las actividades para la supervivencia. Cada uno construía arcos, cada uno construía flechas, cada uno salía a cazar.

Con el tiempo advino la especialización: el que era el mejor para hacer arcos, solo hacía arcos, el que era el mejor para hacer flechas, solo hacía flechas. Etcétera.

En ese momento, el intercambio de mercaderías se hizo imprescindible para la superviviencia.

Naturalmente surgió la noción de que el valor relativo entre distintos objetos está dado por el tiempo que lleva de trabajo.

Si hacer un arco lleva cinco días de trabajo, y hacer una flecha lleva un día de trabajo, es natural que un arco se canjee por cinco flechas. Si cazar un Mamut y carnearlo lleva un día, es natural que un mamut se canjee por una flecha. O que cinco mamuts se canjeen por un arco.

Ahora bien, no tardó en suceder que un día, el fabricante de arcos quería un mamut, pero el cazador de mamuts no quería arcos, sino flechas. Entonces, el fabricante de arcos tuvo que dirigirse al flechero, para cambiar su arco por flechas, y luego por mamuts.

Esa complejidad en las transacciones, llevó a crear un objeto de intercambio abstracto, de manera que cada uno vendiese su producto a cambio de un bien abstracto, el cual, confianza mediante, sería luego cambiado por el bien deseado.

Dinero, en otras palabras.

Entonces, el DINERO, en el fondo, no es más que una representación de HORAS DE TRABAJO.

Como bien dijo el ex presidente de Uruguay, José Mugica, cuando pagás con dinero, no estás pagando con dinero, estás pagando con el tiempo que tuviste que trabajar para ganar ese dinero.

Ahora bien: todo lo anterior significa que la masa monetaria de un país es una representación abstracta de la suma de las horas de trabajo de todos los habitantes del país.

(La realidad es un poco más complicada pues las horas se multiplican por el apalancamiento, pero conceptualmente y a los efectos de este post, es lo mismo.)

Y por lo tanto, esa masa monetaria, debería variar exactamente igual que las horas de trabajo existentes, es decir, si en un año la población crece un X por ciento, la masa monetaria debería aumentar en ese mismo X por ciento.

Cuando la masa monetaria aumenta proporcionalmente más, lo que se obtiene es que las horas de trabajo de los habitantes se divide entre más unidades monetarias, por lo tanto cada hora de trabajo pasa a estar representada por más unidades monetarias, lo cual se percibe como INFLACIÓN.

En realidad no es inflación, sino pérdida de valor de la moneda.

Y esa masa monetaria extra , se usa para gastos del estado por lo que de esta manera, el estado le está sacando horas de trabajo a la población del país.

Por eso algunos economistas hablan del “impuesto inflacionario”.

¿Cómo se relaciona lo anterior con el título del post?

Bueno, se dará cuenta el lector que cuando el estado emite moneda de más, se está apropiando de horas de trabajo de los habitantes, lo cual es CONCEPTUAL Y FÁCTICAMENTE exactamente igual que apropiarse de esas horas de trabajo a través de un descuento en los haberes.

No viene de más decir que un 24 % de inflación anual equivale a que el estado se apropie, en promedio, de un 12 por ciento de las horas de trabajo de todos los trabajadores. En pérdida de poder adquisitivo real, es como que te reduzcan el sueldo un 12 %.

Con la diferencia de que, en el caso de “la ministra que achicó las jubilaciones argentinas” le sacó un 13 % a jubilados y estatales, mientras que Kicillof y anteriores le sacó un 12 % a TODOS.

O sea que la ministra que achicó las jubilaciones nunca se fue… Solo que ahora se llama Kicillof.

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